RELATORIA

TALLER ESTRATEGIA DE PROMOCION DE LA SALUD DE LOS

TRABAJADORES EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

TEMAS: EMPRESAS, CENTROS Y PUESTOS DE TRABAJO SALUDABLES

 

ANEXO No. 3: PRESENTACION DE LA OIT

 

 

 

 

Organización Panamericana de la Salud

Organización Mundial de la Salud

División de Salud y Ambiente

Programa Regional de Salud de los Trabajadores

Con la colaboración de la:

Red de Empresas, Centros y Puestos de Trabajo Saludables HeCONET

 

San José, Costa Rica, Marzo 15 a 17 de 2000

OPSacciónOITyWISEmarzo2000

Intervenciones de promoción de la salud

y las condiciones y el medio ambiente de trabajo

en las pequeñas y medianas empresas

Juan Carlos Hiba

Especialista en condiciones de trabajo, seguridad y salud ocupacional

Equipo técnico multidisciplinario para los países andinos

OIT - Lima

 

La protección del trabajo en la visión de la OIT

Quisiera hacer una breve referencia, en primer lugar, a la OIT y a política en materia de la protección del trabajo. Esta visión general ayudará a entender los fundamentos de la modalidad que hemos adoptado para un tipo de intervenciones que estamos practicando en América Latina y en otras regiones del mundo, en materia de mejoramiento de condiciones de trabajo y seguridad y salud laboral en las pequeñas y medianas empresas.

Como ustedes saben, uno de los mandatos básicos de la OIT es la protección del trabajo. Mirando un poco hacia atrás, el Preámbulo de la Constitución de la OIT, que fue adoptada en 1919, señala en sus considerandos que:

En segundo lugar, la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo, congregada en Filadelfia en 1944, reconoció la obligación solemne de la Organización Internacional del Trabajo de fomentar, entre todas las naciones del mundo, programas que permitan:

a) lograr el pleno empleo y la elevación del nivel de vida;

b) emplear trabajadores en ocupaciones en que puedan tener la satisfacción de utilizar en la mejor forma posible sus habilidades y conocimientos y de contribuir al máximo al bienestar común;

c) conceder, como medio para lograr este fin y con garantías adecuadas para todos los interesados, oportunidades de formación profesional y medios para el traslado de trabajadores, incluidas las migraciones de mano de obra y de colonos;

d) adoptar, en materia de salarios y ganancias y de horas y otras condiciones de trabajo, medidas destinadas a garantizar a todos una justa distribución de los frutos del progreso y un salario mínimo vital para todos los que tengan empleo y necesiten esta clase de protección;

e) lograr el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva, la cooperación de empleadores y de trabajadores para mejorar continuamente la eficiencia en la producción, y la colaboración de trabajadores y empleadores en la preparación y aplicación de medidas sociales y económicas;

f) extender las medidas de seguridad social para garantizar ingresos básicos a quienes los necesiten y prestar asistencia médica completa;

Las normas internacionales del trabajo

Una de las funciones principales de la OIT es la adopción de convenios y recomendaciones. Las sucesivas conferencias internacionales han ido adoptando una serie importante de convenios y recomendaciones. Así, ha quedado constituido un Código Internacional del Trabajo, que define normas mínimas en los campos laboral y social. En materia de adopción de normas internacionales, la seguridad y salud en el trabajo ha sido un área de especial atención de la OIT. Cerca del cincuenta por ciento de dichos instrumentos internacionales está directa o indirectamente relacionado con la seguridad y salud en el trabajo. El más reciente y significativo es el Convenio Núm. 182, que trata la erradicación de las formas más peligrosas del trabajo infantil.

Los convenios de la OIT pueden compararse a tratados internacionales multilaterales; es posible ratificarlos por los Estados Miembros de la OIT y, una vez ratificados, se transforman en una obligación legal. Un gobierno que ha ratificado un convenio determinado debe iniciar un proceso que lleva a que las disposiciones del convenio se transformen en medidas legislativas, tales como leyes nacionales. Las recomendaciones, en cambio, tienen como propósito ofrecer directrices para la acción de los Países Miembros, quienes deben someter sus textos a sus parlamentos.

Cuatro grupos de normas

Las normas internacionales en materia de seguridad y salud en el trabajo pueden clasificarse en cuatro grandes grupos o categorías:

Política de la OIT en seguridad y salud en el trabajo

La política de la OIT en materia de seguridad y salud en el trabajo está contenida de manera esencial en dos convenios y en sus respectivas recomendaciones: el Convenio Núm. 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores y medio ambiente de trabajo (N° 155) y la Recomendación N° 164, de 1981, que se refieren a la adopción de una política nacional y describen las acciones necesarias a nivel nacional y de las empresas para la promoción de la seguridad y la salud y mejorar el medio ambiente. La otra norma es el Convenio sobre servicios de salud en el trabajo (N° 161) y su Recomendación N° 171, de 1985, que se refieren al establecimiento de servicios de salud en el trabajo, que contribuirán a la implementación de una política de seguridad y salud en el trabajo y que desempeñarán sus funciones en el nivel de las empresas.

Hacia un trabajo más decente y productivo

Actualmente, la finalidad primordial de la OIT es promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humanas. Tal es la finalidad principal de la Organización hoy en día. El trabajo decente es el punto de convergencia de sus cuatro objetivos estratégicos: (1) la promoción de los derechos

fundamentales en el trabajo; (2) el empleo; (3) la protección social y (4) el diálogo social. Este concepto de trabajo decente está orientando las decisiones de la Organización y definiendo su cometido internacional en los próximos años.

Ahora bien, todas las sociedades tienen su propia idea de lo que es un trabajo decente, ya que la calidad del empleo puede querer decir muchas cosas. Puede referirse a formas de trabajo diferentes, y también a muy diversas condiciones de trabajo, así como a conceptos distintos de valor y satisfacción. Hoy en día, es indispensable crear unos sistemas económicos y sociales que garanticen el empleo y la seguridad, a la vez que son capaces de adaptarse a unas circunstancias en rápida evolución, en un mercado mundial muy competitivo.

Problemas mundiales en seguridad y salud en el trabajo

La enorme cantidad de accidentes de trabajo que siguen ocurriendo en todo el mundo, y en particular en los países en vías de desarrollo industrial merecen una especial atención. Sus costos en términos de vidas humanas, las penurias para las familias de los accidentados, las dificultades que generan en la marcha de los procesos productivos, los costos de los servicios médicos, el impacto negativo sobre la productividad de las empresas, representan un impacto negativo fuerte para los procesos de desarrollo económico y social en que están empeñados estos países.

Los problemas existentes para el registro y notificación de los accidentes y de las enfermedades profesionales y las limitaciones de los servicios de inspección del trabajo, ya sea en cuanto a sus escasos recursos técnicos como al número de inspectores, tampoco contribuyen a conocer las causas de los accidentes ni a controlarlos o reducirlos.

El crecimiento del sector informal, en particular, del sector informal urbano, y la contribución a la fuerza mundial del trabajo que han aportado las mujeres en estas últimas décadas, constituyen, junto con los jóvenes, los sectores o grupos más vulnerables de trabajadores, que requieren de programas especiales en materia de seguridad y salud en el trabajo centrados en sus necesidades específicas.

La nueva estrategia de la OIT en materia de seguridad y salud en el trabajo

Ante la magnitud del problema de los accidentes del trabajo y de las enfermedades asociadas a la actividades laborales y con la intención de afianzar las actividades de cooperación técnica en la materia, la OIT ha concebido el programa TRABAJO SIN RIESGOS, cuyos objetivos principales son:

Enfoque del programa TRABAJO SIN RIESGOS

Los objetivos primarios del programa TRABAJO SIN RIESGOS son:

Aunque por definición el programa TRABAJO SIN RIESGOS cubre a los trabajadores en todos los sectores de la actividad económica, se centrará de manera principal en las tareas de alto riesgo en sectores tales como la agricultura, minería, el corte y el transporte de árboles, la producción de energía y de productos químicos y el tratamiento de los desechos industriales; también prestará debida atención a algunas categorías específicas de trabajadores, tales como las mujeres y los trabajadores jóvenes; y a los trabajadores del sector informal, que no reciben adecuadas medidas de seguridad y salud.

A nivel nacional, las acciones se centrarán en reforzar la capacidad de las pequeñas y medianas empresas, las organizaciones de empresarios y de trabajadores, y las agencias gubernamentales responsables de la administración de medidas de vigilancia y la observancia de las leyes en el campo de la seguridad y salud en el trabajo y el medio ambiente de trabajo.

Condiciones de trabajo, productividad y competitividad de las empresas

Estos son los tiempos en que el trabajo no solamente debería ser productivo y con una remuneración adecuada, sino que debería, también, ser libre de riesgos, creativo y promotor del desarrollo de nuevas capacidades. Para lograrlo, no debemos olvidarnos de la seguridad y de la salud en el trabajo.

En materia de mejoramiento de las condiciones de trabajo, la OIT ha decidido abordar esta problemática de bregar para obtener un trabajo libre de riesgos, haciendo descubrir las relaciones profundas y estrechas que tienen la seguridad y la salud en el trabajo, es decir, esos factores que promueven una mejor calidad de la vida laboral, con la productividad y competitividad de las empresas. En este sentido, es posible afirmar que estamos frente a situaciones en que la productividad y la competitividad constituyen un imperativo para el desarrollo de las empresas y de los países. Al mismo tiempo, la seguridad y salud de los trabajadores constituyen un imperativo para el progreso social.

Mayor productividad y un mejor lugar de trabajo (WISE)

Es por eso que, como una contribución a esas necesidades imperiosas, en la OIT hemos desarrollado una metodología práctica, que es capaz de ayudar a comprender no sólo la estrecha relación que existe entre las condiciones de trabajo y la productividad, sino que, además, es capaz de promover la realización de mejoras voluntarias, de bajo costo y con efectos sobre la productividad en las pequeñas empresas manufactureras. Y que es capaz lograr que esas mejoras se instauren y se mantengan con la cooperación de los trabajadores.

El método resulta necesario porque los enfoques tradicionales de protección de los trabajadores, basados en la inspección, frecuentemente resultan insuficientes e inadecuados debido a la gran cantidad de empresas que debería atenderse y a su gran dispersión geográfica. El enfoque del método propuesto por la OIT tiene en cuenta, asimismo, las características específicas de las pequeñas y las medianas empresas.

Este nuevo método no es un substituto de la ley, de las normas o reglamentaciones

ni de las demás medidas vinculadas a la salud y seguridad ocupacional o a las condiciones de trabajo. Tampoco es un substituto de las negociaciones colectivas como medio para establecer y mejorar las condiciones de trabajo. Constituye, en realidad, una propuesta y un camino complementario diseñado para alentar y apoyar a las pequeñas empresas a que realicen en forma voluntaria un conjunto de mejoras concretas, de bajo costo, que mejoren tanto las condiciones de trabajo como la productividad de sus procesos productivos.

Destinatarios, usuarios y beneficiarios

El destinatario de la capacitación es el empresario, es decir, tanto el propietario como el gerente de la empresa. Generalmente, los participantes en los seminarios de capacitación basados en esta metodología, dirigen empresas que emplean en sus

actividades productivas entre 10 y 80 trabajadores. En muchos países, tales empresas constituyen más de 90 por ciento del total de los establecimientos industriales y ocupan a la mitad o más de la mano de obra disponible a nivel nacional.

Los usuarios del método y de su material de capacitación son principalmente las organizaciones de empleadores, los centros de promoción de la productividad y las instituciones encargadas de la promoción y del desarrollo de pequeñas empresas. También pueden aprovechar la utilización de esta metodología otras instituciones y programas que cooperan con el desarrollo de la pequeña empresa así como también las entidades gubernamentales responsables de las condiciones y del medio ambiente de trabajo y de la higiene y seguridad ocupacional.

Los beneficiarios son los trabajadores de las empresas y, por supuesto, las propias empresas, pues el método les permite mejorar las condiciones de trabajo que ofrecen a sus trabajadores e incrementar su productividad laboral.

Estrategias de la metodología

Para el desarrollo de las actividades de capacitación de empresarios, la metodología pone especial énfasis en:

Seis principios básicos

Todos los programas de capacitación están basados en seis principios básicos, que constituyen los fundamentos del nuevo método elaborado por la OIT:

Objetivos de la capacitación

El propósito básico de los seminarios prácticos es desarrollar la capacidad de los dueños y gerentes para mejorar las condiciones de trabajo e incrementar la productividad de sus empresas. Cada seminario se concibe teniendo especial cuenta de los problemas reales existentes en los talleres de producción. De esta manera, los participantes:

Los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos durante el seminario permiten a los empresarios continuar realizando nuevas mejoras después de la terminación del mismo.

Las instituciones de formación encuentran que la metodología alienta y facilita el desarrollo de un seguimiento sostenido del proceso de mejoramiento de las condiciones de trabajo que ocurre en cada una de las empresas participantes. Las actividades de seguimiento posteriores al seminario pueden también incorporar distintos tipos de servicios temporarios o permanentes de asesoramiento y de asistencia técnica a los establecimientos.

Normas internacionales del trabajo promovidas por la metodología

A través de las actividades de capacitación empresarial y del trabajo conjunto entre empresarios y trabajadores para el mejoramiento de las condiciones y medio ambiente del trabajo, la metodología promueve cuestiones propias del Convenio N° 142 sobre desarrollo de recursos humanos. También tiene en cuenta diversas disposiciones de la Recomendación N° 169 sobre política de empleo y de la Recomendación N° 150 sobre la orientación profesional y la formación profesional en el desarrollo de los recursos humanos.

En el campo de la seguridad y salud en el trabajo, la metodología promueve aspectos sustantivos del Convenio N° 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores; del Convenio N° 161 sobre servicios de salud en el trabajo y de los Convenios N° 13, 115, 136 y 139 sobre substancias y agentes tóxicos. De igual forma, promueve conceptos incluidos en el Convenio N° 170 sobre productos químicos. Finalmente, la metodología enfatiza la consideración de diversas disposiciones prácticas incluidas en el Convenio N° 119 sobre protección de la maquinaria, el Convenio N° 127 sobre peso máximo y el Convenio N° 148 sobre medio ambiente de trabajo.

Contenido técnico de la capacitación

El contenido técnico de cada seminario depende de los problemas específicos y de las oportunidades que surjan en las empresas participantes. No obstante, la metodología incorpora varios temas que conciernen a problemas comunes en las pequeñas y medianas empresas y que están íntimamente relacionados con la productividad y las condiciones de trabajo y con el proceso de ejecución de tales mejoras. Ellos son:

Almacenamiento y manipulación eficientes de materiales. El almacenamiento y la manipulación de materias primas, partes y productos constituyen un aspecto importante del proceso de producción. Si se realizan eficientemente, pueden asegurar que las operaciones se desenvuelvan regularmente y contribuirán a evitar retrasos y cuellos de botella en la producción. Sin embargo, el almacenamiento y la manipulación de materiales no constituyen, en sí mismos, fuentes adicionales de valor o de ganancia. Durante el desenvolvimiento de estas operaciones, los bienes no adquieren ninguna calidad nueva. Si, además, no son ejecutadas eficientemente, pueden ocasionar diversos trastornos: los materiales se dañan y pierden valor; se generan nuevos costos de capital; pueden ocurrir accidentes. Para el empresario, el mejoramiento de sus sistemas de almacenamiento y de manipulación, permite recuperar los espacios mal utilizados, reducir el tiempo que se emplea en buscar los materiales y las herramientas, disminuir los costos operativos, simplificar el control de existencias, disminuir las operaciones innecesarias y ofrecer una mejor imagen del conjunto de la empresa.

Diseño inteligente de los puestos de trabajo. La mayor parte de la producción se realiza en puestos de trabajo en donde los trabajadores ejecutan la misma tarea cientos de veces al día. Los beneficios que aportaría la introducción de pequeñas mejoras en el diseño de las referidas tareas se multiplicarían, por ello, varias veces. Por el contrario, las posturas y los movimientos de trabajo inadecuados provocan una disminución de la productividad y de la calidad del producto a la vez que generan una fatiga adicional e innecesaria. Simples mejoras tales como la provisión de plantillas, accesorios, superficies de trabajo estables o la colocación de los materiales y herramientas en lugares fácilmente accesibles, pueden ser muy beneficiosas.

Seguridad productiva de máquinas y equipos. Si bien nadie desea que ocurran accidentes, muchas veces los trabajadores o los empresarios desdeñan las medidas de seguridad de las maquinarias, pues las consideran costosas o poco efectivas. Sin embargo, la instalación en las máquinas de modernos dispositivos de alimentación y de expulsión permite, coincidentemente, incrementar la productividad y eliminar los riesgos de accidente. Si la instalación de defensas en las máquinas es necesaria, debe procederse a hacerlo, pues no necesariamente son costosas ni, menos aún, afectan negativamente a la productividad.

Control eficaz de substancias peligrosas. Las substancias peligrosas se emplean o se generan de una forma u otra en casi toda pequeña o mediana empresa. Es posible controlar la mayor parte de estos problemas con procedimientos simples y poco costosos. La exposición a diversas substancias químicas ocasiona fatiga, cefaleas, desvanecimientos e irritación de los ojos y de los conductos respiratorios, provocando una disminución de la productividad y de la calidad del trabajo así como un deterioro de la salud, y un incremento del ausentismo y del cambio de empleo. La existencia de polvos, humos o gases en altas proporciones, obstaculiza la eficiencia de las operaciones, exige limpiezas suplementarias y puede deteriorar las materias primas o los productos finales. Muchos de estos problemas pueden ser superados mediante mejoras sencillas y de costo reducido.

Mejor iluminación para lograr productos de calidad. El mejoramiento de la iluminación y de las condiciones visuales muchas veces incrementa la productividad y reduce las dificultades y los esfuerzos en la visión que deben realizar los trabajadores. Esto es especialmente importante cuando el trabajo debe realizarse rápida y minuciosamente así como para la calidad de los productos. El mejoramiento de la iluminación no implica necesariamente mayores costos. La utilización de la luz natural y la limpieza y el mantenimiento regular de las luminarias pueden mejorar la iluminación sin incrementar la factura del consumo eléctrico.

Instalaciones y servicios de bienestar estimulantes y de bajo costo. Las instalaciones y los servicios de bienestar para los trabajadores constituyen una parte integrante muy importante de toda empresa. Durante el desempeño cotidiano de sus labores, los trabajadores requieren beber agua u otras bebidas, alimentarse, lavarse las manos, utilizar los servicios higiénicos, y descansar y recuperarse de la fatiga. Las instalaciones de bienestar no constituyen algo adicional o lujoso a proveer luego que se satisfagan las otras condiciones de trabajo y cuando la productividad sea elevada. Por el contrario, la existencia de buenas instalaciones de bienestar es esencial para el incremento de la productividad. Ellas mejoran la salud, la moral, la motivación, la satisfacción en el trabajo y las expectativas de los trabajadores.

Locales industriales adecuados para una producción a tiempo. Muchas pequeñas empresas se encuentran instaladas en locales cuyo diseño es inapropiado. Además, a menudo los nuevos equipos que se adquieren son instalados en los lugares disponibles, práctica que progresivamente redunda en una disposición de planta desordenada. Mucho puede hacerse, incluso en los edificios más antiguos, para mejorar los cielos rasos, las paredes y los pisos. La consecuencia de una ventilación y calefacción inadecuadas y de la correspondiente contaminación ambiental puede ser dramática. Diversas soluciones de bajo costo contribuirán a un mejor aprovechamiento y saneamiento de las instalaciones existentes.

Organización y procesos del trabajo eficientes. Las mejoras en la organización y la programación de la producción pueden tener muy amplias repercusiones tanto en la productividad como en la motivación de los trabajadores. Las técnicas modernas de organización del trabajo - tales como la recomposición y el enriquecimiento de tareas, el establecimiento de "amortiguadores" del ritmo de trabajo, el recurso a las calificaciones múltiples, el desarrollo del trabajo en grupo y los sistemas orientados a la fabricación de la totalidad de un producto - tienen numerosas ventajas. Entre ellas, cabe destacar el uso más uniforme y eficiente de los flujos de trabajo, una mejor calidad de los productos, mayor flexibilidad del proceso productivo y de la mano de obra, menores altibajos o interrupciones en el uso de maquinarias y disminución de las necesidades de supervisión. Para las grandes empresas estas técnicas constituyen una notable fuente de competencia, pues las pequeñas empresas que las usan tienen mayores posibilidades de supervivencia y de expansión.

Implantación sistemática de mejoras. El proceso de ejecución de mejoras debe planificarse y administrarse cuidadosamente. Si se desarrolla siguiendo los pasos y etapas adecuadas, es posible garantizar que las soluciones encontradas sean integrales y las mejoras realizadas sean eficaces y perduren en el tiempo. Los recursos y el tiempo requeridos para ese proceso deben poderse controlar. Los trabajadores pueden desempeñar un papel importante en la dinámica de los cambios y ser partícipes de ellos.

Involucramiento efectivo de los trabajadores. Las modalidades de participación de los trabajadores pueden limitarse a recibir o transmitir información, o a incluir algunas reuniones esporádicas para discutir problemas existentes. Es posible también, en algunos casos, propiciar un involucramiento activo de los mismos para que asuman responsabilidades cada vez más crecientes en el diseño del proceso productivo, en la detección, identificación y puesta en marcha de mejoras en las condiciones de trabajo, en la calidad de los productos y la identificación de obstáculos para incrementar la productividad.

Técnicas útiles sobre productividad. La medición de la productividad facilita a las empresas disponer de una estimación conque convierte sus recursos en productos. Si bien es una actividad adicional, aporta numerosos beneficios. Es posible instalar sistemas simples de medición de distintos indicadores de productividad. La medición permite una mejor planificación de sus recursos y fijar objetivos de productividad que se puedan traducir fácilmente a cantidades, porcentajes, calidades, grados de satisfacción, o índices.

Tipos de reuniones de promoción y talleres de capacitación

Dependiendo de las posibilidades, necesidades y condiciones locales, se pueden organizar seminarios y programas prácticos diferentes, tales como:

 

La duración de los diferentes seminarios y programas varía de uno o dos días a tres o cuatro semanas. Cuanto más prolongada es la capacitación, mayor es su impacto para la competitividad de la empresa.

El seminario más completo está formado por un programa intensivo de capacitación, cuyas principales etapas son:

El seminario intensivo se desarrolla a lo largo de dos, tres o cuatro semanas. Las sesiones de capacitación tienen lugar, en general, en horarios vespertinos adaptados a las disponibilidades de los participantes. Una reunión de seguimiento es organizada entre dos a cuatro meses después de la terminación del seminario.

Material de apoyo para los seminarios

La OIT ha editado en español1 los dos documentos básicos que son necesarios para la aplicación de esta metodología. El primero de ellos es el Manual para Formadores. En él se explica cómo organizar los programas de capacitación con este método. El manual está destinado a los responsables de la organización de seminarios y a los instructores y coordinadores de los grupos de participantes (ISBN 92-2-306410-4, cubierta dura, 25 francos suizos).

El segundo libro es una Guía para la Acción, que presenta a los empresarios una mayor información sobre los temas técnicos discutidos en los seminarios. En la misma, se trata un conjunto de medidas simples, efectivas y de costo reducido para aumentar la productividad y mejorar las condiciones del lugar de trabajo. Asimismo, se incluye una lista de control que presenta un conjunto importante de sugerencias simples para realizar mejoras en diversos aspectos técnicos de las condiciones de trabajo (ISBN 92-2-306409-9, cubierta blanda, 15 francos suizos).

Ambas publicaciones están basadas sobre la experiencia de centenares de propietarios y gerentes de pequeñas y medianas empresas, que han participado en los programas de formación organizados por la OIT.

Experiencias en la región

A través del Programa Internacional para el Mejoramiento de las Condiciones y del Medio Ambiente de Trabajo (PIACT), desde hace varios años la OIT ha llevado a cabo diversos seminarios en varios países de América Latina. En 1987 se desarrolló el

primer seminario en Rosario, Argentina. También en 1987 se organizó en Turín, Italia, un curso de formación de formadores en el que participaron 16 profesionales enviados por ocho países latinoamericanos. Durante 1988 se realizaron sendos seminarios en

León, México y en Lima, Perú. En 1989 se llevó a cabo en San José de Costa Rica también un seminario intensivo para empresarios.

En 1991 se realizó un seminario en Quito, Ecuador. Durante 1992 y 1993 se desarrollaron en Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay una serie de ocho seminarios para empresarios, dentro del marco de un proyecto de cooperación técnica financiado por el Gobierno de España. También en 1993 comenzó la aplicación de la metodología de la OIT en el Brasil, con una serie de seminarios en Sao Paulo, Río de Janeiro, Curitiba y en otras ciudades de ese país. Desde 1995, se han llevado a cabo varios seminarios en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Haití y México. Más recientemente, en 1999 la OIT comienza su difusión sistemática en los países de la región andina. Ese año se organizó el primer seminario para micro y pequeños empresarios de Villa el Salvador, en las afueras de Lima.

En marzo del año 2000, en Lima está organizándose el segundo seminario. Todos esos seminarios han demostrado la aplicabilidad en la región de la metodología desarrollada por la OIT y la eficacia de sus resultados.

Evaluación de los resultados de los talleres

Del análisis de los formularios de evaluación de los talleres se ha podido conocer que las actividades prácticas suscita, en general, un gran entusiasmo y una motivación elevadas para realizar mejoras. Los resultados que se observan de la implantación de las mejoras inmediatas despiertan el interés de los participantes y su compromiso para continuar realizando otras mejoras. Los talleres permiten alcanzar una cantidad apreciable de mejoras, que rondan entre las 100 y doscientas iniciativas, y que son muy superiores a aquellas logradas a través de los procedimientos tradicionales o de las acciones regulares en la materia.

Las actividades de seguimiento que se acostumbra organizar algunos meses después de haber concluido el taller, muestran que en la mayoría de los casos el interés no decae. Sin embargo, hay que señalar el papel importante que deben desempeñar las instituciones locales organizadoras para asegurar el seguimiento y mantener la motivación en un grado elevado.

Cuando el trabajo de organización de los talleres ha sido bien realizado, pueden observarse resultados que se destacan por encima de otros. Un caso que constituye un paradigma es el Círculo Empresarial Sinergia. Este Círculo surgió como resultado de un taller realizado en Santiago, Chile, en 1992. Los 19 empresarios participantes, de común acuerdo, decidieron mantenerse reunidos y decidieron la creación del Círculo. Para ello contrataron al profesional que había trabajado con ellos a lo largo del taller. Ocho años después, el círculo aún tiene 16 empresas socias, un local con un gerente y dos empleados administrativos, y han constituido una nueva empresa denominada Sinergia S.A., que se presenta a licitaciones públicas y cuyo capital está constituido por los tiempos muertos de las máquinas que poseen cada una de las empresas miembros.

Reflexiones finales

La metodología Mayor productividad y un mejor lugar de trabajo es un enfoque de capacitación gerencial a nivel de unidades productivas (nivel micro) para el tratamiento de las condiciones y el medio ambiente de trabajo y para mejorar la seguridad y salud en el trabajo. Esa es, quizá, su mayor limitación. Naturalmente, se requiere una acción masiva para asistir al enorme parque de pequeñas y medianas empresas que existe en cada país. Pero esa limitación constituye, a su vez, su gran fortaleza. Los logros en cada empresa marcan a aquellos que tienen el poder de decisión, porque comprenden el valor y la importancia de las condiciones y el medio ambiente de trabajo para sus empresas.

Se ha verificado su validez y pertinencia repetidas veces. Ofrece un método eficaz para lograr mejoras inmediatas en los lugares de trabajo. Sin embargo, el método debe ser administrado de manera cuidadosa, pues su ejecución es algo compleja. Esta es una característica particular de los métodos que promueven cambios concretos y que aspiran a generan visiones distintas y nuevas de la relación existente entre las condiciones de trabajo y la productividad.

Se ha podido comprobar que las condiciones y el medio ambiente de trabajo, y la seguridad y la salud en el trabajo, son esenciales cuando se quiere lograr incrementos en la productividad, en particular en la productividad laboral.

Un tema particular que vale la pena comentar se refiere a las limitaciones que se observan demasiado a menudo en las instituciones usuarias. Las características nuevas de esta metodología, la necesidad de trabajar con técnicas andragógicas, la falta de experiencia en el trabajo de campo con las empresas, las limitaciones observables en la competencia de sus recursos humanos, ha llevado a la OIT a desarrollar e incorporar cursos de formación de formadores, de entrenamiento en técnicas de presentación y de manejo de sesiones de trabajo.

Conclusiones

La seguridad y la salud en el trabajo, las condiciones y el medio ambiente de trabajo constituyen factores naturales que existen en todo emprendimiento productivo. Tienen valores y significados que no pueden ni deben ser olvidados o relegados. Son importantes para las empresas a la hora de querer pasar de una etapa de subsistencia y pretender desarrollarse en estos tiempos turbulentos de la globalización.

Al mismo tiempo que son valores importantes, se observa que en las empresas están en un estado de latencia, en una situación de status quo que, para que sean activados y mejorados, requieren de un estímulo externo. La cotidianeidad y la rutina de los procesos productivos generan un situación de aceptación o de resignación de las condiciones y el medio de trabajo existentes, que hacen pensar que están bien y que no es posible, o que resulta muy costoso, realizar cambios que permitan mejorarlas.

En ese sentido, es posible escuchar, con cierta frecuencia, que el mejoramiento de las condiciones de trabajo conlleva unos costos que escapan a las posibilidades de los países en desarrollo y, en particular, de sus pequeñas y medianas empresas. Más aún, hay quienes sostienen que la atención de la calidad de la vida laboral interfiere en la productividad e impide el desarrollo de las empresas. Otros argumentan que, en realidad, lo que cuenta es la productividad y que sólo cuando las empresas sean productivas, o bien, cuando alcancen una productividad razonable y obtengan beneficios sustantivos, podrán mejorar sus condiciones de trabajo.

Es dable observar, también, que los recursos primordiales (tiempo y dinero) para mejorar las condiciones de trabajo muchas veces son valorados como bienes escasos que son necesarios para otros fines, mientras que los beneficios que produciría tal mejoramiento no resultan tan claros y que, además, estos últimos se diluyen entre otras cuestiones que aparentan ser menos centrales y relevantes para las empresas. Asimismo, existen quienes creen que el progreso en materia de condiciones y medio ambiente de trabajo se consigue con cambios estructurales y normativos a nivel macroeconómico y que el enfoque a nivel micro es un camino muy largo y poco efectivo.

Frente a estas posiciones, resulta pertinente subrayar que los costos económicos de las malas condiciones de trabajo, de los accidentes y de las enfermedades originadas en el trabajo, muy frecuentemente son de tal magnitud que impiden cualquier intento de supervivencia y desarrollo sostenido de las empresas. Tampoco resulta aceptable, por otra parte, someter a los trabajadores a penurias transitorias e innecesarias que, si no son reconocidas y atacadas de manera sistemática, casi siempre se transforman en permanentes.

Ante ese desafío, esta metodología muestra, en síntesis, que es posible mejorar las condiciones de trabajo con muy pocos recursos, que tales cambios tienen un efecto positivo en la seguridad, la salud, la satisfacción y la productividad de los trabajadores y. lo que es muy importante, para el desarrollo y la competitividad de las empresas.

La metodología contribuye, por fin, a que el progreso económico se pueda lograr, en cada empresa, a través del progreso social.

 

Lima, 12 de marzo de 2000