Desde sus
inicios en 1986, el ISAT mantiene particular preocupación
por el aporte institucional en los aspectos programáticos
y conceptuales, además de los esfuerzos organizativos.
En este marco, la experiencia de trabajo institucional se ha orientado
principalmente hacia el reforzamiento de las formas de gestión
de las organizaciones sociales, laborales y sindicales en torno
a la defensa de su salud y entorno de trabajo. Hemos recogido
también la experiencia con el sector agrícola, avanzando
en la validación de estrategias de desarrollo local que
vienen promoviendo un trabajo más sano y seguro para los
y las agricultoras, en armonía con su medio ambiente.
La experiencia desarrollada durante
los diecisiete años de vida institucional, nos han permitido
enmarcar y orientar mejor el Plan Estratégico del ISAT
(2000-2005), resumido en la promoción del Trabajo Saludable
en el marco del desarrollo humano sostenible. Ubicando nuestro
quehacer de manera creativa e innovadora en el contexto actual.
Actualmente venimos trabajando
en dos ejes temáticos principales: la salud de los trabajadores
y el desarrollo local. Si bien en general nuestro quehacer se
desenvuelve en el ámbito nacional, tenemos una mayor actuación
particularmente en la sierra de los departamentos de Lima y Ayacucho,
en las cuencas medias y altas de los ríos Rímac
y Acarí respectivamente. En estos ámbitos nuestro
trabajo ha procurado desarrollar un trabajo sostenido de recuperación
de la salud ambiental y por el desarrollo rural sostenible de
comunidades rurales en situación de pobreza y pobreza extrema.
Además, hemos realizado el acompañamiento, mediante
la asesoría técnica y la capacitación, para
el fortalecimiento de procesos de planeamiento del desarrollo
local y la gestión participativa con diversas organizaciones
públicas y privadas.
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Consideramos
fundamental apostar por modelos de desarrollo en los cuales
sea factible el ejercicio de liderazgos democráticos
y organizados desde el reconocimiento de los derechos humanos
fundamentales, valores y de la importancia de lo productivo,
de la equidad de género, social y económica,
así como de la necesidad de armonizar calidad de vida,
salud, trabajo y medio ambiente.
Pensamos que el tipo de desarrollo
por el que apostamos deberá construirse considerando
los espacios locales, regionales y nacional, y donde la perspectiva
del desarrollo económico no resulte confrontada con
la salud de lo/as trabajadore/as y de las poblaciones ni con
la perdurabilidad de los recursos naturales y del medio ambiente,
ni se desvaloricen a las personas por su condición
social, de género, edad, raza, ideología o credo.
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