En la práctica de la salud pública la epidemiología
se desarrolla en dos grandes dimensiones; una, el diagnóstico
de situación respecto de algún problema de salud,
en donde cabe la aplicación de variados métodos
para evaluar epidemiológicamente el problema identificado
y, otra, que es la aplicación de criterios e instrumentos
epidemiológicos para abordar y resolver en el terreno el
problema, con carácter de prevención y de control
y en donde la epidemiología coparticipa con otras disciplinas
en la tarea.
Las modalidades
más frecuentemente desarrolladas para establecer los
diagnósticos iniciales de situación y la magnitud
del riesgo en poblaciones expuestas a contaminantes del aire,
han sido la evaluación ambiental relativa a la calidad
del aire y la evaluación epidemiológica. Los elementos
propios de la evaluación ambiental se presentarán
en detalle más adelante, incorporados e integrados al
desarrollo de cada metodología de evaluación del
riesgo.
La evaluación
epidemiológica identifica las poblaciones afectadas,
las características de la exposición y los factores
de riesgo involucrados, apuntando a demostrar asociaciones estadísticas
sólidas y significativas entre los niveles promedio de
contaminantes en el aire y la frecuencia de enfermedad o muerte
en la población expuesta ya sea por periodos cortos o
en forma prolongada. El tipo de diseño epidemiológico
a usar depende de la naturaleza del problema, el conocimiento
previo que se haya desarrollado tanto de las bases científicas
como de la situación local en particular y de los recursos
disponibles, entre otros.
Los estudios
epidemiológicos más usados en general han sido
predominantemente de carácter observacional, o sea, que
no efectúan experimentos ni intervenciones en las poblaciones
humanas evaluadas. Sin embargo, en particular en la caracterización
de los efectos de los contaminantes del aire se ha efectuado
un número importante de estudios experimentales en voluntarios
expuestos bajo condiciones controladas. Los estudios epidemiológicos
observacionales pueden hacerse con diseños
descriptivos y diseños analíticos.
Si bien a continuación los diseños se presentarán
en forma progresiva desde los primarios y menos complejos de
estructurar hacia los más elaborados y en principio más
sólidos en cuanto a conclusiones, cabe tener presente
lo recién mencionado en cuanto a que en la elección
de un diseño influyen variados factores técnicos
y de otro tipo. Por ejemplo, aun cuando los diseños analíticos
del tipo de cohortes son reconocidos como los más confiables,
en el caso de la contaminación del aire los estudios
descriptivos de series temporales han demostrado ser de gran
valor en cuanto al tipo de resultados que proporcionan.
Los
estudios descriptivos
son relativamente fáciles de ejecutar por su relativo bajo
costo y rapidez de ejecución. Generalmente se efectúan
para iniciar el diagnóstico en etapas iniciales cuando
la situación local está indefinida y poco se conoce
acerca de la magnitud del problema y de los factores participantes.
Describen la ocurrencia colectiva de la enfermedad. Las principales
etapas corresponden a identificar el problema, recolectar datos
respecto a los efectos en las personas, al contaminante y a las
condiciones ambientales, procesar los datos e identificar los
patrones de ocurrencia en función de las características
de las personas, tiempo y lugar. Permiten finalmente generar hipótesis
acerca de los posibles factores de riesgo que estarían
participando en la situación local evaluada.
En
una gran ciudad se observan los siguientes hechos
a partir de las estadísticas de salud:
| |
Incremento
en el número de consultas ambulatorias
y de hospitalizaciones para enfermedades
respiratorias agudas, en particular durante
algunas semanas del invierno en un año
dado; al revisar años anteriores
se observa que esto se ha repetido. Además,
se observa una diferencia importante en
tales incrementos entre dos áreas
de la ciudad ubicadas en sus extremos
opuestos. |
| |
Aumento
notorio de las consultas de urgencia por
crisis asmáticas en todas las edades,
que se concentran en periodos de pocos
días, los cuales están distribuidos
de forma errática tanto en invierno
como en verano. |
| |
Coincidentemente,
se pudo averiguar que la tasa de ausentismo
escolar se incrementó notoriamente
en los períodos correspondientes
a las situaciones arriba señaladas. |
| |
Aumento
en un grado mayor de lo esperado de la
tasa de mortalidad por enfermedades respiratorias
en mayores de 60 años de edad de
ambos sexos, especialmente en algunas
semanas del periodo invernal. |
|
|
Un diseño
de tipo descriptivo que se ha consolidado como uno de los más
usuales en los últimos años en el campo de la
epidemiología ambiental es el diseño
ecológico (Walter, 1991). Los estudios
ecológicos usan cantidades importantes de datos de carácter
estadístico procedentes de las poblaciones evaluadas
y del medio en donde se ubican, no estudian a los individuos
que las componen. Los grupos poblacionales y el contaminante
evaluado se estudian y correlacionan en función de áreas
geográficas, del tiempo o de ambos. Sus resultados sólo
tienen un valor de orientación inicial acerca de los
factores que pueden estar condicionando o desencadenando el
problema de salud, sirven para establecer hipótesis de
relación causa-efecto o para determinar la participación
relativa que pueda tener un factor de riesgo sospechoso en una
situación dada.
En el caso de la contaminación de aire, los estudios
ecológicos recurren a los registros estadísticos
de las instituciones de salud y de las redes de monitoreo de
la calidad del aire. Las estadísticas sobre efectos en
salud se pueden recolectar para un tiempo y un lugar dados,
se describe la tendencia temporal de los eventos en salud según
unidades de tiempo pueden variar de horas a meses o años,
según si los efectos bajo estudio son agudos, subagudos
o crónicos, así como su distribución geográfica,
especialmente según sectores o distritos urbanos o de
área estudiada. Los datos de salud pueden ser genéricamente
consultas ambulatorias, hospitalizaciones y muertes. Interesan
los datos relativos a enfermedades de las áreas respiratoria
y cardiovascular (ver párrafo reciente sobre impactos
en salud pública) y se pueden desglosar según
sexo y edad. Los datos de la calidad del aire también
se desglosan para los mismos tiempos y lugares aplicados a los
de salud. A continuación se puede efectuar análisis
multivariado, aplicar modelos de correlación entre ambos
grupos de datos y evaluar cuán fuertes son los índices
de correlación para las diferentes variables. Los datos
de efectos en salud se pueden correlacionar con las tendencias
y niveles de cada uno de los contaminantes medidos por el monitoreo
del aire para poder apreciar cuáles contaminantes presentan
correlación más fuerte o significativa. Así,
por ejemplo, el estudio del brote de la niebla en Londres en
el invierno del año 1952 corresponde a un estudio ecológico.
Otros ejemplos son la frecuencia de consultas ambulatorias por
asma y la frecuencia de hospitalizaciones de casos graves de
asma, que tienen un alto índice de correlación
positiva con los altos niveles de bióxido de azufre en
el aire; también el nivel de hospitalizaciones por enfermedad
pulmonar obstructiva crónica en personas mayores de 65
años tiene una alta correlación positiva con el
aumento de la concentración de ozono. Otros ejemplos
de estudios ecológicos se muestran en Anexo
3.
Una
variante de los diseños ecológicos que ha mostrado
un uso creciente específicamente en el área de la
contaminación del aire a partir de fines de la década
de 1980, es el estudio de series
temporales. Este diseño surge por el interés
en detectar variaciones en ciertos efectos en salud causadas por
variaciones significativas en los niveles de los contaminantes
del aire en cortos periodos de tiempo. La unidad de análisis
es el día y se relaciona la ocurrencia diaria de los hechos
de interés, que en general son eventos que reflejan exposiciones
agudas (muertes, hospitalizaciones, consultas ambulatorias de
urgencia, etc.), con las concentraciones diarias promedio de los
contaminantes en el aire. Se controla cuidadosamente a los factores
de confusión, tales como la estación, la temperatura
y el día de la semana, entre otros. Estos diseños
han sido muy efectivos para estudiar efectos agudos asociados
a la contaminación del aire. Para obtener resultados claros,
estos diseños deben trabajar con poblaciones bastante grandes,
como ciudades con al menos varios cientos de miles de habitantes.
Uno
de los más importantes aportes de los estudios de series
temporales a la evaluación del impacto de la contaminación
del aire en la frecuencia y gravedad de los efectos en la salud
de las poblaciones humanas, ha sido el poder estimar la magnitud
de los incrementos en morbilidad y en mortalidad según
variaciones precisas en el incremento de las concentraciones de
los contaminantes. Con técnicas estadísticas apropiadas
se han generado coeficientes que relacionan las concentraciones
diarias promedio con la frecuencia de efectos; proporcionan una
curva de regresión lineal que relaciona las concentraciones
con la tendencia de los efectos en salud. Un resumen de este tipo
de resultados obtenidos en investigaciones hechas en América
Latina, se muestra en el Anexo
4. Los resultados de este tipo de estudios han sido
muy consistentes y si bien por ser estudios descriptivos no prueban
una posible asociación causal, han llegado a ser altamente
confiables en esta perspectiva. Un rasgo positivo de este diseño
es que ha permitido detectar variaciones en la ocurrencia de efectos
con pequeñas variaciones en la contaminación, incluso
dentro de niveles normativos considerados como seguros. Los resultados
de los estudios de series temporales han proporcionado valiosa
información al último proceso de reformulación
de los valores guías de exposición a contaminantes
del aire que efectuó la OMS a fines de la década
de 1990. Algunos ejemplos de estudios de este tipo se presentan
en Anexo
5.
Los estudios
analíticos consideran al individuo como
unidad de análisis. En general se usan para verificar
las hipótesis surgidas de los estudios descriptivos,
para demostrar o descartar una relación causa-efecto;
también para demostrar fuerzas de asociación entre
factores de riesgo y efectos. Los estudios analíticos
son fundamentalmente de tres tipos: transversal, de casos y
controles y de cohortes. Uno de los más frecuentemente
usados en el campo de la contaminación ambiental es el
diseño transversal o de prevalencia.
La prevalencia
es en epidemiología una de las medidas de frecuencia
de una enfermedad en la población. Incluye la identificación
para un periodo determinado del total de casos de una enfermedad
dada que existen en una población, considerando tanto
los casos antiguos como los nuevos que se detectan en el periodo
considerado. Habitualmente se aplica esta medición para
enfermedades o condiciones de tipo crónico (bronquitis
crónica, asma bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, cáncer pulmonar, concentración
de plomo en pelo, etc.). Normalmente la prevalencia se expresa
como porcentaje, número de casos por cada 100 individuos
de la población.
La fórmula
para el cálculo de prevalencia corresponde
a:
| Número
de personas con la enfermedad o proceso en
un momento dado
Número de personas expuestas al factor
riesgo en el momento dado |
x
100 |
|
El
diseño transversal
se usa con frecuencia en los estudios de contaminación
del aire. Se llama también de prevalencia pues identifica
la frecuencia de un efecto adverso en salud en un momento dado
en una población junto con la descripción de las
variables ambientales relacionadas; puede llegar a incluir una
gran cantidad de variables de interés tanto de los individuos
como del ambiente. Así como los estudios de series temporales
se desarrollan en torno a expresiones agudas desencadenadas por
la contaminación atmosférica, los estudios de prevalencia
están más indicados para evaluar en un momento dado
la situación de los efectos de carácter crónico
como consecuencia de exposiciones por tiempos prolongados a bajas
dosis.
En
la práctica se los concibe casi como sinónimo de
encuesta, que es el instrumento tradicional que el diseño
aplica en terreno para recoger los datos. Se selecciona una muestra
representativa de la población expuesta al aire contaminado
y se aplica la encuesta a cada individuo de la muestra indagando
la presencia del efecto bajo estudio. Se registra simultáneamente
los datos de la calidad del aire para los sectores en donde los
individuos viven, trabajan o permanecen gran parte de su tiempo.
Se calcula luego la tasa de prevalencia del efecto para los diferentes
estratos de la muestra que se han establecido según diferentes
niveles de contaminación. El supuesto es que si hay una
asociación, se debiera observar que la frecuencia del efecto
aumenta progresivamente desde los grupos menos expuestos hacia
los más expuestos. Si se logra establecer un gradiente
estadísticamente sólido en este sentido, se está
obteniendo en una población humana una relación
dosis-respuesta. Estas relaciones se pueden establecer para cada
uno de los contaminantes por separado. A veces el estudio se hace
sólo en dos poblaciones, una altamente expuesta y otra
con baja o casi nula exposición, generalmente bastante
distante de la primera. Las tasas de prevalencia obtenidas se
comparan mediante una razón que se llama riesgo
relativo (RR), cuyo resultado sugiere una mayor
fuerza de asociación mientras más alto resulte el
valor por encima del valor uno (1). El uso e interpretación
del riesgo relativo tiene su máxima expresión en
los estudios de cohortes.
Su
fórmula es la siguiente:
| Riesgo
relativo |
= |
Prevalencia
en expuestos
Prevalencia en no expuestos |
|
| Un
estudio se propone conocer la prevalencia de bronquitis
crónica según sectores urbanos con diferentes
niveles de contaminación del aire con partículas
respirables. Se tomó una muestra aleatoria de 3.000
adultos residentes en dos áreas urbanas: 500 residentes
en área con altos niveles de partículas
y 2.500 residentes en área con nivel más
bajo de contaminación. Una vez entrevistados, se
identificó a 45 individuos con bronquitis crónica
entre los 500 más expuestos y a otros 160 casos
entre los 2.500 con baja exposición. El ordenamiento
de los datos es el siguiente:
| Nivel
de contaminación con partículas |
Enfermos
con bronquitis crónica |
Total
residentes |
Prevalencia
(%) |
| Alto |
45 |
500 |
9,0 |
| Bajo |
160 |
2.500
|
6,4 |
| Total |
205 |
3.000 |
6,8 |
El
riesgo relativo es 9,0 / 6,4 = 1,4. Significa que los
residentes más expuestos presentan una prevalencia
de bronquitis crónica un 40% mayor que los residentes
menos expuestos. Otros ejemplos de estudios de prevalencia
se muestran en Anexo
6.
|
En
estudios transversales hay otras formas de expresar las relaciones
dosis-respuesta, asumiendo que variaciones espaciales, temporales
o de otro tipo, se reflejan en variaciones de la concentración
del contaminante, la exposición y, por ende, de las dosis.
El incremento en la frecuencia del efecto adverso, de la gravedad
de éste o de la concentración del tóxico
al interior del cuerpo, puede correlacionarse con el incremento
en el tiempo de permanencia en la zona contaminada, la edad, la
distancia a una fuente emisora, el incremento de las fuentes contaminantes,
el grado de consumo de algún alimento o agua contaminados,
etc.
| Un
ejemplo: plomo en cabello en 263 niños entre 1
y 9 años de edad según el tiempo de residencia
en un área (dentro de un radio de 900 m) vecina
a una fundición, en Brasil.
|
Tiempo
de residencia (meses) |
Nivel
de plomo en cabello (ppm),
media geométrica
|
| 1
– 3 |
140 |
| 4
– 6 |
204 |
| 7
– 12 |
299 |
| 13
– 14 |
343 |
| 25
- 119 |
346 |
Fuente:
Tavares et al., 1989. |
| Otro
ejemplo es la evolución del contenido de plomo en
sangre en una muestra de la población de Frankfurt,
Alemania, en función de las variaciones en el tiempo
de la concentración de plomo en el aire de la ciudad,
como consecuencia de las medidas para disminuir el contenido
de plomo en las gasolinas. En enero de 1976 se modificó
el contenido de plomo en gasolina de 0,4 g/L a 0,15 g/L.
| Periodo |
Tiempo
de residencia (meses) |
Nivel
de plomo en cabello (ppm),
media geométrica
|
| 1975-1976 |
3,18 |
16,3 |
| 1976-1977 |
1,04 |
14,6 |
| 1977-1978 |
0,66 |
13,0 |
Fuente:
Sinn, 1981 |
Los
estudios transversales son de utilización frecuente en
la exploración local de efectos por contaminantes del aire,
especialmente en países en desarrollo; por lo tanto, conviene
destacar que presentan algunas limitaciones metodológicas
que se deben tener en cuenta. Una restricción importante
del diseño transversal es que la encuesta no detecta estrictamente
la relación temporal entre la exposición a la contaminación
y el efecto, o sea, no se sabe con certeza si el efecto ha aparecido
después de una exposición suficiente a la contaminación
o ya existía antes de ocurrir la exposición. No
obstante, cuando los resultados son estadísticamente significativos,
sugieren que puede haber una asociación entre las variables
estudiadas y se refuerza la hipótesis de que la contaminación
del aire pueda ser la responsable de la frecuencia del efecto
encontrada. También, los estudios transversales que para
evaluar el riesgo estudian la influencia de variaciones geográficas
de la contaminación sobre las tasas de mortalidad, presentan
algunas limitantes particulares (Evans
et al., 1984).
Los
estudios de casos y controles y los de cohortes entregan indicadores
de riesgo los más confiables. Cuando están bien
diseñados y bien ejecutados, sus resultados son los de
mayor validez en el contexto de la investigación epidemiológica.
Son más complejos, más costosos y su ejecución
toma más tiempo. Comparan grupos de individuos.
Los
estudios de casos y controles
trabajan con dos agrupaciones de individuos: los que presentan
una alteración o enfermedad determinada (casos) sobre la
cual ya tenemos fuertes sospechas de que es causada por algún
contaminante del aire y otro grupo de individuos que no presentan
dicha enfermedad (controles) y que han sido seleccionados mediante
técnicas que permiten el máximo de igualdad y comparación
entre sus miembros y los enfermos. En ambos grupos se indaga con
gran detalle el antecedente y las características de la
exposición ocurrida en el pasado al contaminante bajo estudio,
especialmente basándose en los datos de lugar y tiempo
de residencia y tipo de actividad de los individuos y en los datos
de registros históricos de las redes de monitoreo de calidad
del aire. Se determina en ambos grupos la frecuencia del antecedente
de una clara y en lo posible cuantificada exposición y
con una fórmula ad hoc se calcula la razón
de productos cruzados (RPC), o razón
de disparidades (RD) o lo que en inglés
se llama odds ratio (OR),
nombres diversos para una misma operación aritmética.
Su interpretación es la misma que la del riesgo relativo,
o sea, que a medida que el valor de esta razón crece por
encima de 1, se está incrementando la fuerza de asociación
respecto a que los enfermos han estado más frecuente y/o
intensamente expuestos a la contaminación del aire que
los sujetos controles.
| Se
estudia retrospectivamente el antecedente de exposición
al arsénico en el aire laboral en 29 casos de trabajadores
con cáncer pulmonar diagnosticado. A modo de grupo
control se incorporan 74 individuos sin cáncer pulmonar
a quienes se les indaga el mismo antecedente de exposición
al arsénico. El antecedente positivo se encontró
en 18 de los casos y en 18 de los controles. El ordenamiento
de los datos es el siguiente:
|
GRUPO
|
|
TOTAL
|
| Casos
con cáncer |
|
29 |
| Controles |
|
74 |
| Total |
|
103 |
| RPC |
= |
casos
expuestos x controles no expuestos controles
expuestos x casos no expuestos |
= |
18
x 56
18 x 11 |
= |
5,1 |
|
La
interpretación de un RPC de 5,1 significa que los
enfermos presentan 5,1 veces más frecuentemente
que los controles el antecedente de exposición
al arsénico, lo que estadísticamente puede
ser significativo y que debe verificarse con pruebas adicionales.
|
Episodios
de brotes de afecciones respiratorias agudas y subagudas como
consecuencia de contaminación súbita del aire con
altas concentraciones de sustancias (escapes, accidentes, incendios,
etc.), pueden prestarse para efectuar estudios de casos y controles,
una vez pasada la emergencia; se relaciona la frecuencia de ciertos
daños específicos en los afectados en función
de diferentes condiciones de exposición ocurridas durante
el incidente.
Los
estudios de cohortes
son los mejores entre los diseños analíticos observacionales,
pero se efectúan con relativa menor frecuencia, por sus
costos, el largo tiempo que puede tomar el hacerlos cuando la
latencia para que aparezca el efecto adverso después de
la exposición es muy prolongada y una serie de otras dificultades
que surgen al efectuar seguimiento de grupos humanos por largo
tiempo. No son recomendables para estudiar cáncer y otras
enfermedades crónicas. En esencia, el diseño selecciona
dos grupos de individuos, uno expuesto a la contaminación
del aire y otro no expuesto a dicha contaminación a modo
de grupo control; generalmente los grupos pertenecen a sectores
o ciudades diferentes en cuanto a nivel de contaminación
del aire, pero deben ser muy similares respecto a aspectos demográficos,
socioeconómicos, climáticos, etc. Cuando se sabe
de antemano que la incidencia del efecto a evaluar es muy baja,
los tamaños de los grupos deben ser bastante grandes para
poder apreciar diferencias estadísticamente significativas
entre los resultados; obviamente esto influye en el costo del
estudio y en las mayores posibilidades de pérdidas en el
seguimiento y observación de los individuos. En ambos grupos
se observa la aparición de uno o varios efectos posiblemente
asociados a la contaminación y dado que se conoce exactamente
el número de individuos en cada grupo, al finalizar el
seguimiento se calcula la incidencia de los efectos en ambos.
El planteamiento hipotético adelantó que en los
expuestos la incidencia debiera ser mayor que en los no expuestos;
estas diferencias de incidencia permiten calcular riesgo atribuible
y riesgo relativo así como mediciones de impacto potencial.
Un ejemplo de estudio de cohortes es el Caso 2 del Anexo
11.
La
efectividad protectora de un nuevo nivel normativo
recién establecido localmente para dos
contaminantes (por ejemplo, bióxido de
azufre y partículas respirables), puede
ser eventualmente verificada mediante un estudio
de cohortes, de modo que los resultados sugieran
si el valor normativo se mantiene o puede modificarse
a más permisivo o más estricto.
Se puede estudiar durante 3 a 4 años la
aparición de efectos respiratorios crónicos
en cohortes armadas en varias ciudades seleccionadas
y ordenadas según un nivel de contaminantes
muy por debajo de la norma (“limpias”),
otras ligeramente por bajo la norma y otro grupo
con niveles frecuentes muy por encima de la norma
(Dockery
et al., 1993). |
|
En
Los Ángeles, EUA, a dos cohortes de residentes
no fumadores se las estudió en dos ocasiones
separadas por un periodo de cinco años.
La cohorte de 2.340 individuos considerada poco
expuesta, vivía en una comunidad con
niveles moderados de contaminación fotoquímica
del aire y bajos niveles de otros contaminantes
atmosféricos. La cohorte más expuesta
con 1.935 individuos, vivía en un sector
con muy altas concentraciones de oxidantes fotoquímicos
y con concentraciones relativamente altas de
partículas en el aire. La evaluación
del impacto en salud se hizo mediante la medición
al inicio y al quinto año del volumen
espiratorio forzado, las tasa de flujo y la
determinación de nitrógeno en
el aire espirado. Se logró completar
la evaluación en 1.099 individuos poco
expuestos y en 1.117 individuos más expuestos,
lo que representa una pérdida en el seguimiento
a 5 años de 53% y 42% respectivamente,
pérdidas que se debieron primariamente
a cambios de domicilios.
El
primer año, en el área más
contaminada se detectó una respuesta
significativamente peor en las pruebas funcionales
en ambos sexos y un más rápido
deterioro en la evaluación del quinto
año. La determinación de nitrógeno
espirado fue significativamente mayor en la
comunidad más contaminada en ambos sexos
y en todas las edades, incluyendo niños.
Estos
resultados son consistentes con la hipótesis
de que la exposición prolongada a oxidantes
fotoquímicos y a partículas, está
asociada con un aumento en la pérdida
de la función pulmonar, especialmente
a nivel de las vías respiratorias de
menor diámetro (Detels
et al., 1987).
|
|
También
se puede aprovechar la ocasión en que haya ocurrido un
brote de afecciones agudas por exposición a altas concentraciones
de contaminantes específicos en el aire, para efectuar
un seguimiento de dos o más cohortes expuestas a diferentes
intensidades del episodio, si se desea identificar consecuencias
a largo plazo derivadas de una exposición aguda.
En
años recientes los estudios epidemiológicos han
incorporado como manifestación de impacto en salud, la
identificación al interior del organismo ya sea del tóxico
ambiental, como un indicador de exposición, y la detección
de alteraciones biológicas de carácter funcional,
metabólico o bioquímico causadas por el contaminante,
como indicador de efecto adverso. Los indicadores de efecto tienen
en general el carácter de manifestaciones precoces de daño,
que habitualmente no se evidencian clínicamente al examen
médico. Estos indicadores se conocen como indicadores
biológicos y su uso rutinario en investigación,
vigilancia o tamizaje, como monitoreo
biológico; cuando la investigación
epidemiológica recurre con frecuencia a esta técnica
para identificar daños en la población, se habla
de epidemiología bioquímica o molecular.
Lo
frecuente es determinar indicadores de exposición, mediante
la medición generalmente en sangre o en orina de la concentración
de la sustancia tóxica o de algún producto de su
biotransformación (metabolitos). Los indicadores de efecto
están menos desarrollados y se recomienda aplicar los que
por el momento son confiables. Los contaminantes clásicos
del aire en general carecen de indicadores biológicos consolidados;
dado que en los pulmones se absorbe hacia la sangre sólo
una parte pequeña del SO2, NO2 y O3 que es inhalado, su
medición en la sangre no refleja adecuadamente la real
exposición. No obstante, una modalidad de indicador de
efecto ampliamente utilizada para evaluar el impacto de los contaminantes
clásicos corresponde a las pruebas funcionales pulmonares.
Otros contaminantes del aire causan alteraciones enzimáticas
diversas (plomo, manganeso, hidrocarburos aromáticos policíclicos)
y mutaciones y aberraciones cromosómicas (cromo, benceno,
hidrocarburos aromáticos policíclicos). El plomo
y el CO son habitualmente evaluados a través de indicadores
de exposición y de efecto. Existe una abundante bibliografía
sobre monitoreo biológico de agentes químicos (Della
Rosa y col., 1991; Elinder
et al., 1994).
La
vigilancia epidemiológica
es un procedimiento para detectar enfermos en la población.
Sus propósitos primarios no son de investigación
del tipo generar hipótesis y verificar causa-efecto, pero
eventualmente un sistema de vigilancia en funcionamiento puede
contribuir con información útil para una evaluación
de riesgos. Puede aportar datos sobre consultas ambulatorias u
hospitalizaciones por afecciones respiratorias agudas desglosadas
por edad, sexo y diagnósticos específicos, distribuidas
por sectores urbanos y por día, semanas o meses. Esta información
se podrá correlacionar con datos del monitoreo de la calidad
del aire desagregados para los mismos sectores y periodos; es
posible incluso estructurar un diseño ecológico.
En ciertas circunstancias se podrá efectuar también
estudios de casos y controles y de cohortes, basándose
en la infraestructura informativa del sistema de vigilancia de
los efectos asociados a la contaminación del aire.
Los
estudios epidemiológicos han permitido establecer los niveles
de concentración de los contaminantes en el aire a partir
de los cuales aparecen diversos efectos agudos y subagudos en
humanos; han permitido además establecer relaciones concentración-efecto
y curvas concentración-respuesta para los contaminantes
cuyos efectos son de preferencia locales en el árbol respiratorio.
Esto se ha podido hacer de modo bastante preciso para niveles
altos de contaminación y efectos agudos en la salud, pero
las técnicas epidemiológicas presentan algunas limitaciones
para detectar respuestas definidas con niveles bajos de contaminación,
incluso cercanos a los límites ambientales de exposición
recomendados. En general, la evaluación epidemiológica
se encuentra con la dificultad de que la manifestación
de los efectos de la contaminación atmosférica en
la salud son sutiles, o sea, las asociaciones son débiles,
por lo cual se pueden observar mejor en estudios de grandes poblaciones.
No obstante, varios estudios de tipo transversal y de cohortes
han aportado importantes resultados para definir los últimos
valores guía de la OMS relativos a la exposición
a contaminantes del aire.
Además,
tanto el diseño como la interpretación de los resultados
de los estudios ecológicos, de series temporales y transversales,
debe tomar cuidadosamente en cuenta las características
de la red de monitoreo de la calidad del aire, tales como la cobertura
espacial (número de estaciones) y los tiempos de medición,
el control y ajuste de las variables meteorológicas, así
como algunas características de las poblaciones como son
la distribución heterogénea de edades, niveles socioeconómicos,
etc. Si este control es débil o insuficiente es probable
que las asociaciones y correlaciones resulten erróneas.
Este
problema se minimiza trabajando con grandes poblaciones que permitan
ser fraccionadas y estratificadas en subgrupos de acuerdo, por
ejemplo, con los resultados de las estaciones de monitoreo que
se corresponden con las viviendas o los lugares de trabajo. Sin
embargo, grandes poblaciones en ciudades muy extendidas espacialmente
crean problemas relacionados con la cobertura y representatividad
espacial de la red de monitoreo; en grandes ciudades con pocas
estaciones disminuye drásticamente la representatividad
del monitoreo del aire. A lo anterior se agrega el hecho que la
distribución espacial de los contaminantes tiende a ser
desigual; hay contaminantes que son más locales (CO, SO2,
partículas grandes), cuyas concentraciones varían
notoriamente en cortas distancias urbanas, y otros que son más
regionales (sulfatos en aerosol, NO2, ozono, partículas
pequeñas).
Todo
esto obliga a seleccionar con cuidado las unidades geográficas
de análisis de los estudios ecológicos y transversales
o, en su defecto, usar en lo posible numerosas y pequeñas
unidades geográficas así como hacer un gran número
de observaciones, para mejorar la precisión de los cálculos.
| En
esencia, los estudios epidemiológicos van
a demostrar una frecuencia mayor de un daño
en la salud que es atribuible a un factor causal
definido y a un contexto de factores anexos condicionantes.
|
|
Existe
una abundante bibliografía sobre textos de epidemiología
que orientan en detalle acerca de las metodologías aquí
esbozadas (Beaglehole
et al., 1994; Guerrero
y cols, 1982; IPCS,
1983; Lilienfeld
y col, 1982; Martínez,
1990). Existe además una reciente publicación
de la OMS, que presenta la evaluación epidemiológica
para analizar los riesgos ambientales para la salud; corresponde
a una publicación de epidemiología intermedia, con
enfoque de salud ambiental (OMS,
2001).
|