| 3. EVALUACIÓN DEL RIESGO SEGÚN SITIO CONTAMINADO Es un proceso para estudiar las implicaciones en salud que tienen lugares y sitios relativamente bien delimitados, que están contaminados por contener residuos sólidos o líquidos, generalmente de carácter industrial o minero, que se encuentran confinados al lugar pero que pueden presentar un potencial variable de migración y transporte en el ambiente, dependiendo de su composición físico-química y de las características del medio (ATSDR, 1992). Habitualmente, los sitios contaminados son instalaciones industriales o comerciales abandonadas o en uso, con acopios de materiales industriales, mineros, de construcción o de otro tipo; también pueden ser terrenos y suelos públicos o privados en donde se incorporan los residuos tanto en profundidad como superficialmente, entre los que destacan los basurales. En ocasiones el “sitio” corresponde a cuerpos de agua (río, laguna, bahía) en los cuales se vierten materiales o líquidos peligrosos, creándose en ellos un foco contaminante, confinado especialmente en sus sedimentos. Estos lugares contaminados son producto de la actividad humana, generalmente por manejo inadecuado o por disposición final clandestina de residuos peligrosos, y a veces también por derrames accidentales. Aun cuando no corresponden estrictamente a fuentes contaminantes convencionales que emiten activamente sustancias hacia el ambiente, como son las descargas al aire desde industrias, fundiciones y plantas energéticas o las descargas hacia cuerpos de agua de residuos líquidos industriales o domésticos, es frecuente encontrar que se aborden como sitios contaminados ciertas áreas o entornos físicos que están siendo afectados por emisiones de actividades productivas cercanas en pleno funcionamiento.
Los sitios contaminados son situaciones relativamente estacionarias que se podrían clasificar como fuentes de dispersión pasiva de contaminantes muy heterogéneos y a veces poco conocidos. En los Estados Unidos, en los sitios contaminados prioritarios se ha detectado cerca de 300 sustancias diferentes que representan el potencial más significativo de amenaza para la salud humana. Las clases de contaminantes más frecuentemente encontrados por la ATSDR entre los años 1997 y 1999 fueron en primer lugar los compuestos inorgánicos, seguidos en orden decreciente por compuestos orgánicos volátiles (COV), hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y plaguicidas halogenados. Específicamente destacan arsénico, cadmio, cromo, plomo y mercurio, y benceno, tricloroetileno y tolueno (ATSDR, 1997; ATSDR, 1998; ATSDR, 1999). De este conjunto, se ha elaborado una lista prioritaria de compuestos para fines de salud, basándose en los criterios de frecuencia con que se las detecta en los sitios, toxicidad y potencial de exposición humana. La lista prioritaria se muestra en el Anexo 9; cabe recordar que esta lista refleja la realidad en los EUA. En América Latina, salvo situaciones puntuales excepcionales, existe un franco desconocimiento de los sitios contaminados con residuos peligrosos y del tipo de sustancias que en ellos se encuentran. No es fácil disponer de un catastro de sitios peligrosos de este tipo, por el carácter irregular y clandestino que a menudo los caracteriza, pero está claro que se concentran en sectores suburbanos, en áreas industriales, en zonas mineras y especialmente en botaderos de basuras que no cumplen con las condiciones de ser manejados sanitariamente. En América Latina, es frecuente la disposición clandestina de residuos industriales peligrosos en vertederos irregulares de basuras los que incluso son conocidos y tolerados por las autoridades municipales. Generalmente es la comunidad afectada la que denuncia su existencia y ubicación. No es infrecuente encontrar situaciones graves cuando se han construido viviendas sobre estos lugares o cuando empresas y autoridades municipales usan los residuos peligrosos para rellenos, pavimentar caminos públicos o para usos diversos en viviendas. En este contexto, es evidente que falta la identificación y una caracterización de los medios más afectados por los sitios contaminados, así como la identificación de las rutas de exposición predominantes. Cuando se ha hecho, el perfil obtenido de las sustancias más frecuentes en los sitios es muy restringido y pobre.
Con frecuencia se da el caso en que los sitios contaminados coexisten físicamente con las actividades productivas que los generan, lo que hace a veces difícil distinguir la procedencia de la contaminación. Esto es especialmente válido para la contaminación del aire, por ejemplo, con COV y HAP. Por definición, el medio más afectado por la contaminación en los sitios es el suelo; le siguen en importancia las aguas subterráneas y el aire. Las posibilidades de contaminación de aguas superficiales y suelos vecinos al sitio son altas. Algunos compuestos químicos pueden contaminar fácilmente el aire y afectar a poblaciones cercanas cuando tienen alto potencial de volatilidad o pueden ser fácilmente arrastrados por los vientos al encontrarse en forma de polvo superficial. Estos antecedentes generales son de importancia ya que orientan acerca de las posibles rutas ambientales de exposición humana.
Dado el “carácter pasivo” de la contaminación ambiental producida por los sitios contaminados, el área física inmediata que es afectada en líneas generales no es extensa y el tamaño de los grupos humanos afectados depende de su grado de cercanía al sitio y de la densidad poblacional; sin embargo, si se contaminan extensas masas de aguas superficiales o subterráneas o los vientos juegan un papel importante, se puede afectar a distancia a cantidades significativas de poblaciones humanas. El impacto más importante en la salud por la contaminación del aire en general queda relativamente restringido al entorno inmediato al sitio, ya que la dispersión por los vientos va a tender a diluir las concentraciones. En los Estados Unidos, considerando los datos de 1.255 sitios, se estimó en 1997 en unos 10.130.000 individuos como la población expuesta, por ser residentes en áreas que estaban dentro de un radio de 1.600 metros alrededor del sitio. El 11 % (~1.130.000) eran niños menores de 6 años y un 12 % eran personas mayores de 65 años. Ese mismo año, en 66 sitios evaluados se identificó a 581 mil individuos expuestos al residir dentro del mismo radio de 1.600 m; los medios encontrados como más frecuentemente asociados a los sitios como rutas de exposición fueron el suelo y el aire exterior, afectando específicamente a cerca de 360 mil de tales residentes; les siguió en importancia el agua subterránea. En 1999 el grupo de expuestos dentro del mismo radio para 106 sitios era de 1,4 millones y en esta ocasión fueron el agua y el suelo los más frecuentemente asociados con la exposición (ATSDR, 1997; ATSDR,1999). Una parte significativa de los sitios evaluados por la ATSDR corresponde a lugares identificados debido a quejas e inquietudes de la comunidad sobre áreas afectadas por actividades productivas en funcionamiento. El método está orientado a salud pública, con perspectivas que son sopesadas para emitir un juicio sobre riesgo para la salud. Recurre a criterios científicos y normas ya establecidos por otros organismos dedicados a evaluar riesgos. Descansa en la recopilación exhaustiva de datos relativos al lugar afectado. Es exigente en cuanto a muestreo ambiental y a control de calidad y certificación de calidad de los laboratorios participantes. Su tarea es evaluar el impacto actual o futuro en la salud por la presencia de sustancias peligrosas en el lugar evaluado. Al ser aplicado este método a condiciones específicas y precisas de un lugar afectado, las conclusiones de la evaluación del lugar no se pueden extrapolar a otras situaciones. Una comparación entre los principales rasgos de esta metodología y los del método desarrollado por EPA para sustancia específica, se muestra en el Anexo 10. Este método de evaluación del riesgo ha sido desarrollado primariamente por la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades, de los Estados Unidos (ATSDR), desde aproximadamente 1985, la que lo denomina como “evaluación de salud”. La metodología de ATSDR corresponde en gran medida a una variación más compleja de la tercera etapa sobre evaluación de la exposición descrita en la metodología para sustancia específica. Se han hecho algunas adaptaciones del método ATSDR para su aplicación en el medio latinoamericano (ECO, 1997b; CEPIS, 1999). También, la OMS, a través de su Oficina Regional para Europa, ha elaborado un interesante documento con métodos para evaluar el riesgo asociado a contaminantes presentes en rellenos sanitarios y basurales, que agrega información actualizada y práctica a lo que se presenta a continuación (WHO, 2000). El método ATSDR considera la siguiente secuencia de etapas:
|