Primera
celebración del Día Interamericano del Agua
el 2 de octubre próximo
La Organización Panamericana
de la Salud (OPS), en cooperación con la Asociación Interamericana
de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS) y la Asociación Caribeña
de Agua y Aguas Residuales (CWWA), está patrocinando el Primer Día
Interamericano del Agua de la Región, que habrá de celebrarse el sábado
2 de octubre del año en curso. Esta conmemoración, que en los años
subsiguientes tendrá lugar el primer sábado de cada mes de octubre,
servirá para poner de relieve la importancia del agua como uno de
los factores fundamentales para la buena salud, para enseñar su uso
apropiado y eficaz a la gente y para promover el inicio de actividades
comunitarias continuas que hagan hincapié en la conservación y la
protección de nuestros recursos hídricos.
La celebración de este
día especial se apoya en la Declaración del Día Interamericano del
Agua, firmada por las tres organizaciones mencionadas con ocasión
del XXIII Congreso Interamericano de AIDIS, celebrado en La Habana
en noviembre de 1992. Sobre la base de la Declaración de Río de Janeiro
sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, de junio de 1992 —que
propone el principio del desarrollo sostenible y sostiene que los
seres humanos, como "el centro de las preocupaciones relacionadas"
con dicho desarrollo, "tienen derecho a una vida saludable y
productiva en armonía con la naturaleza"—, los firmantes
de la Declaración del Día Interamericano del Agua consideran que este
recurso es indispensable para asegurar el bienestar y el desarrollo
socioeconómico de los países de las Américas, y exhortan a todos los
gobiernos, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales,
municipios, el sector privado y las comunidades a que utilicen el
mencionado día para "llamar la atención sobre los problemas relacionados
con el suministro de agua potable y la conservación y protección de
los recursos hídricos". Además, la Declaración insta a estos
grupos a aprovechar este día especial para llevar a cabo actividades
educativas a informativas con la finalidad de aumentar los conocimientos
de la gente sobre cómo cada uno de nosotros puede contribuir con la
conservación eficaz del agua y con la protección contra las
enfermedades relacionadas con ella.
El inicio de una epidemia
de cólera en el Perú, a principios de 1991, cuando aún no habían transcurrido
40 días de la conclusión del Decenio Internacional del Agua Potable
y del Saneamiento Ambiental (1981-1990), puso de manifiesto las deficiencias
en el suministro de agua limpia y servicios de saneamiento básico,
particularmente en las zonas marginales y entre los pobres de la Región.
En cierto sentido, la reaparición del cólera después de una ausencia
de 100 años y su rápida propagación en todo el continente americano
reflejan la vulnerabilidad de los sectores de la salud y del ambiente,
que sufrieron considerables retrocesos durante el "decenio perdido"
de los ochenta. Fue este un periodo de gran crisis económica, tremendo
crecimiento de la población, urbanización desenfrenada y pobreza creciente.
Todos estos factores anularon muchos de los importantes adelantos
logrados durante los años sesenta y setenta, que fueron un
periodo de crecimiento económico y progreso.
Este lapso de cambios
intensos redujo considerablemente la disponibilidad de recursos financieros
para los sectores de la salud y el ambiente, al mismo tiempo que el
crecimiento demográfico se aceleró enormemente y la inmigración en
masa a las ciudades, unida al desempleo y el subempleo en ascenso
continuo, tuvo como resultado el florecimiento de los "tugurios"
en los límites de las zonas urbanas, donde se estima que actualmente
vive 40% de la población urbana. Estos factores han contribuido al
deterioro de la calidad de la vida de grandes sectores de la población
en la mayor parte de los países de esta Región y acentúan la falta
crucial de servicios básicos, en especial el abastecimiento de agua
potable y el saneamiento.
Una evaluación del Decenio,
realizada a finales de 1989, para conocer los adelantos logrados por
los países de la Región de las Américas en sus esfuerzos por aumentar
la cobertura del abastecimiento de agua potable y de los servicios
sanitarios y de eliminación de excretas durante ese tiempo, reveló
que los servicios de abastecimiento de agua mediante conexiones intradomiciliarias
y fuentes públicas (a 200 metros de la vivienda) alcanzaban a 88%
de la población urbana, mientras que los servicios de alcantarillado
urbano y otros medios de eliminación de excretas apenas llegaban a
80% de la población destinataria. En las zonas rurales, 55% de la
población tenía abastecimiento de agua, principalmente mediante las
fuentes públicas, mientras que los servicios de eliminación de excretas
sanitaria cubrían a 32% de la población.
Sin embargo, los adelantos
en el desarrollo de servicios varían ampliamente de un país a otro.
Además, la cobertura informada no representa necesariamente servicios
apropiados en cuanto a cantidad y calidad. Una considerable proporción
de los servicios de abastecimiento de agua es intermitente y muchos
sistemas no desinfectan regularmente el agua. Las pérdidas de agua
en los sistemas urbanos debidas a los desperdicios en el sistema y
al agua no contabilizada se estiman en un rango de 40% a 60%. En aproximadamente
75% de los servicios de abastecimiento de agua, los procesos de desinfección
no funcionan de manera continua y eficaz. También solo un porcentaje
pequeño (5% a 10%) de los sistemas de alcantarillado tienen medios
de tratamiento. La descarga de aguas residuales no tratadas es un
problema crítico en todos los países, especialmente las que proceden
de zonas metropolitanas y ciudades industriales grandes, a causa de
los enormes volúmenes de desechos producidos. Las aguas superficiales
y las subterráneas también son contaminadas por los residuos sólidos
municipales, especialmente cuando se eliminan sin controles, directamente
en las masas de agua.
La gestión y el tratamiento
de las aguas residuales urbanas es uno de los problemas de mayor envergadura
que los países tendrán que afrontar en los próximos años. Es importante
recordar que las aguas residuales municipales son un recurso valioso
y que pueden desempeñar una función significativa en la conservación
de los recursos hídricos. Su reúso para actividades
tales como el riego y la acuicultura supone cierto valor económico.
Sin embargo, el uso no controlado de aguas residuales no tratadas
para el riego plantea riesgos de salud, debido principalmente al elevado
contenido de agentes patógenos y de sustancias tóxicas y metales pesados
posiblemente peligrosos.
La descarga no controlada
de desechos industriales incluye metales pesados como el mercurio,
el cadmio y el plomo, y una variedad de sustancias químicas liberadas
en las corrientes de agua, el aire y el suelo, que con el tiempo pueden
introducirse en los alimentos. La contaminación de las aguas subterráneas
por los nitratos y los insecticidas empleados en los fertilizantes
y otros productos agroquímicos es una importante inquietud, ya que
son la fuente que abastece a casi 50% de la población de América Latina,
y su contaminación es difícil (si no imposible) de remediar.
Entre las enfermedades
relacionadas con el abastecimiento de agua y el saneamiento figuran
las amibiasis (disentería amebiana); la ascariasis (lombrices); la
fascioliasis hepática, pulmonar e intestinal; la hepatitis; la poliomielitis;
las gastroenteritis; y la fiebre tifoidea. Estas enfermedades prevenibles
son comunes en los países de las Américas y se encuentran entre las
causas principales de enfermedades y muerte, sobre todo entre los
niños pequeños y los lactantes. La intervención es vital para erradicarlas
y prevenirlas.
Dos tipos de intervención
en particular han resultado muy eficaces: la participación comunitaria
y de las mujeres, y la educación sanitaria, en los programas de abastecimiento
de agua y saneamiento, ya que ambas promueven una función activa de
todos los miembros de la comunidad, motivados por un interés personal
en conseguir el acceso de agua potable y en otros asuntos conexos
que afectan directamente a su bienestar y calidad de vida. Las experiencias
iniciales en los países han arrojado resultados positivos e indican
que ambas estrategias deben aplicarse con más vigor en el futuro.
En algunos países de
América Latina, la participación comunitaria en los servicios de abastecimiento
de agua y saneamiento rural ha sido tradicional, mientras que la participación
en las zonas urbanas ha sido limitada o inexistente en casi todos
los países. En unos cuantos casos, se han formado cooperativas en
que la comunidad participa activamente, sobre todo en los barrios
marginales, en los esfuerzos para proporcionar agua y servicios de
alcantarillado. En los proyectos comunitarios, las mujeres han desempeñado
una función clave en el análisis del problema, en la definición de
las soluciones posibles y en todas las etapas de la ejecución de proyectos.
En efecto, la experiencia de varios países en todo el mundo ha demostrado
categóricamente que la participación comunitaria en todas las etapas
del desarrollo y gestión de servicios —construcción, funcionamiento,
mantenimiento y administración— es esencial para lograr que
estos servicios funcionen bien en forma continua.
Durante el Decenio Internacional
del Agua Potable y del Saneamiento, se confirmó que una de las condiciones
para obtener los máximos beneficios de salud posibles de la prestación
de servicios de abastecimiento de agua y saneamiento es que estos
se acompañen de educación sanitaria adecuada y pertinente en los niveles
primario y secundario. En la evaluación del Decenio efectuada por
la OPS se informó que, en general, al menos 18 países de la Región
tenían actividades de educación en salud insuficientes; ocho de ellos
consideraron que esto era una grave deficiencia. En varios casos,
las instituciones responsables del abastecimiento de agua han adoptado
un enfoque innovador, que incluye la elaboración de programas de estudio
especiales sobre educación ambiental y sanitaria centrada en el agua,
destinados a las escuelas primarias y secundarias, así como programas
piloto sobre protección ambiental y control de la contaminación del
agua. Claramente, los profesores de esas escuelas necesitan tener
acceso al adiestramiento especial que les permita abordar con confianza
todos los aspectos de la salud relacionados con el agua y el ambiente.
Otro dato del informe
de la OPS es que sigue siendo algo limitada la vinculación de la atención
primaria de salud con la participación comunitaria y de las mujeres
y la educación en salud. Es preciso que los proyectos de abastecimiento
de agua y saneamiento sean diseñados, planificados y ejecutados con
mayor eficacia, y que se integren de verdad con otros componentes
de la atención primaria de salud, tales como la alimentación y la
nutrición y la atención de la salud materno-infantil.
Se espera que la celebración
del Día Interamericano del Agua, cada mes de octubre en los años venideros,
no sea meramente un acontecimiento de un día, sino que más bien marque
el punto culminante de un programa anual de actividades relacionadas
con el agua y encaminadas a despertar la conciencia de la gente y
a motivarla. La OPS, la AIDIS y la CWWA se enorgullecen de auspiciar
el primer Día Interamericano del Agua, el próximo 2 de octubre, y
piden a las instituciones del gobierno, las ONG, los grupos de la
comunidad, las empresas locales, los medios de comunicación, los profesores,
la comunidad de la salud y todos los demás actores que trabajen juntos
para enseñar a la gente la importancia del agua para nuestra salud
y bienestar general, y para fomentar un espíritu de conservación y
preservación de los recursos hídricos entre los ciudadanos. |