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MANUAL DE EVALUACION Y MANEJO DE SUSTANCIAS TOXICAS EN AGUAS SUPERFICIALES

Sección 7 : Desarrollo de Programas Nacionales / Regionales/ Locales


Estrategias alternativas de control para descargas de desechos

Panorama
Asignación de descargas permisibles bsada en el concepto de capacidad asimilativa
Estrategias de control de efluentes mínimos basada en tecnología
Concepto de cuotas de resarcimiento por contaminación


Panorama

Una prioridad clave en el desarrollo de muchos de los países de América Latina y el Caribe es la industrialización, la cual está progresando rápidamente. La descarga no controlada de desechos generados por actividades industriales a los cuerpos naturales de agua, combinada con la escorrentía de áreas agrícolas con utilización de plaguicidas, está incrementando las concentraciones de sustancias químicas en estos cuerpos de agua a niveles que pueden ya afectar al ambiente acuático y a la salud humana, y estas consecuencias potenciales no están recibiendo la misma prioridad. La industrialización, a cualquier costo, no es una alternativa válida ya que no sería posible sostener un crecimiento a largo plazo, un desarrollo y un mejoramiento en el nivel de vida, si los cuerpos de agua están contaminados al grado de no poder ser usados.

Inherente, y previa a la imposición de estrategias específicas de control para descargas de desechos industriales a los cuerpos de agua, es la promoción de programas de minimización de desechos (o sea, el uso de materiales reciclados y recuperados, selección de procesos industriales "limpios", tecnologías internas de reducción de desechos) tendientes a reducir tanto el volumen de éstos como su toxicidad antes de su descarga. Una evaluación reciente de la U.S. EPA (Chemecology, 1987) demostró que la modificación de procesos de producción y el mejoramiento de prácticas internas son responsables de una porción significativa de la reducción de desechos peligrosos que actualmente está ocurriendo en Estados Unidos. Un programa de FEEMA (Estado de Río de Janeiro, Brasil), el cual provee un inventario de los tipos de descargas industriales que se vuelcan en los principales cuerpos de agua y que fue diseminado a todas las industrias con el objeto de reuso intra- industrial, ha logrado algún éxito.

Una tendencia en la Región es la creación de grandes complejos industriales, localizados frecuentemente en o cerca de áreas urbanas superpobladas. Las descargas industriales y urbanas de sustancias químicas y orgánicas han resultado, en la mayoría de los casos, en una sobrecarga de la capacidad asimilativa del cuerpo de agua receptor. En el contexto de la planificación, tales situaciones que eventualmente requerirían instalaciones para tratamiento extensivo para mantener niveles adecuados de calidad de agua, deben ser evitadas, cuando sea factible, a través de reglamentos adecuados de zonificación que toman en cuenta consideraciones ambientales.

Con respecto a fuentes dispersas (véase la Sección 6.2), deben introducirse prácticas recomendables de manejo que especifiquen las tasas óptimas de aplicación de plaguicidas y aquellos procedimientos de agricultura que reducen al mínimo la erosión de los sedimentos a fin de disminuir, en lo posible, la descarga de sustancias químicas a los cuerpos de agua receptores antes de la imposición de requerimientos de tratamiento.

La especificación detallada de programas de minimización de desechos industriales y las prácticas más recomendables para el manejo de la agricultura están fuera del marco de este manual, pero se enfatiza su inclusión en los procesos de planificación y control.

Las estrategias de control para la protección de los cuerpos de agua deben desarrollarse y aplicarse conjuntamente con las estrategias de control para la protección de otros medios a fin de evitar la transferencia simple de contaminación de uno a otro. La disposición no controlada de desechos peligrosos en el suelo ha dado como resultado problemas nocivos severos como, por ejemplo, el incidente del Love Canal en los Estados Unidos, donde los costos correctivos pueden ser significativos (U.S. Superfund). Cubatao, Brasil, es un ejemplo de un caso extremo con respecto a la contaminación atmosférica (CETESB, 1984).


Asignación de descargas permisibles basada en el concepto de capacidad asimilativa

Tradicionalmente, el concepto de capacidad asimilativa ha sido aplicado a la relación entre las descargas de sustancias orgánicas, usualmente medidas en términos de demanda bioquímica de oxígeno (DBO) y los niveles de oxígeno disuelto (OD) en ríos. En este sentido, el concepto de "capacidad asimilativa" es definido como la capacidad de un cuerpo de agua para "aceptar" y "degradar" sustancias orgánicas a través de procesos naturales físicos, químicos o biológicos, manteniendo el oxígeno disuelto a niveles adecuados para los usos designados de ese cuerpo de agua, como usualmente ha sido establecido por los estándares de calidad de agua. Inherente a esta evaluación es la inclusión de varios fenómenos tales como nitrificación, reaeración, demanda béntica de oxígeno disuelto, fotosíntesis y respiración de algas, etc.

Con respecto a la descarga de sustancias químicas, los términos capacidad asimilativa y sustancia tóxica son algo contradictorios. Sin embargo, por falta de una mejor expresión descriptiva, el término "capacidad asimilativa" se mantendrá en este manual y se define aquí como: "la capacidad de un cuerpo de agua de aceptar la descarga de sustancias químicas, al grado que los estándares de calidad de agua en el mismo (véase la Sección 2) no son violados y no se impiden sus usos designados".

El papel del concepto de capacidad asimilativa en el manejo y planificación de calidad de agua se puede explicar mejor a través de la presentación de situaciones simples. La figura 7.1-A compara un estándar de calidad de agua en el río, supuestamente definido a través de una evaluación apropiada de riesgo, con las concentraciones observadas de una sustancia química resultante de las descargas de varias industrias. Como se puede ver, debido a la dilución y/o los procesos de pérdida de la sustancia química, los niveles actuales de la sustancia en el río están muy por debajo de los estándares y, por lo tanto, no impiden los usos designados del cuerpo de agua. La imposición de un tratamiento general adicional por razones que no sean estéticas, como podría requerirse para una estrategia de control de tratamiento mínimo (véase la Sección 7.5.3), solamente reduciría las concentraciones de la sustancia química en el río por debajo de los niveles actuales, que no presentan problemas, y que resultaría un alcance supérfluo. Además, los recursos requeridos podrían ser utilizados para resolver problemas reales de más alta prioridad. Para el desarrollo futuro del área, se requerirá de un tipo de evaluación determinística para estimar las descargas adicionales de sustancias químicas que se podrían permitir sin violar el estándar de calidad de aguas (capacidad asimilativa).

La figura 7.1-B enfatiza este punto a través de la presentación de un caso extremo donde la sustancia química en el río proveniente de una sola fuente desaparece totalmente (volatilidad, degradación, etc.) antes que alcance un punto crítico en el río, que en este caso es una toma de agua potable. En esta situación, cualquier gasto para reducir los desechos sería totalmente innecesario.

La figura 7.1-C presenta la situación opuesta, donde las concentraciones observadas de la sustancia "c" están por encima del estándar de calidad de agua del río. La aplicación de una estrategia de control de tratamiento mínimo que no toma en cuenta el concepto de capacidad asimilativa podría resultar en: un tratamiento insuficiente, donde los niveles de la sustancia química en el río permanecerían por encima del estándar de calidad de agua, o un sobretratamiento en donde las concentraciones resultantes en el río estarían muy por debajo del estándar de calidad de agua. En el contexto de recursos financieros limitados, tal como es la situación en América Latina y el Caribe, ambas condiciones serían inaceptables.

Las situaciones expuestas anteriormente claramente muestran la necesidad de estimar la capacidad asimilativa del cuerpo de agua receptor a través de algún tipo de evaluación determinística, la cual usualmente se obtiene por medio de la aplicación de modelos matemáticos de calidad de agua. En las Secciones 3 y 4 de este manual se han presentado los modelos matemáticos de calidad de agua más avanzados para el destino de sustancias tóxicas en cuerpos de agua naturales, que proveen un mecanismo práctico para estimar las medidas de control necesarias para mantener los objetivos deseados de calidad de agua. Por lo tanto, el concepto de capacidad asimilativa permite la estimación de la inversión mínima en términos de instalaciones de tratamiento. Simplemente no es realista suponer que América Latina, en su actual condición socioeconómica, pueda darse el lujo de requerimientos de tratamiento "uniforme" tales como: mejor tecnología práctica o mejor tecnología disponible, económicamente alcanzable, tal como se practica en los países más desarrollados, especialmente cuando tales sistemas de tratamiento no serían necesarios en ríos de alta dilución (véase, por ejemplo, la situación A, figura 7.1-A). Se hace notar que, frecuentemente, estos requerimientos están basados en razones políticas en lugar de técnicas. Muy por el contrario América Latina, que todavía está luchando contra problemas mayores de contaminación por sustancias orgánicas o bacterianas, tiene que hacer el mejor uso de sus limitados recursos económicos.

Una crítica usualmente dirigida a los modelos matemáticos de calidad de agua y, consecuentemente, al concepto de capacidad asimilativa, es que tales modelos no son confiables ni prácticos y son ejercicios académicos autogenerados. Dado que los conceptos y principios básicos del modelado matemático son idénticos a los aplicados en otros numerosos campos de la ciencia (aeroespacio, medicina, evaluación de riesgo, economía, para mencionar algunos), tal posición tendría necesariamente que ser aplicada a todos los modelos matemáticos; esta actitud nos conduciría a una posición seguramente no realista, especialmente cuando el uso de modelos matemáticos es tan antigo como la misma ciencia matemática. Además, la aplicación exitosa de modelos matemáticos de calidad de agua para oxígeno disuelto y eutroficación en cuerpos de agua, claramente demuestra el valor de éstos como herramientas técnicas operacionales que forman una parte integral e importante del proceso de planificación. Se hace notar que los modelos de eutroficación son mucho más complejos que los modelos para la mayoría de sustancias tóxicas.

Otro argumento clásico utilizado contra modelos matemáticos de calidad de agua es su costo y la incapacidad de la mayor parte de agencias de control de calidad de agua para obtener los datos requeridos para la calibración y verificación del modelo. Desde que Streeter-Phelps (1925) modelaron por primera vez oxígeno disuelto en ríos a principios de los años 20 se ha utilizado este argumento de costo. En general, los costos asociados con el monitoreo de calidad de agua y con evaluaciones subsiguientes de modelos determinísticos, es un porcentaje pequeño de los costos potenciales de instalaciones de tratamiento de desechos, los cuales podrían o no ser necesarios.

No obstante que, concerniente al modelado de sustancias tóxicas, un cuerpo de agua dado puede tener cientos de sustancias químicas, lo cual dependerá de los tipos y cantidad de industrias que descargan, y a su vez estas sustancias químicas pueden tener efectos sinergéticos o asinergéticos; en tal situación, sería irreal suponer que la agencia de control ambiental tenga la capacidad de evaluar en detalle todas las sustancias químicas. Esta situación llevaría a la necesidad de hacerse un análisis tipo sondeo para seleccionar aquellas sustancias químicas que potencialmente tendrían los efectos más nocivos sobre la salud y la ecología. Tal análisis, tipo sondeo, podría incorporar un inventario de las descargas de sustancias químicas a través de mediciones o estimados basados en los tipos de industria y sus niveles de producción, combinado con modelos simples de dilución tales como:

C = W/Q ............. (7.1)

donde:

C = Concentración de la sustancia química (M/L3)
W = Tasa de descarga de la sustancia química (M/T)
Q = Caudal del río (L3/T)
La suposición de que las sustancias químicas son conservativas y acumulativas constituye la peor situación en la mayoría de los casos. Una subsiguiente comparación con los estándares de calidad de agua permite determinar aquellas sustancias químicas con más probabilidad de violarlos. Entonces se podría efectuar una evaluación con modelos más detallados para esas sustancias químicas seleccionadas, si se considera necesario.

En esos casos en los cuales las sustancias químicas son muy numerosas o no conocidas se puede considerar como una alternativa viable el uso de toxicidad relativa como un parámetro de modelo y control.

Aunque existe mucha información disponible en la literatura (U.S. EPA, 1979; Neely, 1985) para algunas sustancias químicas, puede ocasionarse una complejidad adicional para el modelado matemático más detallado en que el conocimiento básico sí varía de sustancia química a sustancia química, y para las sustancias químicas nuevas el conocimiento básico se está desarrollando. Otra vez, el uso de modelos simples de dilución o toxicidad relativa pueden ser alternativas viables. Se hace notar que aún bajo la estrategia de control con tratamiento mínimo basado en tecnología, se requerirían investigaciones básicas para determinar la tratabilidad de las sustancias químicas nuevas.


Estrategias de control mínimo de efluentes basadas en tecnología

Para este método de regulación directa, el organismo apropiado del gobierno establece límites máximos permisibles para algunos contaminantes particulares presentes en las descargas industriales y fija los mecanismos administrativos y legales a ser usados para el cumplimiento de estos estándares de efluentes. Este método requiere un tratamiento mínimo para todas las descargas, sin tomar en cuenta la capacidad asimilativa del cuerpo de agua receptor. Por ejemplo, los requerimientos de tratamiento para una industria localizada en los orígenes de un río determinado serían iguales a los establecidos para una industria idéntica ubicada aguas abajo, aunque el flujo del río puede ser mil veces más grande y, en consecuencia, ocasionar que el impacto en la calidad del agua provocado por esta última industria sea mil veces menor. Como se ha discutido en la Sección 7.5.2, las figura 7.1-A y 7.1-B muestran situaciones donde tal tratamiento sería innecesario. Este método es utilizado en los Estados Unidos, donde el tratamiento secundario es requerido para todas las descargas domésticas y el mejor tratamiento práctico y la mejor tecnología disponible y alcanzable económicamente para industrias. El cumplimiento de dicha estrategia debe llevarse a cabo dentro de un tiempo específico para ríos clasificados como limitados por efluentes, o sea, ríos donde tales requerimientos de tratamiento alcancen los estándares de calidad de agua.

La figura 7.1-C muestra la situación en donde este método puede resultar en un tratamiento insuficiente en que los estándares de calidad de agua del río no son alcanzados. Por lo tanto, este caso claramente demuestra que los estándares de efluentes tendrían sentido únicamente en el contexto de los objetivos de calidad de agua en el río (Fano y Brewster, 1982). En los Estados Unidos esta situación se toma en cuenta a través de la clasificación de ríos como limitados por calidad de agua, en los cuales se requiere tratamiento más avanzado para alcanzar los estándares cuyo nivel usualmente se determina a través de la evaluación con un modelo determinístico. Si en América Latina no se usan modelos matemáticos, tal vez una actitud de "esperemos y veamos" se puede adoptar, en la cual se impondrían requerimientos mínimos de tratamiento, y se determinaría la necesidad para tratamiento adicional a través de monitoreo subsecuente en el río. Sin embargo, tal estrategia podría complicar significativamente la planificación para las industrias en términos de seleccionar los sistemas apropiados de tratamiento debido a la incertidumbre de los requerimientos de tratamiento eventuales.

La ventaja principal de este método claramente recae en su administración con requerimientos iguales de tratamiento mínimo basado en tecnología para todas las descargas. No obstante, tal como se ha demostrado claramente en las figuras 7.1-A y 7.1-B, este método podría imponer costos sin beneficios.


Concepto de cuotas de resarcimiento por contaminación

El concepto de cuotas de resarcimiento por contaminación se basa en la premisa de que la cuota aplicada debe ser lo suficientemente alta como para inducir la reducción de contaminación y, por lo tanto, el tratamiento de desechos se convierte en la alternativa más viable en términos económicos. Inherente a este método es una estimación adecuada de los costos de tratamiento de desechos. Este sistema es una extensión de aquellos previamente descritos, en los cuales los niveles de tratamiento se tienen que determinar especificando los niveles mínimos de tratamiento a priori, o a través del concepto de capacidada asimilativa. Por lo tanto, las ventajas y desventajas de los anteriores también ocurren en este método.

Como ha sido reportado por Fano y Brewster (1982), la República Federal de Alemania, Hungría, Francia, Países Bajos y Checoslovaquia, han desarrollado sistemas tarifarios para efluentes, con cierto grado de éxito.

Es escencial para el éxito de un sistema de cuotas de resarcimiento por contaminación que se consideren las tendencias inflacionarias existentes. Esto es especialmente necesario en el contexto de América Latina. Una de las razones que dificultó la aplicación del sistema de cuotas de resarcimiento por contaminación en Argentina fue que dicha cuota se depreció por la inflación hasta el punto que era más económico para la industria pagar la cuota en vez de tratar.

En Fano y Brewster (1982) se pueden encontrar mayores detalles sobre sistemas de cuotas de resarcimiento por contaminación, así como de otras estrategias de control.

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Actualizado el 09/Set/97. Comentarios al Webmaster
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