CAPÍTULO 1: GENERACIÓN DE UN LISTADO DE SITIOS PELIGROSOS |
||||||||
|
||||||||
|
||||||||
1. Esquema general Este capítulo presenta un sistema para obtener un listado priorizado de sitios peligrosos. El método ha sido diseñado para aquellos países o regiones que carecen de dicha lista y donde se presume que no existe información ambiental. La carencia de información es la principal limitante ya que genera desconocimiento en el sistema. Dicho desconocimiento se supera conforme se van completando los estudios ambientales que se propone efectuar en las siguientes fases de la metodología (capítulos 2 y 3). En consecuencia, el desconocimiento no debe ser una barrera para obtener un listado. Es más, el listado obliga a realizar estudios, motiva la conciencia en los tomadores de decisiones y facilita la instrumentación de planes preventivos. Con estos antecedentes, debe quedar claro que la primera lista contiene información de sitios potencialmente peligrosos y sólo se establecería el grado real de peligrosidad de cada uno de los sitios listados, luego de haberse obtenido los datos analíticos. Se define como sitio potencialmente peligroso a toda zona que se encuentre potencialmente contaminada con sustancias peligrosas. Las sustancias pueden ser sólidas, gaseosas o líquidas y su origen puede ser antropogénico o natural. En este concepto no se incluye a la contaminación urbana originada por los vehículos automotores; los contaminantes atmosféricos se deben estudiar bajo una metodología distinta a la que se expone en este manual. 2. Grupo organizador Para generar una lista de sitios potencialmente peligrosos, lo primero que se propone es la formación de un grupo de individuos cuya responsabilidad será precisamente obtener el primer listado. Este grupo deberá estar constituido por miembros del gobierno y del sector privado, investigadores universitarios, representantes de los diferentes grupos de la sociedad civil (unión de consumidores, líderes de la comunidad, etc.) y miembros de las organizaciones no gubernamentales interesadas en la temática. 3. Categorías para la elaboración del listado Luego de haberse definido los integrantes del grupo que elaborará la primera lista, se procede a la uniformidad de criterios, bajo los cuales se listarán los sitios peligrosos. Dentro de los criterios más importantes a establecer antes de iniciar el ejercicio, estaría la definición de las categorías para la identificación de dichos sitios. Por ejemplo, los sitios podrían identificarse considerando sólo aquellos que se localizan en una determinada región geográfica (municipal, estatal, nacional, etc.); que tuviesen contaminado un mismo medio ambiental (agua subterránea, suelo, agua superficial, aire, etc.); que estuviesen impactados por similares fuentes contaminantes (podrían listarse sólo a las zonas mineras, petroleras, etc.); que sus contaminantes compartiesen características parecidas (se listarían sitios contaminados con plaguicidas o metales, etc.); y finalmente podrían listarse sitios basados en características generales (tomando en cuenta todos los medios ambientales, todas las fuentes contaminantes y todos los tipos de contaminantes en una región geográfica previamente definida). Una vez definido el ámbito del listado, es necesario comenzar a reunir información, la cual puede provenir de varias fuentes, entre ellas: (a) la información obtenida a partir de la experiencia de los propios miembros del grupo responsable, (b) los datos de los inventarios industriales o de fuentes contaminantes que pueden existir en las regiones, y (c) la información recopilada a partir de los sistemas de información geográfica u otras fuentes estadísticas. A fin de facilitar el listado de sitios peligrosos, se puede partir con la inclusión de sitios dentro de siete grandes categorías. Estas categorías se han definido sobre la base de las principales fuentes de residuos peligrosos en América Latina. 3.1. Minerometalurgia Las minas, fundiciones o electrolíticas metalúrgicas, se deben considerar como sitios peligrosos hasta que se demuestre lo contrario. La minería genera residuos metálicos que pueden contaminar especialmente el suelo y las fuentes de agua. Las fundiciones y las electrolíticas pueden contaminar los sitios vecinos a ellas, por la generación de polvos metálicos y en algunos casos por la emisión de gases tóxicos como el bióxido de azufre. 3.2. Regiones agrícolas Las regiones agrícolas donde se apliquen plaguicidas se deben considerar como potencialmente peligrosas, por la posibilidad de la contaminación del suelo y de fuentes de agua potable. Debido a la gran extensión que puede llegar a tener un área agrícola, la definición de sitio peligroso en una región de esta naturaleza, pudiera limitarse a aquellos puntos donde se permite el contacto humano con los plaguicidas, por ejemplo los ríos, las comunidades agrícolas, etc. 3.3. Macroindustrias Ante la escasez de mecanismos para el manejo adecuado de residuos industriales, los patios traseros de las industrias suelen tener almacenadas cantidades importantes de residuos peligrosos, y en algunos casos, los baldíos cercanos a las zonas industriales se convierten en auténticos depósitos no controlados de este tipo de residuos. En las áreas de influencia de una zona industrial debe vigilarse la contaminación en todos los medios del ambiente. 3.4. Industria petrolera (incluida la extracción) 3.5. Microindustria En la mayoría de los países, un porcentaje muy importante de la actividad industrial se genera en las microindustrias. En vista de la dificultad de la vigilancia ambiental en este tipo de empresas, en muchas ocasiones éstas se convierten en importantes focos de contaminación. Dentro de los giros microindustriales que suelen causar problemas están las ladrilleras, curtidoras de piel, recicladoras de baterías, pequeñas fundiciones, etc. 3.6. Depósitos no controlados Como residuos sólidos se debe considerar a los rellenos sanitarios (para discriminar es necesario que se inicie por el estudio de ciudades con una población mayor a 100.000 habitantes), tiraderos clandestinos y confinamientos para residuos industriales no regulados. En cuanto a los residuos líquidos, se deberán analizar las áreas donde lleguen las aguas residuales de industrias y/o ciudades (mayores a 100.000 habitantes). 3.7. Otros Este apartado se deja para sitios que no pueden categorizarse en ninguna de las clasificaciones anteriores. Tal es el caso de sitios contaminados por actividad natural (volcanes, aguas termales, etc.), o de aquellos contaminados por accidentes químicos (derrames, accidentes carreteros, etc.), áreas impactadas con radiactividad, zonas contaminadas con residuos hospitalarios, etc. Es importante recalcar que en esta fase, todos los sitios serán considerados como potencialmente contaminados. Por lo tanto, no debe eliminarse ninguno sin que exista prueba de la ausencia de riesgos. En el Anexo 1 se presenta una guía para obtener datos de los sitios que serán listados. 4. Primera priorización Es factible que al terminar el ejercicio se cuente con un largo listado de sitios, para los cuales existan grandes vacíos de información. Por consiguiente, se plantea que todos los sitios listados deberán ser sujetos de una siguiente fase de estudios, que sería la inspección preliminar descrita en el capítulo 2 de este manual. Sin embargo, como la siguiente fase requiere de análisis ambientales, por el costo y tiempo es importante evaluar primero los sitios que pudiesen ser los de mayor riesgo. En este contexto, es necesaria una priorización preliminar de los sitios listados. Se reitera que esta priorización no pretende eliminar sitios, sino ordenarlos sobre la base de la información obtenida. El objetivo es contar con la secuencia para estudiar primero los más peligrosos. Es necesario enfatizar este punto, ya que ante los vacíos de información un sitio que pudiera ser considerado como no peligroso (y por ende localizado en la última posición de la lista priorizada), podría realmente ser peligroso. En el Anexo 1 también se presenta el esquema para establecer la primera priorización. 4.1. Ejemplo de generación de un listado de sitios. Caso San Luis Potosí, México Considerando los indicadores básicos de bienestar, San Luis Potosí (SLP) es un estado marginado, ya que ocupa el lugar 29 en las 32 entidades mexicanas. Además, en cuanto al PIB per cápita, ocupa el poco favorable lugar 25. De los dos millones de habitantes registrados en el censo poblacional de 1990, 40% se concentraba en la zona metropolitana de la capital. El tamaño de la industria en SLP y su productividad agrícola o minera son limitados en comparación con el resto del país. Así, el sector agropecuario aporta sólo 1.5% al PIB nacional del sector, la minería aporta únicamente 0.5% al PIB nacional del sector y la industria manufacturera ubicada en SLP sólo genera 1.2% del PIB nacional del sector. Por otro lado, a excepción de la ciudad capital, SLP no cuenta con grandes ciudades y a nivel de desarrollo económico algunos de sus municipios están en la lista de los de mayor marginación en el país. Los datos anteriores no ubicarían a SLP como una región altamente contaminada. Sin embargo, como se describe a continuación en este ejemplo, SLP no sólo tiene 47 sitios potencialmente peligrosos, sino que en los 10 primeros de la lista priorizada, las poblaciones estarían expuestas a sustancias químicas con niveles de alto riesgo. 4.2. Obtención del listado En primer lugar se formó un grupo de tres individuos, uno provenía de las áreas ambientales del gobierno estatal, otro con igual experiencia perteneciente al gobierno federal y el tercero era un investigador universitario con amplia experiencia en investigaciones ambientales, realizadas en diversos sitios de SLP. El grupo definió como sitio potencialmente peligroso, a toda zona potencialmente contaminada con sustancias químicas y decidió elaborar la lista tomando en cuenta los medios ambientales, las fuentes contaminantes y los tipos de contaminantes en el territorio del Estado de SLP. Con base en el formato descrito en el Anexo 1, se obtuvo la primera lista. Para el trabajo se consideraron los siguientes sectores:
En la primera versión, la universidad listó 28 sitios y los representantes gubernamentales listaron 12 sitios. Entre ambas listas sólo hubo tres coincidencias. Por lo tanto, el grupo obtuvo un total general de 37 sitios potencialmente peligrosos. A continuación se procedió a examinar la información del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Se revisaron los bancos de datos industriales, agrícolas y comerciales. Asimismo, el Censo Poblacional de 1990 sirvió para definir ciudades con más de 100.000 habitantes. Con la información del INEGI se obtuvieron 29 sitios y se definieron mejor los sectores agrícolas. De estos 29 sitios, 19 ya habían sido listados por el grupo organizador. Es decir, con la información del INEGI se obtuvieron 10 sitios más que no habían sido contemplados por los expertos. Al final se obtuvo una lista de 47 sitios. Es importante señalar que el total de los depósitos no controlados incluye los sitios con residuos sólidos (tiraderos industriales, basureros municipales de ciudades con más de 100.000 habitantes, etc.) y a los sitios contaminados con residuos líquidos (áreas con aguas residuales, acuíferos contaminados, etc.); los primeros sitios son los más numerosos. El sector petrolero es muy pobre en SLP y por ello ocupó un último lugar. Este hecho permite una reflexión. La participación de los sectores en el listado de sitios peligrosos será una característica local. Es decir, con los datos de SLP no puede inferirse el comportamiento de otras entidades. Así por ejemplo, en el sudeste mexicano (la región donde se concentra el sector petrolero del país), los sitios peligrosos relacionados con dicho sector tendrían mayor relevancia que la encontrada en SLP. En cuanto a los listados por sector y por fuente (universidad, gobierno o INEGI), fue notorio que para el sector minero el gobierno no aportó sitio alguno, en tanto con los datos del INEGI, se pudo listar los nueve sitios que finalmente quedaron como representantes de este sector. En la agricultura, la información del INEGI permitió listar los sitios. El gobierno aportó mayores datos en el sector industrial y de depósitos no controlados, contaminados con residuos sólidos. La universidad mantuvo una constante, pero destacó como fuente informativa de sitios peligrosos relacionados con la microindustria, depósitos no controlados de residuos líquidos y lugares con contaminación natural. Curiosamente sólo hubo dos sitios listados por los tres componentes de información: uno agrícola y el otro petrolero. 4.3. Primera priorización El esquema seguido para obtener la primera priorización de los sitios potencialmente peligrosos, se describió en secciones anteriores de este capítulo y se presenta en el Anexo 1 de este manual. Al analizar los primeros 10 sitios listados, se notan algunos puntos importantes. Todos son sitios donde se involucra la contaminación de más de un medio ambiental, de hecho, el sitio más peligroso fue el que contó con mayor número de medios ambientales impactados. En todos se cuenta con evidencia de exposición humana a las sustancias químicas y en ocho de ellos, existe preocupación social. El tamaño de los poblados afectados es variable. En la gran mayoría también existe contaminación de origen microbiológico. Puede concluirse que este primer grupo de 10 sitios es auténticamente un grupo formado por áreas de alto riesgo. Dentro de los primeros 10 sitios, cinco son agrícolas, dos están relacionados con cuerpos de agua y dos más son del ramo minerometalúrgico. El restante es del grupo de las microindustrias. Estos datos indicarían que es altamente prioritario atender el mal uso de plaguicidas. 5. Conclusión Se concluye que la experiencia de identificar y priorizar sitios en SLP es la primera realizada en México. Existen algunos antecedentes de priorización, pero en dichos ejercicios se tomaron sitios previamente estudiados. Además, el caso de SLP sirvió para mejorar la metodología descrita en este capítulo. Los datos generados en San Luis Potosí han servido como instrumento para el desarrollo de la política ambiental en esta entidad. Así, ahora ya existen programas de restauración para cuatro de los diez sitios más peligrosos y un activo programa de inspección para los sitios restantes. En otras palabras, cuando una metodología es capaz de transformarse en acciones concretas, significa que la metodología funciona. Utilizándola ahora, ya se cuenta con las listas de los Estados de Querétaro y de Baja California.
|
||||||||
|
||||||||