CAPÍTULO 2: CÓMO SE PRODUCE LA INTOXICACIÓN


Objetivos | Intoxicación accidental | Autointoxicación | Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas | Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas | Intoxicaciones de origen médico | Abuso de drogas, productos químicos o plantas | Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos

 
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Objetivos

Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado para:

  1. Reconocer si existe algún riesgo de intoxicación por reductos químicos, medicamentos, monóxido de carbono, plaguicidas o alimentos contaminados, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo.
  2. Explicar a otras personas como se producen las intoxicaciones a fin de que sepan evitar ese peligro.
  3. Explicar por qué es peligroso sacar un producto químico de su recipiente original y ponerlo en otro.
  4. Explicar por qué es importante utilizar cada producto del modo recomendado por el fabricante.
  5. Explicar por qué es peligroso el abuso de medicamentos.
  6. Informar al público sobre la utilidad y los peligros del empleo de sustancias químicas.

Algunas intoxicaciones se producen accidentalmente pero otras se deben a que alguien trata deliberadamente de dañarse (autointoxicación) o de dañar a otros. Hay también otros actos que pueden dar lugar a intoxicaciones:

  • comer alimentos que contienen una sustancia tóxica;
  • tomar o recibir un medicamento equivocado o mal dosificado;
  • tomar drogas con intención de cambiar de estado de ánimo o de comportamiento o utilizar para ello plantas o productos químicos.

Intoxicación accidental

Pueden producirse intoxicaciones accidentales cuando:

  • niños o viejos manipulan venenos sin saber de qué se trata;
  • una persona ingiere o bebe por error un tóxico que no se encontraba en su recipiente original;
  • se emplean incorrectamente productos químicos o medicamentos; -se aplican plaguicidas, a menudo incorrectamente;
  • se utilizan sustancias químicas;
  • se produce una exposición al monóxido de carbono, por lo general en el hogar.

Intoxicaciones en la infancia

Muchos accidentes de intoxicación en el hogar afectan a niños pequeños de uno a cuatro años. En esa edad, los niños tratan de explorar lo que les rodea y pueden gatear o andar solos por la casa. Hacia los dos años no es raro que se suban a una silla para indagar lo que hay en un estante y a menudo pueden abrir cajones y armarios e incluso frascos con tapón de rosca.

Los niños tienden a llevarse todo a la boca y carecen de suficiente discernimiento para comprender que algunas cosas pueden ser peligrosas. Aparentemente, su sentido del gusto difiere del de los adultos y a menudo engullen cosas que un adulto considerarla desabridas o amargas. Así pues, pueden tragarse un medicamento que les parece un caramelo o aceite de máquinas que confunden con jarabe. Si tienen sed pueden beber cualquier líquido, como un detergente de uso doméstico, creyendo que se trata de limonada o de un zumo de frutas.

Entre los productos químicos que con más frecuencia causan intoxicaciones en los niños figuran los siguientes:

  • productos domésticos de limpieza (p. ej., lejía, detergentes y desinfectantes);
  • parafina y queroseno, utilizados como combustible doméstico;
  • cosméticos;
  • medicamentos;
  • pinturas y artículos de conservación del hogar;
  • plaguicidas domésticos.

Estos productos químicos suelen utilizarse en la casa o en el medio peridoméstico y con frecuencia se guardan en sitios donde el niño puede verlos y apoderarse de ellos (p. ej., en estantes o mesas o, simplemente, en el suelo).

Los accidentes se producen a menudo cuando las personas mayores con niños pequeños a cargo están demasiado ocupadas para vigilarlos de continuo. Algunas madres tienen a su cargo una familia numerosa, con varios niños pequeños, además de las faenas domésticas. Si se deja un recipiente abierto al alcance de un niño, pueden bastar pocos segundos para que éste lo coja e ingiera su contenido.

Especialmente peligroso es el caso de los niños que permanecen solos (o al cuidado de hermanos o hermanas algo mayores) durante varias horas seguidas.

Intoxicaciones en la vejez

Los ancianos pueden intoxicarse accidentalmente. Si no ven muy bien, no es raro que se equivoquen de frasco e ingieran, por ejemplo, un producto de limpieza en vez de una bebida o un medicamento. A menudo sufren estados de confusión y olvidos. A veces no se acuerdan de tomar su medicamento o toman una dosis excesiva, intoxicándose porque no recuerdan cuánto deberían tomar o cuándo tomaron la última dosis.

Productos guardados fuera del recipiente original

A veces se producen accidentes cuando se saca un producto químico de su recipiente original y se guarda en otro. Como el nuevo recipiente no lleva la etiqueta adecuada, nadie sabe lo que hay dentro. Puede ocurrir que ni siquiera lo sepa la persona que hizo el cambio. Es especialmente peligroso poner cualquier sustancia química o medicamento en un vaso, una botella o un recipiente donde pueda confundirse con un alimento o una bebida. Los niños pequeños no advierten la diferencia entre las sustancias peligrosas y los alimentos o bebidas, e incluso los adultos pueden beber el contenido de una botella sin controlar antes de qué se trata.

De ahí que sea peligroso que los comerciantes saquen los productos químicos del envase original a granel para venderlos en recipientes pequeños.

Intoxicaciones por uso incorrecto de productos químicos o medicamentos

A veces se producen accidentes por omisión de las precauciones de seguridad y uso incorrecto de ciertos productos químicos. En los paquetes de polvos de lejía, por ejemplo, se suele advertir que no se mezcle el producto con ningún otro agente de limpieza. Si se hace caso omiso de esa advertencia y se mezclan los polvos de lejía con otro producto doméstico de limpieza, los gases desprendidos pueden provocar una intoxicación. Otro ejemplo de uso incorrecto es el empleo de productos destinados a la desinsectación de plantas o edificios para destruir insectos que parasitan a las personas, aplicándolos al cabello o al cuerpo.

A veces se producen intoxicaciones por utilizar incorrectamente ciertos medicamentos. Algunas personas toman más de lo prescrito por el médico porque piensan, erróneamente, que cuanto mayor sea la dosis más pronto se curarán. Otro ejemplo de uso incorrecto es la utilización de un medicamento destinado a otra persona. Los que así proceden pueden sufrir consecuencias peligrosas si toman una dosis inapropiada o un medicamento que no es adecuado para tratar su enfermedad. Las mujeres que toman un medicamento para tratar de poner fin a un embarazo utilizan incorrectamente el producto y pueden resultar intoxicadas.

Intoxicaciones por plaguicidas

Los plaguicidas son productos químicos fabricados para destruir insectos, malas hierbas u otras plagas. La mayor parte de ellos son también peligrosos o dañinos para el hombre si se ingieren o si entran en contacto con la piel o se inhalan y llegan a los pulmones en forma de gases, humos, polvo o finas gotitas.

Las intoxicaciones pueden producirse de distintos modos:

  • cuando se hace un uso incorrecto del plaguicida (p. ej., intoxicaciones de niños a causa de haber pulverizado o rociado el plaguicida en su ropa de cama);
  • cuando se utiliza el plaguicida sin equipo protector (p. ej., salpicaduras del plaguicida en las ropas o la piel o inhalación del plaguicida presente en el aire);
  • cuando las personas que aplican plaguicidas comen, beben o fuman después del trabajo sin lavarse previamente las manos;
  • cuando se utilizan los envases del plaguicida vacíos para guardar alimentos o bebidas (como es imposible eliminar todos los residuos de plaguicida de un envase vacío, cierta cantidad pasa a los alimentos o la bebida).
  • cuando se utilizan envases de alimentos o frascos de bebidas para guardar plaguicidas (puede ocurrir que alguien confunda el contenido con un alimento o una bebida).

Intoxicaciones en el trabajo

Muchos productos químicos que se fabrican, utilizan o almacenan en los lugares de trabajo son tóxicos. Las personas que trabajan con esos productos deben saber cómo manejarlos en condiciones de seguridad para evitar intoxicaciones.

A veces los trabajadores no saben que están manejando una sustancia tóxica o, aunque lo sepan, no han recibido instrucciones ni aleccionamiento para manipularla en condiciones de seguridad. A veces tampoco leen la etiqueta ni las reglas de precaución. También puede ocurrir que conozcan los peligros pero que, por descuido o pereza, no tomen las precauciones adecuadas.

Los accidentes, incendios o explosiones en los lugares de trabajo pueden dar lugar a que se rompan los recipientes y los productos químicos se derramen o se viertan en carreteras o ríos, o bien a que pasen a la atmósfera vapores y gases. A veces estas fugas afectan a zonas muy extensas y provocan numerosas intoxicaciones.

Los desechos químicos y los recipientes vacíos pueden entrañar graves peligros si no se eliminan adecuadamente.

Intoxicación por monóxido de carbono

El petróleo, el gas, la madera, el carbón y otros combustibles desprenden al quemarse un gas llamado monóxido de carbono que puede provocar graves intoxicaciones y a menudo la muerte. Estos accidentes sobrevienen cuando se utilizan hornillos, estufas o calentadores en habitaciones, cabañas o tiendas de campaña desprovistas de chimenea o de ventanas por las que pueda salir el monóxido de carbono y entrar aire fresco. También producen monóxido de carbono los motores de gasolina, y se han registrado casos de intoxicación por haber dejado en marcha un automóvil dentro de un garaje con la puerta cerrada.

Autointoxicación

Hay personas que tratan de envenenarse tomando deliberadamente un producto tóxico; a esto se lo llama «autointoxicación». En algunos países la gente utiliza medicamentos para envenenarse, pero en las comunidades rurales es más probable que opten por los plaguicidas.

Las personas con depresión, enfermedades graves o alcoholismo pueden tratar de quitarse la vida por envenenamiento, ingiriendo grandes cantidades de medicamentos, plaguicidas u otros productos tóxicos. En caso de restablecimiento, es posible que traten de envenenarse de nuevo si no se les aplica un tratamiento adecuado.

Muchos de los jóvenes que intentan envenenarse están agobiados por problemas a los que no saben hacer frente, como penas de amor o disputas con el novio o la novia.

Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas

A veces se utilizan venenos en perjuicio de otras personas. Unos lo hacen para divertirse, mientras que otros tratan de asustar o incluso de matar. Cuando se tengan pruebas de que así está ocurriendo o ya ha ocurrido, habrá que avisar a la policía.

Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas

Los alimentos o las bebidas pueden estar contaminados por sustancias tóxicas producidas por gérmenes microscópicos (p. ej., bacterias, virus o mohos) o por productos químicos tóxicos. Algunas plantas, hongos, animales u organismos marinos contienen sustancias químicas venenosas. Las sustancias tóxicas producidas por plantas, animales o microorganismos se llaman toxinas.

Sustancias tóxicas producidas por microorganismos

Los alimentos pueden contaminarse con bacterias antes o después de la cocción, durante la preparación o durante el almacenamiento, por contacto con manos que no se han lavado bien o con superficies, recipientes o utensilios de cocina contaminados, o por obra de animales o insectos, en particular moscas. Una buena cocción destruye la mayoría de las bacterias y toxinas, pero no todas. Si los alimentos cocinados se mantienen calientes o a temperatura ambiente por un cierto período de tiempo, las bacterias presentes se multiplicarán o podrán causar enfermedades.

Los mohos se desarrollan en los alimentos húmedos o alterados por insectos y alguno de ellos producen sustancias tóxicas. Los que se desarrollan en las nueces y otros frutos secos o en el grano recolectado y almacenado cuando aún está húmedo pueden producir graves intoxicaciones. Ciertos métodos de desecación y conservación de los alimentos no impiden que proliferen los mohos.

Las personas que comen alimentos infestados por gusanos u otros organismos pueden caer enfermas, pero estos casos no se examinarán en el presente manual por no tratarse de verdaderas intoxicaciones.

Tóxicos químicos

Los alimentos y bebidas pueden contaminarse con productos químicos tóxicos de muchos modos:

  • cuando los trabajadores de la industria química comen en el lugar de trabajo y no se lavan las manos antes de comer;
  • cuando entran en contacto con productos químicos al ser transportados de un lugar a otro o mientras se hallan en el almacén;
  • cuando se guardan o preparan en recipientes contaminados con productos químicos;
  • cuando se hace harina con granos tratados con plaguicidas porque estaban destinados a servir como semilla o cebo y no como alimento;
  • cuando la gente destila sus propias bebidas alcohólicas y produce alcoholes venenosos, por ejemplo el metanol;
  • cuando el sistema de abastecimiento de agua está contaminado por derrames accidentales de productos químicos o desechos químicos de fábricas o basureros próximos a ríos y arroyos.

Plantas, hongos, animales y organismos marinos venenosos

Hay plantas, hongos, animales y organismos marinos que contienen toxinas. A veces es muy difícil distinguir las plantas y los peces comestibles de los que son venenosos.

Intoxicaciones de origen médico

Algunas personas sufren intoxicaciones por medicamentos que les ha prescrito un médico o algún otro agente sanitario. Unas veces el medicamento no es el adecuado, mientras que otras el error está en la dosis. Estos accidentes obedecen a diversas razones. El médico no sabe a veces que el paciente es alérgico a un medicamento dado, o bien puede ocurrir que la dosis sea inadecuada por un error de medición.

Abuso de drogas, productos químicos o plantas

Algunas personas usan ciertos medicamentos para modificar su estado de ánimo o su comportamiento, para tranquilizarse o para comportarse con más energía. Esta práctica se califica de «abuso de drogas», porque el fármaco se utiliza sin fines médicos. Algunas personas abusan de drogas tales como la heroína, la cocaína o los barbitúricos. El consumo excesivo de alcohol es también una importante modalidad de abuso de drogas.

También hay otras sustancias que pueden producir algunos de esos efectos. Algunas personas inhalan con ese fin ciertos productos químicos (cola, pinturas, productos para eliminar el barniz de la uñas, gas para encendedores, petróleo o líquidos para la limpieza en seco). En estos casos se puede hablar de «abuso de solventes». También hay personas que respiran los vapores que se desprenden de un trapo empapado o que introducen productos químicos o cola en una bolsa de plástico y respiran profundamente en su interior.

En muchas sociedades se utilizan plantas u hongos por sus efectos alucinógenos, estimulantes o relajantes. Algunas plantas se comen crudas, mientras que otras se cuecen, se transforman en bebidas o se fuman. Entre las plantas más utilizadas con este fin figuran el tabaco y el cáñamo (cannabis).

Muchos de los medicamentos, productos químicos y plantas de los que se abusa son tóxicos si se consumen de golpe en gran cantidad o se emplean durante muchos meses o años. El alcohol, por ejemplo, produce alteraciones hepáticas, el hábito de fumar provoca cáncer del pulmón y el cannabis puede deteriorar la memoria.

Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos

En todos los países se utilizan numerosos productos químicos diferentes en la agricultura, la industria, la medicina y el hogar. Hay muchas razones de peso para proceder así: los plaguicidas y fertilizantes han permitido a los agricultores aumentar las cosechas; los medicamentos curan o evitan enfermedades y brindan a la gente una vida más larga y confortable; y los productos de limpieza facilitan el trabajo doméstico.

Pero las sustancias útiles pueden también ser peligrosas. A veces es necesario utilizar grandes cantidades, que pueden entrañar riesgos si penetran en el organismo. Ciertos productos químicos son también peligrosos si pasan al aire que la gente respira, al suelo en donde la gente trabaja, cosecha sus alimentos o apacienta el ganado, y a los ríos y arroyos que aportan agua para beber, lavarse o regar las huertas. El peligro puede aminorarse si esos productos se utilizan con precaución y se trata de evitar los accidentes, pero nunca desaparece por completo.

Las comunidades deben decidir por sí mismas si un producto químico es suficientemente ventajoso y sus peligros son lo bastante reducidos para que resulte tolerable. Hay que sopesar cuidadosamente los siguientes aspectos:

  • ¿En qué medida es útil el producto?
  • ¿Qué tipo de peligros entraña?
  • ¿Puede deteriorar el medio ambiente?
  • ¿Puede manipularse en condiciones de seguridad?
  • ¿Cuántas personas van a utilizarlo, y cuántas se verán expuestas a sus efectos por vivir o trabajar cerca del lugar donde se emplea?
  • ¿Puede reemplazarse por otro producto menos peligroso?
  • ¿Cuánto dinero se puede ahorrar utilizando el producto y cuánto costaría dejar de utilizarlo?
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