Efectúe el examen por el orden que se indica en este capítulo y
anotando todas las observaciones, así como la fecha y la hora.
Mientras presta asistencia al paciente, vigile su estado a intervalos
regulares y anote cualquier alteración en lo relativo a signos y
síntomas y el momento en que la haya advertido. Entregue ese informe
al médico cuando éste se haga cargo del paciente.
Si el paciente está consciente y puede responder a las preguntas,
proceda a interrogarle.
Pregunte al paciente si ha sufrido alguna caída o lesión. Pregúntele
si alguna persona de su familia, aldea o lugar de trabajo ha
presentado también síntomas análogos.
A veces, el paciente puede decir lo que le ha pasado. Por ejemplo, si
ha sido mordido o picado por un animal o si ha tomado una dosis
excesiva de algún medicamento. También puede suceder que atribuya su
malestar a algún producto químico o plaguicida que esté usando.
Otras veces el sujeto no sabe qué le ha pasado. Tal es el caso, por
ejemplo, de las personas intoxicadas por el gas monóxido de carbono,
que es inodoro e invisible. Algunas personas que se sienten enfermas
después de haber utilizado un producto químico o un plaguicida no
relacionan su malestar con una intoxicación.
Incluso cuando el sujeto sabe lo que ha pasado puede ser incapaz de
decir gran cosa sobre el tóxico. La gente suele utilizar productos
químicos o tomar medicamentos sin saber lo que contienen. Incluso
cuando el sujeto aporta el frasco, puede ocurrir que en la etiqueta de
éste no figure ningún dato sobre el contenido. Las personas mordidas
por serpientes ignoran a veces de qué tipo de reptil se trataba y son
incapaces de dar una buena descripción que permita identificarlo.
Incluso las personas que pretenden conocer las setas y plantas
silvestres pueden hacer identificaciones erróneas.
A veces el paciente no sabe qué cantidad de tóxico ha absorbido. Las
personas que cometen tentativas de suicidio no suelen contar las
tabletas que ingieren ni medir la cantidad de líquido que beben.
Algunas personas no quieren decir la verdad y pueden mentir respecto a
lo que han tomado. El miedo, por ejemplo, puede incitar a un niño a
mentir.
También es posible que el paciente no pueda responder como es debido
por estar aturdido, confuso o en estado de choque. Las personas
inconscientes, por supuesto, son incapaces de hablar, mientras que los
niños pueden ser demasiado pequeños para expresarse o comprender.
En cualquier caso, lo primero que debe hacer es examinar al paciente;
más tarde podrá usted informarse mejor sobre lo sucedido preguntando a
otras personas y buscando los correspondientes indicios (vea el
capítulo 8).
Pregúntele si siente dolor y dónde se sitúa éste. Pregúntele si siente
frío, calor, sed, debilidad, malestar, mareo o tendencia al
desvanecimiento y desde cuándo siente esos síntomas. Pregúntele si ha
estado inconsciente o dormido.
Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores
tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos, dapsona,
efedrina, insulina, propranolol y otros beta-bloqueantes,
seudoefedrina.
Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cannabis,
cocaína.
Plaguicidas: herbicidas de clorofenoxiacetato, plaguicidas
organofosforados y carbamatos.
Otros productos químicos: alcanfor, aceite alcanforado, etanol,
trementina y otros aceites volátiles.
El paciente puede ser incapaz de oír lo que usted le dice. Las
personas intoxicadas con aspirina o quinina pueden percibir una especie de zumbido o
incluso quedarse sordas.
Busque signos de intoxicación
En esta sección se expone cómo examinar al paciente en busca de los
signos usuales de intoxicación:
- inconsciencia,
- alteraciones de la piel, la respiración, el pulso, la
temperatura, los ojos o el comportamiento,
- vómitos y diarrea,
- deshidratación,
- interrupción de la emisión de orina,
- convulsiones,
- signos de lesión hepática.
Vigile el comportamiento del paciente
Algunas sustancias tóxicas provocan inquietud, hiperactividad o
agresividad en las personas afectadas. Tales reacciones pueden
observarse también cuando una persona deja bruscamente de consumir
drogas o alcohol, después de haberlo hecho durante mucho tiempo.
Productos químicos que pueden provocar hiperactividad, inquietud o
irritabilidad
Medicamentos: aminofilina, medicamentos atropínicos,
clorpromacina y otras fenotiacinas, efedrina.
Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cocaína.
Un comportamiento extravagante puede ser signo de que el paciente
abusa de drogas u otras sustancias o padece una enfermedad mental.
El sujeto inconsciente
Una persona a punto de perder la consciencia puede estar sumida en una
profunda modorra y no responder a las preguntas más que por un «sí» o
por un «no», o limitarse a responder a órdenes como «abra los ojos» o
«levante el brazo». La inconsciencia puede sobrevenir al poco tiempo.
La inconsciencia es un signo de alarma. A los pacientes inconscientes
se les debe colocar en posición de recuperación a fin de que la lengua
no obstruya la tráquea.
Trate de averiguar si el paciente ha perdido repentinamente la
consciencia o se ha quedado dormido tras una fase de creciente
amodorramiento. La mayoría de las sustancias tóxicas que se absorben
por vía digestiva causan una inconsciencia progresiva.
Productos químicos que pueden provocar
inconsciencia
Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
antihistamínicos, medicamentos atropínicos, barbitúricos,
carbamacepina, cloroquina, clorpromacina y otras fenotiacinas,
análogos de la clorpropamida, diazepam y otras benzodiacepinas,
insulina, medicamentos que contienen hierro, meprobamato,
quinidina, quinina, valproato sódico.
Otros productos químicos: benceno, monóxido de carbono,
tetracloruro de carbono, cianuro, etanol, etilenglicol, metanol,
tolueno, tricloroetileno, tricioroetileno, xileno.
Otros muchos medicamentos y productos químicos si se absorben en
gran cantidad.
Otras causas frecuentes de inconsciencia son los traumatismos
cefálicos, los desmayos, las hemorragias profusas, los ataques
cardiacos, los accidentes cerebrovasculares, la falta de aire, la
epilepsia, las convulsiones y la diabetes.
El estado de inconsciencia se debe probablemente a un traumatismo
cefálico cuando el paciente presenta algunos de los siguientes signos:
- pérdida de sangre por los oídos o la nariz,
- contusiones o cortes en el cuerpo o la cabeza,
- pupilas de diferente tamaño.
Examine al paciente
¿Presenta signos de enfermedad o debilidad? Examine la ropa del
paciente para ver si está húmeda o manchada por productos químicos,
orina o vómitos. Examine el vómito para ver si contiene sangre o
restos de tabletas, plantas o alimentos.
Examine la piel
La presencia de cortes, arañazos, contusiones o sangre puede indicar
que el paciente ha sido víctima de un traumatismo.
Los hematomas pueden estar causados por una caída. El paciente puede
haberse sentido inseguro, falto de equilibrio o muy amodorrado por la
ingestión de alcohol o de drogas.
Si hay cortes en la cara palmar de la muñeca o en el cuello puede
tratarse de una tentativa de suicidio, mientras que la presencia de
cicatrices quizá indique que ha tratado de quitarse la vida en el
pasado.
Las marcas puntiformes en la parte anterior del codo o en los tobillos
y las rodillas, acompañadas de venas hinchadas, úlceras y abscesos,
pueden deberse a la inyección de drogas. Es posible que el paciente
sea drogadicto.
Las quemaduras y las manchas pueden estar causadas por líquidos
corrosivos o irritantes. Las personas que trabajan con productos
químicos pueden presentar quemaduras en las piernas, los brazos, el
pecho, la espalda o los pies. En caso de ingestión de una sustancia
corrosiva, el sujeto puede presentar quemaduras y manchas en el mentón
y los labios, o sobre el pecho, si se ha salpicado al beber el
líquido.
Las ampollas y las manchas rojizas en el borde de los dedos, los
tobillos, las rodillas, los hombros u otras partes del cuerpo indican
que el paciente ha permanecido inconsciente en la misma posición
durante varias horas.
Las erupciones con descamación pueden deberse al trabajo con productos
químicos irritantes, en particular plaguicidas, o a la manipulación de
plantas irritantes. También hay erupciones causadas por parásitos o
enfermedades.
El enrojecimiento y el calor de la piel pueden deberse a la acción de
ciertos medicamentos. Si el paciente es de piel negra o morena,
tóquele la piel y examínele las manos y el interior de los labios.
El color azul de la piel y del interior de los párpados y labios
indica que la sangre no contiene bastante oxígeno. Por lo general,
esto se debe a que el paciente no puede respirar normalmente, pero
algunos productos químicos producen esa coloración azul incluso cuando
la respiración es normal. Si el paciente es de piel negra o morena
puede ser difícil advertir la coloración azul de la piel, pero en los
labios, las uñas y el interior de los párpados inferiores puede
advertirse el tinte azulado, al par que la piel pierde su brillo. El
color azul de la piel es un signo de enfermedad grave.
El color amarillo de la piel puede estar causado por ictericia o por
ciertos productos químicos que tiñen la piel. La ictericia es
consecuencia de una lesión del hígado, resultante a veces de una
intoxicación o una infección, o de ciertos trastornos de la sangre. El
color amarillo puede observarse también en el blanco de los ojos. En
los casos de intoxicación, la piel puede tardar 48 horas en ponerse
amarilla.
Algunas sustancias amarillas o anaranjadas transmiten su color a la
piel. El medicamento llamado rifampicina tiñe pasajeramente de color
rojo anaranjado la piel (la coloración desaparece con el lavado), la
orina, las heces, las lágrimas y el blanco de los ojos.
Productos químicos que pueden alterar el
color de la piel
Piel rojiza y caliente: medicamentos atropínicos, anfetaminas y
bórax.
Piel amarilla por ictericia: tetracloruro de carbono,
medicamentos que contienen hierro, paracetamol, pentaclorofenol,
tricioroetileno y algunos hongos venenosos.
Color amarillo o anaranjado: dinitrofenol, dinoseb, DNOC y
rifampicina (el color se desvanece con el lavado).
Piel azul: dapsona, naftaleno, paradiciorobenceno, fenol,
clarete sódico y nitrito sódico.
Toque la piel del paciente
Las sustancias tóxicas pueden provocar sudación. También pueden
provocar sudación las infecciones, el estado de choque, los ataques
cardiacos y la hipoglucemia en los pacientes diabéticos.
Algunas sustancias pueden hacer que la piel aparezca seca y caliente.
Este signo puede deberse también a que el sujeto ha estado en un sitio
muy caluroso o tiene una enfermedad que provoca fiebre.
Examine el interior de la boca
- La presencia de quemaduras y manchas dentro de la boca y en la
garganta indica que el paciente ha ingerido una sustancia
corrosiva o coloreada.
- La presencia de fragmentos de tabletas en la boca indica que el
paciente ha ingerido esas tabletas.
- La coloración anormal de la lengua puede deberse a la ingestión
de tabletas o líquidos coloreados o de bayas.
- La presencia de bayas o restos de hojas en la boca indica que el
paciente ha ingerido una planta que puede ser venenosa.
Huela el aliento del paciente
Hay muchas sustancias que incluso cuando se ingieren en pequeña
cantidad, comunican un olor especial al aliento. Se puede oler a
alcohol sin estar borracho. Muchas personas toman alcohol al mismo
tiempo que otras sustancias tóxicas. Si el paciente huele a alcohol,
busque también indicios y signos de otros agentes tóxicos. Busque
asimismo signos de traumatismo cefálico.
Productos químicos que transmiten olor al
aliento
Alcanfor, aceite alcanforado, tetracloruro de carbono, cianuro,
etanol, salicilato de metilo, parafina, gasolina, tolueno,
tricioroetileno, trementina y otros aceites volátiles, así como
numerosos plaguicidas.
Vigile y escuche la respiración
- ¿Es más o menos profunda que lo normal?
- ¿Es más ruidosa que lo normal?
- ¿Hay dificultad respiratoria?
Cuente cuántas veces respira el paciente en un minuto. Si el paciente
ve lo que está usted haciendo, puede acelerar el ritmo respiratorio;
por lo tanto conviene contar las respiraciones después de tomar el
pulso, sin soltar la muñeca. Cuente siempre las respiraciones durante
un minuto completo.
La mayor parte de los adultos respiran 12-18 veces por minuto,
mientras que los niños y los lactantes lo hacen 20-30 veces por
minuto. El ritmo respiratorio aumenta cuando la persona hace ejercicio
o está excitada o angustiada; en cambio, disminuye cuando está dormida
o en reposo.
En la mayor parte de los casos las alteraciones de la respiración son
peligrosas e indican que puede estar en peligro la vida del paciente.
Una respiración lenta e irregular o rápida y superficial puede estar
causada por diversos factores: intoxicaciones, paso a los pulmones del
vómito o de sustancias tales como el queroseno, inconsciencia,
traumatismo cefálico, accidente cerebrovascular, edema pulmonar (véase
más adelante), infección pulmonar, asma o diabetes.
Una respiración ruidosa, con ruidos roncos o de gorgoteo, puede
indicar que la garganta está obstruida y no deja pasar bastante aire.
La obstrucción puede estar causada por alimentos o por un cuerpo
extraño. También puede ocurrir que la garganta esté inflamada a
consecuencia de una quemadura, con la consiguiente obstrucción
respiratoria. En los sujetos inconscientes puede producirse la
obstrucción por interposición de la lengua, así como por vómitos o
saliva, si no se les pone en posición de recuperación.
Los gases irritantes, el humo o el polvo pueden causar tos o
sibilancia. El paciente puede sufrir también escozor o dolor intenso
en los ojos y la nariz. El queroseno y otros líquidos análogos
provocan tos y ahogo cuando se tragan. Otras causas de tos y
sibilancia son las infecciones de los pulmones, el asma y el hábito de
fumar cigarrillos.
Productos químicos que pueden perturbar la
respiración
Respiración superficial
- Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
antihistamínicos, medicamentos atropínicos, barbitúricos,
diazepam y otras benzodiacepinas, meprobamato, clorpromacina y
otras fenotiacinas.
- Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.
- Otros productos químicos: monóxido de carbono, etanol.
Respiración lenta o irregular
- Medicamentos: opiáceos.
- Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.
Respiración rápida
- Medicamentos: aminofilina, aspirina y otros salicilatos,
cocaína, cloroquina.
- Plaguicidas: dinoseb, DNOC, plaguicidas organoclorados,
pentaclorofenol.
- Otros productos químicos: monóxido de carbono (al principio),
etanol, etilenglicol, metanol, fenol.
Edema de pulmón
El edema del pulmón es un proceso en el que los pulmones se llenan de
líquido, hasta que el paciente se ve en la imposibilidad de respirar.
Se trata de un estado muy grave que puede poner en peligro la vida del
paciente. El edema del pulmón presenta los siguientes signos:
- respiración rápida (20-40 respiraciones por minuto), a menudo
ruidosa;
- tos con esputo espumoso (al paciente se te viene espuma a la
boca, con un ruido de gorgoteo en la garganta);
- coloración gris o azulada de la piel;
- pulso rápido;
- sudor;
- ansiedad y miedo;
- ruidos de crepitación en los pulmones, que pueden oírse con un
estetoscopio o aplicando la oreja al pecho del paciente;
- dificultad para permanecer tendido en posición horizontal.
Algunas sustancias tóxicas pueden provocar edema del pulmón en pocos
minutos, mientras que otras tardan varias horas. El paciente se va
fatigando cada vez más y la respiración se hace muy lenta, hasta que
cesa.
Los pulmones pueden llenarse de líquido en ciertas enfermedades como
las cardiopatías, pero en esos casos el proceso es diferente.
Productos químicos que pueden causar edema del pulmón
- Medicamentos: aspirina y otros salicilatos, clorpromacina y
otras fenotiacinas, opiáceos.
- Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados,
dinoseb, DNOC, paraquat, pentaclorofenol.
- Otros productos químicos: etilenglicol, destilados de petróleo,
trementina y otros aceites volátiles, gases irritantes.
Tome el pulso al paciente
El corazón es una bomba que hace circular la sangre por los vasos
sanguíneos. Cada vez que esa bomba se contrae los vasos reciben una
onda de presión.
Esta onda producida por los latidos cardiacos es el pulso, que puede
percibirse en los sitios donde hay vasos sanguíneos próximos a la
superficie del cuerpo comprimiendo suavemente el vaso contra una
superficie ósea.
Para tomar el pulso en la muñeca, comprima ligeramente con dos dedos
de la mano derecha la muñeca del paciente del lado del pulgar (fig.
38). Percibirá entonces un latido regular: el pulso. Guiándose por un
reloj que marque los segundos, cuente los latidos durante un minuto
completo. El número de latidos por minuto es la frecuencia del pulso.
Fig. 38. Cómo tomar el
pulso en la muñeca.
En los niños y los lactantes, trate de encontrar el pulso en la cara
interna del brazo, entre el codo y la axila. Ponga el pulgar sobre la
cara externa del brazo del niño y comprima ligeramente con el índice y
el dedo medio el surco existente entre los músculos hasta que sienta
el pulso. A veces es más fácil percibir el latido cardiaco
directamente en la parte izquierda del tórax.
El pulso normal es fuerte y regular. En el adulto su frecuencia está
comprendida entre 60 y 80 latidos por minuto. En los adultos jóvenes
puede ser más lenta (50-60 latidos por minuto), mientras que en los
lactantes es más rápida (120 latidos por minuto). La frecuencia del
pulso se sitúa por debajo de lo normal durante el sueño y por encima
cuando la persona está excitada o moviéndose; por consiguiente, hay
que tomar el pulso cuando la persona está en reposo.
Observe si el pulso es:
- rápido o lento;
- fuerte o débil, o con algunos latidos más fuertes que otros;
- regular, con el mismo intervalo entre cada latido, o irregular, de manera que no es
posible marcar el ritmo con el pie.
Si el pulso es muy irregular en la muñeca, cuente los latidos
cardiacos escuchando el corazón. Para ello, aplique la oreja sobre la
mamila izquierda del paciente. El número de latidos obtenido puede ser
más alto en este caso, ya que escuchando el corazón pueden oírse
latidos que no se perciben en la muñeca por ser demasiado débiles.
Anote las observaciones.
Si el pulso está alterado, es posible que el paciente corra peligro.
Las sustancias tóxicas pueden hacer que el pulso se acelere o se haga
más lento. Si la intoxicación es muy grave puede resultar afectado el
corazón, y el pulso se hará irregular o muy lento, pudiendo incluso
cesar por completo.
Productos químicos que pueden dar un pulso
más lento
- Medicamentos: barbitúricos, digital, digitoxina, digoxina,
meprobamato, opiáceos, propranolol y otros beta-bloqueantes.
- Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.
Un pulso rápido y débil puede ser signo de estado de choque,
hemorragia, ataque cardiaco, insolación o fiebre.
Un pulso fuerte y rápido puede ser signo de golpe de calor, accidente
cerebrovascular o enfermedad cardiaca.
Productos químicos que
pueden dar un pulso rápid
- Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores
tricíclicos, antihistamínicos, aspirina y otros salicilatos,
medicamentos atropínicos, efedrina, isocarboxacida y otros
inhibidores de la monoaminooxidasa, seudoefedrina.
- Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cannabis,
cocaína.
- Plaguicidas: arsénico, herbicidas de clorofenoxiacetato,
dinoseb, DNOC, pentaclorofenol.
- Otros productos químicos: monóxido de carbono (al principio).
Un pulso lento puede ser consecuencia de una temperatura corporal baja.
Tome la temperatura del paciente
Hay que tomar la temperatura del paciente, incluso aunque no parezca
tener fiebre. Si el paciente se encuentra muy grave, habrá que tomarle
la temperatura cada 3 ó 4 horas.
Si no tiene usted un termómetro, trate de apreciar la temperatura
colocando el dorso de una mano en la frente del paciente y la otra
mano en su propia frente. Si el paciente tiene fiebre, su frente
estará más caliente que la de usted. Si, por el contrario, parece más
fresca que la de usted es posible que la temperatura corporal del
paciente sea baja.
La temperatura puede medirse con el termómetro en la boca, la axila,
la ingle o el recto. Para medir la temperatura en la boca o en la
axila no debe utilizarse el mismo termómetro que se emplea para la
temperatura rectal. Para tomar la temperatura rectal utilice siempre
un termómetro romo a fin de no lesionar el recto.
Para tomar la temperatura:
- Compruebe que el mercurio que se encuentra dentro del termómetro
no llega a la señal de 35°C. Si no es así, sacuda el termómetro
hasta que descienda el nivel de la columna de mercurio.
- Si el paciente está despierto, póngale en la boca el bulbo del
termómetro, dejándolo bajo la lengua durante 2 minutos.
- Si el paciente está borracho, agitado, confuso o aparentemente
expuesto a sufrir un ataque, con riesgo de que muerda el
termómetro, colóquele éste en la axila y sujétele firmemente el
brazo contra el tórax durante 5-10 minutos.
- Si el paciente está inconsciente, mida la temperatura en el recto
con un termómetro apropiado; introdúzcalo con cuidado en el recto
unos 5 cm, y déjelo durante 2 minutos antes de proceder a la
lectura.
- Si el paciente es un niño, tome la temperatura en la axila, la
ingle o el recto.
La temperatura normal del cuerpo se sitúa normalmente entre 36 y 37°C.
La temperatura bucal es de 37,5°C. La temperatura inguinal o axilar es
0,5°C más baja, mientras que la rectal es 0,5°C más alta.
Si la temperatura es superior a 37,5°C, el paciente tiene fiebre;
cuanto más alta sea la temperatura, mayor será la fiebre. Una
temperatura superior a 39°C es signo de enfermedad grave. La fiebre
puede estar causada por infecciones o enfermedades, entre ellas el
paludismo. Sólo algunas sustancias tóxicas producen fiebre.
Sustancias que pueden producir aumenta de la temperatura corporal con
piel seca y caliente
- Medicamentos: medicamentos atropínicos, antihistamínicos (con
más frecuencia en los niños que en los adultos).
- Plantas: plantas que contienen atropina.
Productos químicos que pueden producir
aumento de la temperatura corporal con sudación
- Medicamentos: aspirina y otros salicilatos (con más frecuencia
en los niños que en los adultos), efedrina, colchicina,
isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa,
seudofedrina.
- Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cocaína.
- Plaguicidas: dinoseb, DNOC, pentaclorofenol.
- Otros productos químicos: naftaleno, fenol.
Un largo periodo de inconsciencia puede dar lugar a un descenso de la
temperatura corporal, especialmente si el paciente ha permanecido
echado al aire libre o en un lugar frío.
Productos químicos que pueden producir descenso de la temperatura
corporal (menos de 35°C)
- Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
barbitúricos, clorpromacina y otras fenotiacinas, meprobamato,
opiáceos.
- Otros productos químicos: monóxido de carbono, etanol.
Mírele los ojos
Examine los dos ojos al mismo tiempo. Observe si ambas pupilas tienen
el mismo tamaño.
Tape con la mano un ojo por vez para ver si la pupila cambia de tamaño
cuando varía la luz. Si dispone de algún sistema de iluminación,
acérquelo a los ojos para ver si las pupilas se contraen.
La desigualdad pupilar, es decir el hecho de que las pupilas no tengan
el mismo tamaño, puede deberse a que uno de los ojos ha recibido
salpicaduras de un producto químico. Si no es ése el caso, la causa
suele residir en una enfermedad de los ojos o del cerebro.
Las pupilas dilatadas pueden ser signo de intoxicación, de una
carencia importante de oxígeno o de una temperatura corporal muy baja.
Examine el blanco de los ojos. Si presenta un tinte amarillento, es
muy probable que el paciente tenga ictericia.
Productos químicos que pueden
afectar a los ojos
Pupilas muy pequeñas, «en cabeza de alfiler»
- Medicamentos: opiáceos.
- Plaguicidas: insecticidas organofosforados y carbamatos.
Pupilas dilatadas
- Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
antihistamínicos, medicamentos atropínicos, carbamacepina,
efedrina, isocarboxacida y otros inhibidores de la
monoaminooxidasa, quinina.
- Fármacos que son objeto de abuso: anfetamina.
- Otros productos químicos: metanol.
Visión borrosa
Pérdida de visión o ceguera completa
- Medicamentos: cloroquina, quinina.
- Otros productos químicos: metanol.
Otros signos de intoxicación
Vómitos y diarrea.
Casi todas las sustancias tóxicas pueden
causarlos. Otras causas de vómitos con diarrea son ciertas infecciones
producidas por bacterias, virus o lombrices, y el paludismo. Otras
causas de diarreas son las alergias a ciertos alimentos, los efectos
secundarios de algunos medicamentos (p. ej., antibióticos o laxantes)
o la ingestión exagerada de fruta verde o de alimentos pesados y
grasos. Otras causas de vómitos son la apendicitis o las obstrucciones
del intestino, así como casi todas las afecciones que producen fiebre
elevada o dolor intenso, especialmente la jaqueca, y las infecciones
del hígado, de los oídos y del cerebro.
Heces negras.
El color negro puede deberse a la presencia de sangre
de origen intestinal cuando el intestino ha sufrido la acción de un
líquido corrosivo. La ingestión de compuestos de hierro en forma de
tabletas puede teñir las heces de negro o verde oscuro, y el carbón
activado también les comunica una coloración negra.
Deshidratación.
Los vómitos y la diarrea pueden provocar
deshidratación. Una persona que vomita o sufre diarrea pierde gran
cantidad de agua del cuerpo. Si no bebe bastante para reemplazar el
agua perdida, el cuerpo se deseca. La deshidratación puede producirse
a cualquier edad, pero es más rápida y más peligrosa en los niños
pequeños. También pueden sufrirla las personas con quemaduras o los
sujetos que se encuentran inconscientes y son incapaces de beber.
La deshidratación presenta los siguientes signos:
- El paciente no orina u orina muy poco y la orina es de color
amarillo oscuro.
- El paciente tiene la boca y los labios secos y puede estar muy
sediento (aunque a veces las personas profundamente deshidratadas
no padecen sed).
- Cuando se pellizca la piel, el pliegue cutáneo tiende a persistir
durante algunos segundos.
- Los niños pueden tener los ojos hundidos.
La deshidratación intensa puede producir pulso débil y rápido,
respiración profunda y acelerada, fiebre o convulsiones.
El paciente no orina.
El hecho de que una persona no orine puede
tener las siguientes causas:
- Los riñones no producen orina porque el paciente está
deshidratado. El sujeto ha perdido mucha agua por vómitos,
sudación o diarrea, o a consecuencia de una grave quemadura de la
piel.
- Los riñones no producen orina porque están lesionados y no
funcionan. Esta situación, denominada insuficiencia renal, puede
estar causada por sustancias tóxicas o enfermedades. Los sujetos
con una lesión de los riñones pueden presentar vómitos y edema
del pulmón.
Productos químicos que pueden causar
insuficiencia renal
- Medicamentos: aspirina y otros salicilatos, colchicina,
medicamentos que contienen hierro, isocarboxacida y otros
inhibidores de la monoaminooxidasa, quinina, rifampicina.
- Plaguicidas: arsénico, dinoseb, dinitrofenol, DNOC, paraquat,
pentaclorofenol, clorato sódico, talio.
- Otros productos químicos: ácido bórico, alcanfor, aceite
alcanforado, tetracloruro de carbono, etilenglicol, metanol,
naftaleno, fenol, perborato sódico, trementina y otros aceites
volátiles.
Los riñones producen orina pero la vejiga urinaria no funciona:
los músculos de la vejiga no se relajan para que salga la orina.
No hay que confundir estos casos con aquellos en los que el
paciente no orina a causa de una lesión renal. Cuando la vejiga
está llena se percibe un abultamiento redondeado en la parte
inferior del abdomen. Algunos medicamentos impiden el vaciamiento
de la vejiga. Lo mismo puede suceder cuando el sujeto ha
permanecido inconsciente largo tiempo.
Medicamentos que pueden impedir el
vaciamiento de la vejiga
Amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
antihistamínicos, medicamentos atropínicos.
Convulsiones (ataques).
Son movimientos espásticos (sacudidas) que
el paciente no puede controlar. A veces son contracciones localizadas,
mientras que otras afectan a todo el cuerpo. El paciente puede perder
repentinamente la conciencia y echar espuma por la boca. Cuanto más
tiempo dure el ataque más peligro corre la vida del sujeto. En los
casos graves, el paciente no deja de presentar ataques y tiene
dificultad para respirar.
En ciertos tipos de ataques se produce una contracción permanente de
la mandíbula y luego queda muy rígido todo el cuerpo. La causa puede
ser el tétanos.
Las convulsiones pueden estar causadas por intoxicaciones, falta de
oxígeno (que puede deberse a la exposición a un tóxico o a algún tipo
de obstrucción respiratoria), epilepsia, meningitis, paludismo o, en
las personas diabéticas, un nivel bajo de azúcar en la sangre. Los
alcohólicos y los drogadictos pueden sufrir convulsiones si dejan de
tomar la sustancia a la que están habituados.
En los niños pequeños, las convulsiones pueden ser consecuencia de una
fiebre alta o de una deshidratación intensa.
Productos químicos que pueden causar
convulsiones
- Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores
tricíclicos, antihistamínicos, aspirina y otros salicilatos,
medicamentos atropínicos, cloroquina, colchicina, dapsona,
efedrina, insulina y otros medicamentos antidiabáticos, sales de
hierro, isocarboxacida y otros inhibidores de la
monoaminooxidasa, opiáceos, fenotiacinas, propranolol y otros
beta-bloqueantes, seudoefedrina, quinidina, quinina.
- Fármacos que son objeto de abuso: anfetamina, cocaína.
- Plaguicidas: arsénico, carbamatos e insecticidas
organofosforados, metaldehído, clorato sódico, estricnina, talio.
- Otros productos químicos: bórax, ácido bórico, alcanfor, aceite
alcanforado, monóxido de carbono, detergentes catiónicos,
etilenglicol, metanol, perborato sódico.
Signos de lesión hepática.
El hígado es el órgano donde nuestro
cuerpo transforma numerosos tóxicos en sustancias menos nocivas. Si la
cantidad de tóxico rebasa las posibilidades del hígado, el resto no
transformado puede lesionarlo. Los síntomas y signos de la lesión
hepática, que no aparecen hasta dos o tres días después de la
intoxicación, son los siguientes:
- A menudo comienzan con náuseas, vómitos y fiebre.
- El blanco de los ojos puede presentar un tinte amarillento que más tarde aparece
también en la piel. A menudo se trata del primer signo específico de lesión hepática.
- Puede haber dolor en el abdomen.
- Si el paciente no se recupera y la lesión del hígado empeora, sobreviene el
amodorramiento y más tarde la inconsciencia, y la persona puede morir a los pocos días.
Productos químicos que pueden lesionar el hígado
- Medicamentos: medicamentos que contienen hierro, paracetamol,
rifampicina.
- Plaguicidas: fosfuro de aluminio y fosfuro de cinc,
pentaclorofenol.
- Otras sustancias: benceno, alcanfor, aceite alcanforado,
tetracloruro de carbono, fenol, tetracloroetano, tolueno,
tricloroetano, tricloroetileno, xileno.
Los siguientes signos indican un estado
grave
- El paciente no respira.
- La respiración es silbante o ruidosa incluso después de haber
limpiado la boca del paciente y de haberle colocado en posición
de recuperación.
- El paciente está inconsciente y no despierta cuando se te
pellizca la mano.
- Las pupilas no cambian de tamaño cuando se las ilumina
directamente.
- El pulso es muy lento (menos de 50 latidos por minuto) o muy
rápido (más de 110 latidos por minuto), o bien irregular o muy
débil.
- El paciente sufre convulsiones continuas.
- La temperatura es superior a 39°C en la boca o el recto, o a 38°C
en la axila o en la ingle.
- El paciente sufre un dolor abdominal intenso.
- Hay signos de lesión renal.
- Hay signos de insuficiencia hepática.
Asociaciones de síntomas y signos
Algunas sustancias tóxicas producen asociaciones de síntomas y signos que no pueden obedecer a ninguna otra causa. A estas asociaciones se les suele llamar «síndromes tóxicos». En el cuadro 7.1. figura una lista de los productos químicos y medicamentos que causan algunos síndromes tóxicos relativamente frecuentes.
Cuadro
7.1. Síndromes tóxicos
|
Sustancia
tóxica |
Síntomas
y signos |
| Atropina,
amitriptilina, antibistamínicos, Datura stramonium,
Atropo belladonna, algunos tipos de hongos |
piel
seca y caliente, fiebre, sed boca seca, pupilas dilatados,
pulso rápido, dificultad para emitir orina, alucinaciones,
convulsiones, respiración superficial,
inconsciencia |
| insecticidas
or anofoslorados y carbamatos, algunos tipos de hongos |
pupilas
contraídas, boca húmeda, sudación,
ojos húmedos, vómitos,
pulso lento, diarrea, convulsiones,
inconsciencia |
|
Opiáceos
|
pupilas contraídas, respiración lenta, inconsciencia, temperatura
baja, pulso lento y débil, vómitos
|
|
Anfetaminas, cocaína, teofilina
|
pupilas dilatadas, fiebre, pulso rápido, alucinaciones,
convulsiones, ansiedad, sudación, piel enrojecida, hiperactividad,
confusión
|
| Barbitúricos,
diazepam y medicamentos análogos, meprobamato |
inconsciencia,
tensión arterial
baja, respiración superficial, temperatura baja
|
| Abstinencia
de drogas o fármacos de consumo habitual (supresión
brusca de alcohol, barbitúricos, diazepam y medicamentos
análogos, opiáceos) |
diarrea, «carne de gallina»
pulso rápido, ojos llorosos, bostezos, calambres,
alucinaciones, agitación, sacudidas.
|