CAPÍTULO 7: EXAMEN DEL PACIENTE


Objetivos | Síntomas y signos | Lo que el examen no siempre revela | Si el paciente no presenta ningún síntoma o signo | Cómo practicar el examen y descubrir los síntomas y signos | Asociaciones de síntomas y signos

     

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Objetivos

Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado para:

  1. Identificar en un paciente los síntomas y signos de intoxicación.
  2. Describir a un médico el estado del paciente, ya sea por teléfono o por escrito.
  3. Decidir si el paciente está o no gravemente afectado.
  4. Reconocer los síndromes usuales de intoxicación.

Una vez administrados los primeros auxilios, y si no hay ningún médico o centro de salud en las inmediaciones y el hospital está a más de dos horas de camino, tendrá usted que proceder al examen del paciente.

Hay que examinar al paciente de manera que sea posible decidir qué asistencia se requiere hasta el momento de su hospitalización e informar con precisión por teléfono o por radio de su estado clínico a un centro especializado o a un hospital.

En este capítulo se indica cómo una persona sin formación médica puede practicar el examen de un sujeto que se encuentra bajo los efectos de una intoxicación. Cuando lo haya leído, sabrá usted qué debe hacer y lo que debe buscar, pero lo ideal sería que un agente de salud competente le enseñara a practicar el examen. Ejercítese en tomar el pulso y leer el termómetro hasta que llegue a dominar esas técnicas.

Las sustancias tóxicas pueden causar en el interior del organismo muchas alteraciones que solo pueden. evaluarse si se dispone del instrumental médico adecuado, por lo que no se examinarán en este capítulo.

Síntomas y signos

Los efectos de una intoxicación se manifiestan por síntomas y signos.

Los síntomas son los efectos que el sujeto siente o percibe, por ejemplo el dolor, las náuseas o la sed. Para saber qué síntomas aquejan al paciente hágale las siguientes preguntas: «¿Cómo se encuentra?», «¿Qué siente?»

Los signos son efectos que usted puede ver, sentir, oír o medir, por ejemplo los vómitos, la fiebre, el pulso rápido, la respiración ruidosa y la inconsciencia.

La mayoría de las sustancias tóxicas provocan síntomas y signos diversos, porque afectan a más de una parte del cuerpo.

Cada uno de los signos descritos en este capítulo va acompañado de un recuadro donde figura una lista de algunos de los productos químicos más corrientes que lo provocan. Para no alargar esa lista, en ciertos casos se utilizan nombres genéricos (p. ej., medicamentos atropínicos) en vez de mencionar el nombre de cada producto. Las denominaciones que aquí se utilizan se emplean también en la segunda parte, donde se puede ver qué productos químicos figuran en cada grupo. Como las listas no comprenden todos los productos químicos que causan un efecto determinado, es posible que una persona con algunos de los signos o síntomas esté intoxicada por algún producto que no figura en la lista.

No es probable que un paciente presente todos los signos y síntomas que figuran en la lista correspondiente al producto que ha provocado la intoxicación. Muchas veces esto depende de la gravedad del caso. El etanol (alcohol), por ejemplo, puede causar inconsciencia, pero no siempre los sujetos intoxicados con etanol se encuentran inconscientes; a veces presentan una simple borrachera, con inestabilidad y verborrea.

No hay que olvidar tampoco que el paciente puede haber ingerido más de una sustancia tóxica.

Lo que el examen no siempre revela

Si no tiene usted ninguna pista sobre la sustancia tóxica que haya podido causar el accidente, es probable que el examen no le dé datos al respecto, ya que hay muchas sustancias que provocan los mismos síntomas y signos. En cambio, si ya sospecha de qué sustancia se puede tratar, y lo que ha sucedido, podrá confirmar sus sospechas comparando los síntomas y signos del paciente con los enumerados en la segunda parte de este manual al tratar de las diferentes sustancias tóxicas.

El simple examen del paciente quizá no le permita a usted concluir si se trata de una intoxicación o de alguna otra enfermedad o traumatismo, debido a lo siguiente:

  • muchas sustancias tóxicas causan síntomas y signos análogos a los de ciertas enfermedades o traumatismo.
  • en ciertos casos, un paciente puede presentar una intoxicación y, al mismo tiempo, los efectos de otra enfermedad o traumatismo.

Por esta razón, siempre que examine usted a un paciente deberá preguntarle si tiene o ha tenido alguna enfermedad o afección y buscar indicios de accidentes traumáticos, tales como cortes o contusiones.

Si el paciente no presenta ningún síntoma o signo

Si se encuentra aparentemente bien, es posible que el paciente no esté intoxicado. No hay que olvidar que la simple exposición a una sustancia tóxica no causa intoxicación si la dosis que ingresa en el cuerpo del sujeto es insuficiente (véase el capítulo 1).

Es posible que un sujeto intoxicado se encuentre aparentemente bien porque el tóxico no ha tenido aún tiempo para hacer efecto. Algunas sustancias tóxicas no surten efecto hasta pasadas muchas horas. Una persona que toma una dosis tóxica de paracetamol, por ejemplo, puede encontrarse bien hasta 48 horas después. Así pues, es importante informarse sobre lo que ha sucedido y cuándo ha sucedido.

Cómo practicar el examen y descubrir los síntomas y signos

Efectúe el examen por el orden que se indica en este capítulo y anotando todas las observaciones, así como la fecha y la hora. Mientras presta asistencia al paciente, vigile su estado a intervalos regulares y anote cualquier alteración en lo relativo a signos y síntomas y el momento en que la haya advertido. Entregue ese informe al médico cuando éste se haga cargo del paciente.

Interrogatorio del paciente

Si el paciente está consciente y puede responder a las preguntas, proceda a interrogarle.

Pregúntele qué le ha pasado

Trate de descubrir:

  • de qué sustancia tóxica se trata;
  • si el paciente ha recibido la sustancia por ingestión, inhalación, inyección o contacto con la piel o los ojos, o si ha sido mordido o picado;
  • cuánto tiempo lleva intoxicado. ¿Data la intoxicación de algunos minutos o de varias horas o incluso días?
  • cuánto tiempo duró la exposición; por ejemplo, si el sujeto se ha intoxicado al respirar, cuánto tiempo ha respirado el tóxico, o, si la intoxicación se produjo por salpicadura del tóxico en la piel o la ropa, cuánto tiempo tardó en lavarse o en desnudarse;
  • si el paciente se siente mal, cuánto tiempo lleva sintiéndose así.

Pregunte al paciente si ha sufrido alguna caída o lesión. Pregúntele si alguna persona de su familia, aldea o lugar de trabajo ha presentado también síntomas análogos.

A veces, el paciente puede decir lo que le ha pasado. Por ejemplo, si ha sido mordido o picado por un animal o si ha tomado una dosis excesiva de algún medicamento. También puede suceder que atribuya su malestar a algún producto químico o plaguicida que esté usando.

Otras veces el sujeto no sabe qué le ha pasado. Tal es el caso, por ejemplo, de las personas intoxicadas por el gas monóxido de carbono, que es inodoro e invisible. Algunas personas que se sienten enfermas después de haber utilizado un producto químico o un plaguicida no relacionan su malestar con una intoxicación.

Incluso cuando el sujeto sabe lo que ha pasado puede ser incapaz de decir gran cosa sobre el tóxico. La gente suele utilizar productos químicos o tomar medicamentos sin saber lo que contienen. Incluso cuando el sujeto aporta el frasco, puede ocurrir que en la etiqueta de éste no figure ningún dato sobre el contenido. Las personas mordidas por serpientes ignoran a veces de qué tipo de reptil se trataba y son incapaces de dar una buena descripción que permita identificarlo. Incluso las personas que pretenden conocer las setas y plantas silvestres pueden hacer identificaciones erróneas.

A veces el paciente no sabe qué cantidad de tóxico ha absorbido. Las personas que cometen tentativas de suicidio no suelen contar las tabletas que ingieren ni medir la cantidad de líquido que beben.

Algunas personas no quieren decir la verdad y pueden mentir respecto a lo que han tomado. El miedo, por ejemplo, puede incitar a un niño a mentir.

También es posible que el paciente no pueda responder como es debido por estar aturdido, confuso o en estado de choque. Las personas inconscientes, por supuesto, son incapaces de hablar, mientras que los niños pueden ser demasiado pequeños para expresarse o comprender.

En cualquier caso, lo primero que debe hacer es examinar al paciente; más tarde podrá usted informarse mejor sobre lo sucedido preguntando a otras personas y buscando los correspondientes indicios (vea el capítulo 8).

Pregunte al paciente qué síntomas tiene

Pregúntele si siente dolor y dónde se sitúa éste. Pregúntele si siente frío, calor, sed, debilidad, malestar, mareo o tendencia al desvanecimiento y desde cuándo siente esos síntomas. Pregúntele si ha estado inconsciente o dormido.

Un paciente en estado de confusión puede:

  • estar agitado y aterrorizado;
  • ser incapaz de recordar el día o la época del año en que vive o el lugar en que se encuentra;
  • ser incapaz de pensar correctamente o de recordar hechos pasados;
  • sufrir alucinaciones (es decir, percibir cosas que no son reales) o tener sensaciones falsas (p. ej., hormigas que le recorren el cuerpo).

Productos químicos que pueden causar confusión o alucinaciones

Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos, dapsona, efedrina, insulina, propranolol y otros beta-bloqueantes, seudoefedrina.

Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cannabis, cocaína.

Plaguicidas: herbicidas de clorofenoxiacetato, plaguicidas organofosforados y carbamatos.

Otros productos químicos: alcanfor, aceite alcanforado, etanol, trementina y otros aceites volátiles.


El paciente puede ser incapaz de oír lo que usted le dice. Las personas intoxicadas con aspirina o quinina pueden percibir una especie de zumbido o incluso quedarse sordas.

Busque signos de intoxicación

En esta sección se expone cómo examinar al paciente en busca de los signos usuales de intoxicación:

  • inconsciencia,
  • alteraciones de la piel, la respiración, el pulso, la temperatura, los ojos o el comportamiento,
  • vómitos y diarrea,
  • deshidratación,
  • interrupción de la emisión de orina,
  • convulsiones,
  • signos de lesión hepática.

Vigile el comportamiento del paciente

Algunas sustancias tóxicas provocan inquietud, hiperactividad o agresividad en las personas afectadas. Tales reacciones pueden observarse también cuando una persona deja bruscamente de consumir drogas o alcohol, después de haberlo hecho durante mucho tiempo.


Productos químicos que pueden provocar hiperactividad, inquietud o irritabilidad

Medicamentos: aminofilina, medicamentos atropínicos, clorpromacina y otras fenotiacinas, efedrina.

Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cocaína.


Un comportamiento extravagante puede ser signo de que el paciente abusa de drogas u otras sustancias o padece una enfermedad mental.

El sujeto inconsciente

Una persona a punto de perder la consciencia puede estar sumida en una profunda modorra y no responder a las preguntas más que por un «sí» o por un «no», o limitarse a responder a órdenes como «abra los ojos» o «levante el brazo». La inconsciencia puede sobrevenir al poco tiempo.

La inconsciencia es un signo de alarma. A los pacientes inconscientes se les debe colocar en posición de recuperación a fin de que la lengua no obstruya la tráquea.

Trate de averiguar si el paciente ha perdido repentinamente la consciencia o se ha quedado dormido tras una fase de creciente amodorramiento. La mayoría de las sustancias tóxicas que se absorben por vía digestiva causan una inconsciencia progresiva.


Productos químicos que pueden provocar inconsciencia

Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos, barbitúricos, carbamacepina, cloroquina, clorpromacina y otras fenotiacinas, análogos de la clorpropamida, diazepam y otras benzodiacepinas, insulina, medicamentos que contienen hierro, meprobamato, quinidina, quinina, valproato sódico.

Otros productos químicos: benceno, monóxido de carbono, tetracloruro de carbono, cianuro, etanol, etilenglicol, metanol, tolueno, tricloroetileno, tricioroetileno, xileno.

Otros muchos medicamentos y productos químicos si se absorben en gran cantidad.


Otras causas frecuentes de inconsciencia son los traumatismos cefálicos, los desmayos, las hemorragias profusas, los ataques cardiacos, los accidentes cerebrovasculares, la falta de aire, la epilepsia, las convulsiones y la diabetes.

El estado de inconsciencia se debe probablemente a un traumatismo cefálico cuando el paciente presenta algunos de los siguientes signos:

  • pérdida de sangre por los oídos o la nariz,
  • contusiones o cortes en el cuerpo o la cabeza,
  • pupilas de diferente tamaño.

Examine al paciente

¿Presenta signos de enfermedad o debilidad? Examine la ropa del paciente para ver si está húmeda o manchada por productos químicos, orina o vómitos. Examine el vómito para ver si contiene sangre o restos de tabletas, plantas o alimentos.

Examine la piel

La presencia de cortes, arañazos, contusiones o sangre puede indicar que el paciente ha sido víctima de un traumatismo.

Los hematomas pueden estar causados por una caída. El paciente puede haberse sentido inseguro, falto de equilibrio o muy amodorrado por la ingestión de alcohol o de drogas.

Si hay cortes en la cara palmar de la muñeca o en el cuello puede tratarse de una tentativa de suicidio, mientras que la presencia de cicatrices quizá indique que ha tratado de quitarse la vida en el pasado.

Las marcas puntiformes en la parte anterior del codo o en los tobillos y las rodillas, acompañadas de venas hinchadas, úlceras y abscesos, pueden deberse a la inyección de drogas. Es posible que el paciente sea drogadicto.

Las quemaduras y las manchas pueden estar causadas por líquidos corrosivos o irritantes. Las personas que trabajan con productos químicos pueden presentar quemaduras en las piernas, los brazos, el pecho, la espalda o los pies. En caso de ingestión de una sustancia corrosiva, el sujeto puede presentar quemaduras y manchas en el mentón y los labios, o sobre el pecho, si se ha salpicado al beber el líquido.

Las ampollas y las manchas rojizas en el borde de los dedos, los tobillos, las rodillas, los hombros u otras partes del cuerpo indican que el paciente ha permanecido inconsciente en la misma posición durante varias horas.

Las erupciones con descamación pueden deberse al trabajo con productos químicos irritantes, en particular plaguicidas, o a la manipulación de plantas irritantes. También hay erupciones causadas por parásitos o enfermedades.

El enrojecimiento y el calor de la piel pueden deberse a la acción de ciertos medicamentos. Si el paciente es de piel negra o morena, tóquele la piel y examínele las manos y el interior de los labios.

El color azul de la piel y del interior de los párpados y labios indica que la sangre no contiene bastante oxígeno. Por lo general, esto se debe a que el paciente no puede respirar normalmente, pero algunos productos químicos producen esa coloración azul incluso cuando la respiración es normal. Si el paciente es de piel negra o morena puede ser difícil advertir la coloración azul de la piel, pero en los labios, las uñas y el interior de los párpados inferiores puede advertirse el tinte azulado, al par que la piel pierde su brillo. El color azul de la piel es un signo de enfermedad grave.

El color amarillo de la piel puede estar causado por ictericia o por ciertos productos químicos que tiñen la piel. La ictericia es consecuencia de una lesión del hígado, resultante a veces de una intoxicación o una infección, o de ciertos trastornos de la sangre. El color amarillo puede observarse también en el blanco de los ojos. En los casos de intoxicación, la piel puede tardar 48 horas en ponerse amarilla.

Algunas sustancias amarillas o anaranjadas transmiten su color a la piel. El medicamento llamado rifampicina tiñe pasajeramente de color rojo anaranjado la piel (la coloración desaparece con el lavado), la orina, las heces, las lágrimas y el blanco de los ojos.


Productos químicos que pueden alterar el color de la piel

Piel rojiza y caliente: medicamentos atropínicos, anfetaminas y bórax.

Piel amarilla por ictericia: tetracloruro de carbono, medicamentos que contienen hierro, paracetamol, pentaclorofenol, tricioroetileno y algunos hongos venenosos.

Color amarillo o anaranjado: dinitrofenol, dinoseb, DNOC y rifampicina (el color se desvanece con el lavado).

Piel azul: dapsona, naftaleno, paradiciorobenceno, fenol, clarete sódico y nitrito sódico.


Toque la piel del paciente

Las sustancias tóxicas pueden provocar sudación. También pueden provocar sudación las infecciones, el estado de choque, los ataques cardiacos y la hipoglucemia en los pacientes diabéticos.

Algunas sustancias pueden hacer que la piel aparezca seca y caliente. Este signo puede deberse también a que el sujeto ha estado en un sitio muy caluroso o tiene una enfermedad que provoca fiebre.

Examine el interior de la boca

  • La presencia de quemaduras y manchas dentro de la boca y en la garganta indica que el paciente ha ingerido una sustancia corrosiva o coloreada.
  • La presencia de fragmentos de tabletas en la boca indica que el paciente ha ingerido esas tabletas.
  • La coloración anormal de la lengua puede deberse a la ingestión de tabletas o líquidos coloreados o de bayas.
  • La presencia de bayas o restos de hojas en la boca indica que el paciente ha ingerido una planta que puede ser venenosa.

Huela el aliento del paciente

Hay muchas sustancias que incluso cuando se ingieren en pequeña cantidad, comunican un olor especial al aliento. Se puede oler a alcohol sin estar borracho. Muchas personas toman alcohol al mismo tiempo que otras sustancias tóxicas. Si el paciente huele a alcohol, busque también indicios y signos de otros agentes tóxicos. Busque asimismo signos de traumatismo cefálico.


Productos químicos que transmiten olor al aliento

Alcanfor, aceite alcanforado, tetracloruro de carbono, cianuro, etanol, salicilato de metilo, parafina, gasolina, tolueno, tricioroetileno, trementina y otros aceites volátiles, así como numerosos plaguicidas.


Vigile y escuche la respiración

  • ¿Es más o menos profunda que lo normal?
  • ¿Es más ruidosa que lo normal?
  • ¿Hay dificultad respiratoria?

Cuente cuántas veces respira el paciente en un minuto. Si el paciente ve lo que está usted haciendo, puede acelerar el ritmo respiratorio; por lo tanto conviene contar las respiraciones después de tomar el pulso, sin soltar la muñeca. Cuente siempre las respiraciones durante un minuto completo.

La mayor parte de los adultos respiran 12-18 veces por minuto, mientras que los niños y los lactantes lo hacen 20-30 veces por minuto. El ritmo respiratorio aumenta cuando la persona hace ejercicio o está excitada o angustiada; en cambio, disminuye cuando está dormida o en reposo.

En la mayor parte de los casos las alteraciones de la respiración son peligrosas e indican que puede estar en peligro la vida del paciente.

Una respiración lenta e irregular o rápida y superficial puede estar causada por diversos factores: intoxicaciones, paso a los pulmones del vómito o de sustancias tales como el queroseno, inconsciencia, traumatismo cefálico, accidente cerebrovascular, edema pulmonar (véase más adelante), infección pulmonar, asma o diabetes.

Una respiración ruidosa, con ruidos roncos o de gorgoteo, puede indicar que la garganta está obstruida y no deja pasar bastante aire. La obstrucción puede estar causada por alimentos o por un cuerpo extraño. También puede ocurrir que la garganta esté inflamada a consecuencia de una quemadura, con la consiguiente obstrucción respiratoria. En los sujetos inconscientes puede producirse la obstrucción por interposición de la lengua, así como por vómitos o saliva, si no se les pone en posición de recuperación.

Los gases irritantes, el humo o el polvo pueden causar tos o sibilancia. El paciente puede sufrir también escozor o dolor intenso en los ojos y la nariz. El queroseno y otros líquidos análogos provocan tos y ahogo cuando se tragan. Otras causas de tos y sibilancia son las infecciones de los pulmones, el asma y el hábito de fumar cigarrillos.


Productos químicos que pueden perturbar la respiración

Respiración superficial

  • Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos, barbitúricos, diazepam y otras benzodiacepinas, meprobamato, clorpromacina y otras fenotiacinas.
  • Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.
  • Otros productos químicos: monóxido de carbono, etanol.

Respiración lenta o irregular

  • Medicamentos: opiáceos.
  • Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.

Respiración rápida

  • Medicamentos: aminofilina, aspirina y otros salicilatos, cocaína, cloroquina.
  • Plaguicidas: dinoseb, DNOC, plaguicidas organoclorados, pentaclorofenol.
  • Otros productos químicos: monóxido de carbono (al principio), etanol, etilenglicol, metanol, fenol.

Edema de pulmón

El edema del pulmón es un proceso en el que los pulmones se llenan de líquido, hasta que el paciente se ve en la imposibilidad de respirar. Se trata de un estado muy grave que puede poner en peligro la vida del paciente. El edema del pulmón presenta los siguientes signos:

  • respiración rápida (20-40 respiraciones por minuto), a menudo ruidosa;
  • tos con esputo espumoso (al paciente se te viene espuma a la boca, con un ruido de gorgoteo en la garganta);
  • coloración gris o azulada de la piel;
  • pulso rápido;
  • sudor;
  • ansiedad y miedo;
  • ruidos de crepitación en los pulmones, que pueden oírse con un estetoscopio o aplicando la oreja al pecho del paciente;
  • dificultad para permanecer tendido en posición horizontal.

Algunas sustancias tóxicas pueden provocar edema del pulmón en pocos minutos, mientras que otras tardan varias horas. El paciente se va fatigando cada vez más y la respiración se hace muy lenta, hasta que cesa.

Los pulmones pueden llenarse de líquido en ciertas enfermedades como las cardiopatías, pero en esos casos el proceso es diferente.


Productos químicos que pueden causar edema del pulmón

  • Medicamentos: aspirina y otros salicilatos, clorpromacina y otras fenotiacinas, opiáceos.
  • Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados, dinoseb, DNOC, paraquat, pentaclorofenol.
  • Otros productos químicos: etilenglicol, destilados de petróleo, trementina y otros aceites volátiles, gases irritantes.

Tome el pulso al paciente

El corazón es una bomba que hace circular la sangre por los vasos sanguíneos. Cada vez que esa bomba se contrae los vasos reciben una onda de presión.

Esta onda producida por los latidos cardiacos es el pulso, que puede percibirse en los sitios donde hay vasos sanguíneos próximos a la superficie del cuerpo comprimiendo suavemente el vaso contra una superficie ósea.

Para tomar el pulso en la muñeca, comprima ligeramente con dos dedos de la mano derecha la muñeca del paciente del lado del pulgar (fig. 38). Percibirá entonces un latido regular: el pulso. Guiándose por un reloj que marque los segundos, cuente los latidos durante un minuto completo. El número de latidos por minuto es la frecuencia del pulso.

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Fig. 38. Cómo tomar el pulso en la muñeca.

En los niños y los lactantes, trate de encontrar el pulso en la cara interna del brazo, entre el codo y la axila. Ponga el pulgar sobre la cara externa del brazo del niño y comprima ligeramente con el índice y el dedo medio el surco existente entre los músculos hasta que sienta el pulso. A veces es más fácil percibir el latido cardiaco directamente en la parte izquierda del tórax.

El pulso normal es fuerte y regular. En el adulto su frecuencia está comprendida entre 60 y 80 latidos por minuto. En los adultos jóvenes puede ser más lenta (50-60 latidos por minuto), mientras que en los lactantes es más rápida (120 latidos por minuto). La frecuencia del pulso se sitúa por debajo de lo normal durante el sueño y por encima cuando la persona está excitada o moviéndose; por consiguiente, hay que tomar el pulso cuando la persona está en reposo.

Observe si el pulso es:

  • rápido o lento;
  • fuerte o débil, o con algunos latidos más fuertes que otros;
  • regular, con el mismo intervalo entre cada latido, o irregular, de manera que no es posible marcar el ritmo con el pie.

Si el pulso es muy irregular en la muñeca, cuente los latidos cardiacos escuchando el corazón. Para ello, aplique la oreja sobre la mamila izquierda del paciente. El número de latidos obtenido puede ser más alto en este caso, ya que escuchando el corazón pueden oírse latidos que no se perciben en la muñeca por ser demasiado débiles.

Anote las observaciones.

Si el pulso está alterado, es posible que el paciente corra peligro.

Las sustancias tóxicas pueden hacer que el pulso se acelere o se haga más lento. Si la intoxicación es muy grave puede resultar afectado el corazón, y el pulso se hará irregular o muy lento, pudiendo incluso cesar por completo.


Productos químicos que pueden dar un pulso más lento

  • Medicamentos: barbitúricos, digital, digitoxina, digoxina, meprobamato, opiáceos, propranolol y otros beta-bloqueantes.
  • Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.

Un pulso rápido y débil puede ser signo de estado de choque, hemorragia, ataque cardiaco, insolación o fiebre.

Un pulso fuerte y rápido puede ser signo de golpe de calor, accidente cerebrovascular o enfermedad cardiaca.


Productos químicos que pueden dar un pulso rápid

  • Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, aspirina y otros salicilatos, medicamentos atropínicos, efedrina, isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa, seudoefedrina.
  • Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cannabis, cocaína.
  • Plaguicidas: arsénico, herbicidas de clorofenoxiacetato, dinoseb, DNOC, pentaclorofenol.
  • Otros productos químicos: monóxido de carbono (al principio).

Un pulso lento puede ser consecuencia de una temperatura corporal baja.

Tome la temperatura del paciente

Hay que tomar la temperatura del paciente, incluso aunque no parezca tener fiebre. Si el paciente se encuentra muy grave, habrá que tomarle la temperatura cada 3 ó 4 horas.

Si no tiene usted un termómetro, trate de apreciar la temperatura colocando el dorso de una mano en la frente del paciente y la otra mano en su propia frente. Si el paciente tiene fiebre, su frente estará más caliente que la de usted. Si, por el contrario, parece más fresca que la de usted es posible que la temperatura corporal del paciente sea baja.

La temperatura puede medirse con el termómetro en la boca, la axila, la ingle o el recto. Para medir la temperatura en la boca o en la axila no debe utilizarse el mismo termómetro que se emplea para la temperatura rectal. Para tomar la temperatura rectal utilice siempre un termómetro romo a fin de no lesionar el recto.

Para tomar la temperatura:

  • Compruebe que el mercurio que se encuentra dentro del termómetro no llega a la señal de 35°C. Si no es así, sacuda el termómetro hasta que descienda el nivel de la columna de mercurio.
  • Si el paciente está despierto, póngale en la boca el bulbo del termómetro, dejándolo bajo la lengua durante 2 minutos.
  • Si el paciente está borracho, agitado, confuso o aparentemente expuesto a sufrir un ataque, con riesgo de que muerda el termómetro, colóquele éste en la axila y sujétele firmemente el brazo contra el tórax durante 5-10 minutos.
  • Si el paciente está inconsciente, mida la temperatura en el recto con un termómetro apropiado; introdúzcalo con cuidado en el recto unos 5 cm, y déjelo durante 2 minutos antes de proceder a la lectura.
  • Si el paciente es un niño, tome la temperatura en la axila, la ingle o el recto.

La temperatura normal del cuerpo se sitúa normalmente entre 36 y 37°C. La temperatura bucal es de 37,5°C. La temperatura inguinal o axilar es 0,5°C más baja, mientras que la rectal es 0,5°C más alta.

Si la temperatura es superior a 37,5°C, el paciente tiene fiebre; cuanto más alta sea la temperatura, mayor será la fiebre. Una temperatura superior a 39°C es signo de enfermedad grave. La fiebre puede estar causada por infecciones o enfermedades, entre ellas el paludismo. Sólo algunas sustancias tóxicas producen fiebre.


Sustancias que pueden producir aumenta de la temperatura corporal con piel seca y caliente

  • Medicamentos: medicamentos atropínicos, antihistamínicos (con más frecuencia en los niños que en los adultos).
  • Plantas: plantas que contienen atropina.


Productos químicos que pueden producir aumento de la temperatura corporal con sudación

  • Medicamentos: aspirina y otros salicilatos (con más frecuencia en los niños que en los adultos), efedrina, colchicina, isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa, seudofedrina.
  • Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cocaína.
  • Plaguicidas: dinoseb, DNOC, pentaclorofenol.
  • Otros productos químicos: naftaleno, fenol.

Un largo periodo de inconsciencia puede dar lugar a un descenso de la temperatura corporal, especialmente si el paciente ha permanecido echado al aire libre o en un lugar frío.


Productos químicos que pueden producir descenso de la temperatura corporal (menos de 35°C)

  • Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, barbitúricos, clorpromacina y otras fenotiacinas, meprobamato, opiáceos.
  • Otros productos químicos: monóxido de carbono, etanol.

Mírele los ojos

Examine los dos ojos al mismo tiempo. Observe si ambas pupilas tienen el mismo tamaño.

Tape con la mano un ojo por vez para ver si la pupila cambia de tamaño cuando varía la luz. Si dispone de algún sistema de iluminación, acérquelo a los ojos para ver si las pupilas se contraen.

La desigualdad pupilar, es decir el hecho de que las pupilas no tengan el mismo tamaño, puede deberse a que uno de los ojos ha recibido salpicaduras de un producto químico. Si no es ése el caso, la causa suele residir en una enfermedad de los ojos o del cerebro.

Las pupilas dilatadas pueden ser signo de intoxicación, de una carencia importante de oxígeno o de una temperatura corporal muy baja.

Examine el blanco de los ojos. Si presenta un tinte amarillento, es muy probable que el paciente tenga ictericia.


Productos químicos que pueden afectar a los ojos

Pupilas muy pequeñas, «en cabeza de alfiler»

  • Medicamentos: opiáceos.
  • Plaguicidas: insecticidas organofosforados y carbamatos.

Pupilas dilatadas

  • Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos, carbamacepina, efedrina, isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa, quinina.
  • Fármacos que son objeto de abuso: anfetamina.
  • Otros productos químicos: metanol.


Visión borrosa

Pérdida de visión o ceguera completa

  • Medicamentos: cloroquina, quinina.
  • Otros productos químicos: metanol.

Otros signos de intoxicación

Vómitos y diarrea. Casi todas las sustancias tóxicas pueden causarlos. Otras causas de vómitos con diarrea son ciertas infecciones producidas por bacterias, virus o lombrices, y el paludismo. Otras causas de diarreas son las alergias a ciertos alimentos, los efectos secundarios de algunos medicamentos (p. ej., antibióticos o laxantes) o la ingestión exagerada de fruta verde o de alimentos pesados y grasos. Otras causas de vómitos son la apendicitis o las obstrucciones del intestino, así como casi todas las afecciones que producen fiebre elevada o dolor intenso, especialmente la jaqueca, y las infecciones del hígado, de los oídos y del cerebro.

Heces negras. El color negro puede deberse a la presencia de sangre de origen intestinal cuando el intestino ha sufrido la acción de un líquido corrosivo. La ingestión de compuestos de hierro en forma de tabletas puede teñir las heces de negro o verde oscuro, y el carbón activado también les comunica una coloración negra.

Deshidratación. Los vómitos y la diarrea pueden provocar deshidratación. Una persona que vomita o sufre diarrea pierde gran cantidad de agua del cuerpo. Si no bebe bastante para reemplazar el agua perdida, el cuerpo se deseca. La deshidratación puede producirse a cualquier edad, pero es más rápida y más peligrosa en los niños pequeños. También pueden sufrirla las personas con quemaduras o los sujetos que se encuentran inconscientes y son incapaces de beber.

La deshidratación presenta los siguientes signos:

  • El paciente no orina u orina muy poco y la orina es de color amarillo oscuro.
  • El paciente tiene la boca y los labios secos y puede estar muy sediento (aunque a veces las personas profundamente deshidratadas no padecen sed).
  • Cuando se pellizca la piel, el pliegue cutáneo tiende a persistir durante algunos segundos.
  • Los niños pueden tener los ojos hundidos.

La deshidratación intensa puede producir pulso débil y rápido, respiración profunda y acelerada, fiebre o convulsiones.

El paciente no orina. El hecho de que una persona no orine puede tener las siguientes causas:

  • Los riñones no producen orina porque el paciente está deshidratado. El sujeto ha perdido mucha agua por vómitos, sudación o diarrea, o a consecuencia de una grave quemadura de la piel.
  • Los riñones no producen orina porque están lesionados y no funcionan. Esta situación, denominada insuficiencia renal, puede estar causada por sustancias tóxicas o enfermedades. Los sujetos con una lesión de los riñones pueden presentar vómitos y edema del pulmón.

Productos químicos que pueden causar insuficiencia renal

  • Medicamentos: aspirina y otros salicilatos, colchicina, medicamentos que contienen hierro, isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa, quinina, rifampicina.
  • Plaguicidas: arsénico, dinoseb, dinitrofenol, DNOC, paraquat, pentaclorofenol, clorato sódico, talio.
  • Otros productos químicos: ácido bórico, alcanfor, aceite alcanforado, tetracloruro de carbono, etilenglicol, metanol, naftaleno, fenol, perborato sódico, trementina y otros aceites volátiles.

Los riñones producen orina pero la vejiga urinaria no funciona: los músculos de la vejiga no se relajan para que salga la orina. No hay que confundir estos casos con aquellos en los que el paciente no orina a causa de una lesión renal. Cuando la vejiga está llena se percibe un abultamiento redondeado en la parte inferior del abdomen. Algunos medicamentos impiden el vaciamiento de la vejiga. Lo mismo puede suceder cuando el sujeto ha permanecido inconsciente largo tiempo.

Medicamentos que pueden impedir el vaciamiento de la vejiga

Amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos.


Convulsiones (ataques). Son movimientos espásticos (sacudidas) que el paciente no puede controlar. A veces son contracciones localizadas, mientras que otras afectan a todo el cuerpo. El paciente puede perder repentinamente la conciencia y echar espuma por la boca. Cuanto más tiempo dure el ataque más peligro corre la vida del sujeto. En los casos graves, el paciente no deja de presentar ataques y tiene dificultad para respirar.

En ciertos tipos de ataques se produce una contracción permanente de la mandíbula y luego queda muy rígido todo el cuerpo. La causa puede ser el tétanos.

Las convulsiones pueden estar causadas por intoxicaciones, falta de oxígeno (que puede deberse a la exposición a un tóxico o a algún tipo de obstrucción respiratoria), epilepsia, meningitis, paludismo o, en las personas diabéticas, un nivel bajo de azúcar en la sangre. Los alcohólicos y los drogadictos pueden sufrir convulsiones si dejan de tomar la sustancia a la que están habituados.

En los niños pequeños, las convulsiones pueden ser consecuencia de una fiebre alta o de una deshidratación intensa.


Productos químicos que pueden causar convulsiones

  • Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos, antihistamínicos, aspirina y otros salicilatos, medicamentos atropínicos, cloroquina, colchicina, dapsona, efedrina, insulina y otros medicamentos antidiabáticos, sales de hierro, isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa, opiáceos, fenotiacinas, propranolol y otros beta-bloqueantes, seudoefedrina, quinidina, quinina.
  • Fármacos que son objeto de abuso: anfetamina, cocaína.
  • Plaguicidas: arsénico, carbamatos e insecticidas organofosforados, metaldehído, clorato sódico, estricnina, talio.
  • Otros productos químicos: bórax, ácido bórico, alcanfor, aceite alcanforado, monóxido de carbono, detergentes catiónicos, etilenglicol, metanol, perborato sódico.

Signos de lesión hepática. El hígado es el órgano donde nuestro cuerpo transforma numerosos tóxicos en sustancias menos nocivas. Si la cantidad de tóxico rebasa las posibilidades del hígado, el resto no transformado puede lesionarlo. Los síntomas y signos de la lesión hepática, que no aparecen hasta dos o tres días después de la intoxicación, son los siguientes:

  • A menudo comienzan con náuseas, vómitos y fiebre.
  • El blanco de los ojos puede presentar un tinte amarillento que más tarde aparece también en la piel. A menudo se trata del primer signo específico de lesión hepática.
  • Puede haber dolor en el abdomen.
  • Si el paciente no se recupera y la lesión del hígado empeora, sobreviene el amodorramiento y más tarde la inconsciencia, y la persona puede morir a los pocos días.

Productos químicos que pueden lesionar el hígado

  • Medicamentos: medicamentos que contienen hierro, paracetamol, rifampicina.
  • Plaguicidas: fosfuro de aluminio y fosfuro de cinc, pentaclorofenol.
  • Otras sustancias: benceno, alcanfor, aceite alcanforado, tetracloruro de carbono, fenol, tetracloroetano, tolueno, tricloroetano, tricloroetileno, xileno.

Los siguientes signos indican un estado grave

  • El paciente no respira.
  • La respiración es silbante o ruidosa incluso después de haber limpiado la boca del paciente y de haberle colocado en posición de recuperación.
  • El paciente está inconsciente y no despierta cuando se te pellizca la mano.
  • Las pupilas no cambian de tamaño cuando se las ilumina directamente.
  • El pulso es muy lento (menos de 50 latidos por minuto) o muy rápido (más de 110 latidos por minuto), o bien irregular o muy débil.
  • El paciente sufre convulsiones continuas.
  • La temperatura es superior a 39°C en la boca o el recto, o a 38°C en la axila o en la ingle.
  • El paciente sufre un dolor abdominal intenso.
  • Hay signos de lesión renal.
  • Hay signos de insuficiencia hepática.

Asociaciones de síntomas y signos

Algunas sustancias tóxicas producen asociaciones de síntomas y signos que no pueden obedecer a ninguna otra causa. A estas asociaciones se les suele llamar «síndromes tóxicos». En el cuadro 7.1. figura una lista de los productos químicos y medicamentos que causan algunos síndromes tóxicos relativamente frecuentes.

Cuadro 7.1. Síndromes tóxicos

Sustancia tóxica

Síntomas y signos

Atropina, amitriptilina, antibistamínicos, Datura stramonium, Atropo belladonna, algunos tipos de hongos piel seca y caliente, fiebre, sed boca seca, pupilas dilatados, pulso rápido, dificultad para emitir orina, alucinaciones, convulsiones, respiración superficial,
inconsciencia
insecticidas or anofoslorados y carbamatos, algunos tipos de hongos pupilas contraídas, boca húmeda, sudación, ojos húmedos, vómitos,
pulso lento, diarrea, convulsiones,
inconsciencia
Opiáceos pupilas contraídas, respiración lenta, inconsciencia, temperatura baja, pulso lento y débil, vómitos
Anfetaminas, cocaína, teofilina pupilas dilatadas, fiebre, pulso rápido, alucinaciones, convulsiones, ansiedad, sudación, piel enrojecida, hiperactividad, confusión
Barbitúricos, diazepam y medicamentos análogos, meprobamato inconsciencia, tensión arterial
baja, respiración superficial, temperatura baja
Abstinencia de drogas o fármacos de consumo habitual (supresión brusca de alcohol, barbitúricos, diazepam y medicamentos análogos, opiáceos)

diarrea, «carne de gallina» pulso rápido, ojos llorosos, bostezos, calambres, alucinaciones, agitación, sacudidas.


 

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