CAPÍTULO 9: CÓMO ATENDER FUERA DEL HOSPITAL A UN INTOXICADO


Objetivos | Qué hacer en caso de ingestión de una sustancia tóxica | Cómo impedir que la sustancia ingerida pase a la sangre | Vómito provocado | Administración de carbón activado | Administración de un laxante | Cómo atender a un intoxicado en estado muy grave

 
Anterior Módulo de
preguntas
y respuestas
Imprimir Índice de
capítulos
Siguiente
capítulo


Objetivos

Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado para:

1. Decidir qué medidas hay que tomar cuando alguien ha ingerido una sustancia tóxica.
2. Decidir si a un paciente que ha ingerido una sustancia tóxica se le puede, sin riesgos:
  • administrar agua,
  • provocar el vómito,
  • administrar carbón activado.
Explicar cuándo es peligroso administrar algo a un paciente por vía oral o forzarle a vomitar.
3. Decidir cuándo conviene y no es peligroso administrar un laxante a un presunto intoxicado.
4. Atender al paciente hasta su ingreso en el hospital y adoptar medidas apropiadas si:
  • sufre una diarrea profusa,
  • vomita durante largo tiempo,
  • no orina,
  • está inconsciente,
  • tiene una temperatura baja,
  • tiene fiebre,
  • tiene una lesión hepática,
  • tiene edema del pulmón.
En este capítulo se indica lo que una persona sin formación médica debe hacer ante un caso de intoxicación, si no puede recurrir a un médico.

Si se puede trasladar al paciente a un hospital o a un consultorio médico local en menos de dos horas, más vale proceder así sin dilación que perder el tiempo en aplicar cualquiera de las medidas que aquí se describen, con la única excepción quizá de hacer beber al paciente cierta cantidad de agua.

Las medidas aquí descritas no constituyen primeros auxilios. Lo ideal sería practicarlas bajo la supervisión directa de un médico. Usted sólo debe aplicarlas cuando sea imposible trasladar al paciente a un hospital o a un consultorio médico local en menos de dos horas.

Si es posible, llame por teléfono a un médico o al centro de toxicología antes de hacer nada. A veces estas medidas pueden ser peligrosas y es difícil saber si serán o no beneficiosas para el enfermo.

Anote todo lo que usted haga y cualquier modificación del estado del paciente, haciendo constar la hora y la fecha. Esas notas las deberá entregar al médico que se haga cargo del paciente.

Qué hacer en caso de ingestión de una sustancia tóxica

No dé nada al paciente por vía oral si:

  • está inconsciente, amodorrado o con convulsiones, Una persona amodorrada o con convulsiones puede ahogarse si se le da algo por la boca,
  • no puede tragar. No lo fuerce a que beba. Si ha ingerido una sustancia corrosiva y tiene quemaduras dentro de la boca, no podrá tragar. En este caso, el agua no aliviará las quemaduras y puede empeorar las lesiones.

Si el paciente está despierto, pídale que se enjuague varias veces la boca con agua fría y que la escupa luego. Si el paciente quiere beber, déle pequeños buches de agua.

No pretenda que el paciente beba de golpe gran cantidad de líquido, ya que podría vomitar y esto puede ser peligroso.

Cuando quiera hacer vomitar al enfermo o administrarle carbón activado (vea más adelante), no le dé antes gran cantidad de agua. Esto puede hacer que el veneno salga más rápidamente del estómago y que cualquier medida adoptada para impedir que el producto químico llegue a la sangre sea menos eficaz y la intoxicación se agrave.

Cuando haya logrado hacer vomitar al enfermo o le haya administrado carbón activado o un laxante, incítele a beber la mayor cantidad posible de líquido a fin de evitar la deshidratación. Adminístrele con frecuencia pequeñas cantidades de líquido durante todo el día. No le dé alcohol ni café.

Cómo impedir que la sustancia ingerida pase a la sangre

Los tóxicos ingeridos pasan al estómago y al intestino y, finalmente, a través de la pared intestinal, a la sangre. Una sustancia tóxica no ejerce ningún efecto general hasta que ingresa en la sangre. Si usted puede impedir que una parte o la totalidad pase a la sangre, quizá logre evitar que se produzca una intoxicación grave.

Hay tres modos de evitar que el tóxico llegue a la sangre después de haber sido ingerido:

  • hacer que el paciente lo vomite;
  • administrarle carbón activado para que éste retenga el tóxico por adsorción e impida que atraviese la pared intestinal;
  • administrarle laxantes para hacer que el tóxico transite con más rapidez por el intestino.

Como a veces puede ser peligroso hacer cualquiera de estas cosas, lo mejor suele ser esperar, si es posible, a que el paciente ingrese en el hospital.

Ahora bien, si se considera conveniente y seguro tomar alguna de las medidas mencionadas, habrá que hacerlo lo antes posible, ya que cuanto más tiempo permanezca el producto químico en el intestino, más cantidad pasará a la sangre y más grave será la intoxicación.

Así pues, si el traslado al hospital o a un centro médico supone varias horas de viaje, tendrá usted que decidir si alguno de estos tratamientos puede ser útil y aplicarlo de immediato. Así pues, es sumamente importante saber bien cuándo deben y cuándo no deben aplicarse esas medidas.

En cada caso, antes de decidir lo que va a hacer, tendrá que obtener la mayor información posible sobre el tóxico y sobre lo que ha sucedido, entrar en contacto telefónico (si es posible) con un centro de toxicología, un hospital o un médico, y solicitar el oportuno asesoramiento.

Vómito provocado

Si logra hacer vomitar al paciente cuando el tóxico se encuentra todavía en el estómago, es posible que parte de aquél salga con el vómito, evitándose así que la intoxicación adquiera un carácter grave.

No se debe provocar el vómito si:

  • es improbable que la sustancia provoque una intoxicación;
  • el vómito puede ser de por sí peligroso (véase más adelante);
  • han pasado más de cuatro horas desde que el paciente absorbió el tóxico. Las sustancias tóxicas sólo permanecen en el estómago poco tiempo después de su ingestión y en la mayor parte de los casos no queda ningún resto al cabo de cuatro horas, por lo que el vómito no servirá para nada;
  • no se sabe qué sustancia ha ingerido el paciente o qué efecto puede tener.

Es peligroso provocar el vómito cuando:

Si sabe usted lo que ha ingerido el paciente, infórmese sobre los posibles efectos por dos procedimientos:

  • leyendo la segunda parte de este manual;
  • dirigiéndose a un centro de toxicología o a un hospital local.

A veces es difícil decidir si conviene o no provocar el vómito del paciente. Si no está seguro de su inocuidad, absténgase de utilizar ese procedimiento.

Cómo provocar el vómito

Provoque el vómito cosquilleando la parte posterior de la garganta del paciente o administrándole jarabe de ipecacuana.

No le dé agua salada para hacerle vomitar. El exceso de sal puede ser tóxico. Algunos pacientes han muerto por intoxicación salina tras habérsele administrado agua salada con objeto de provocar el vómito.

Estímulo en la garganta

Coloque al paciente boca abajo o sentado e inclinado hacia delante, con la cabeza más baja que el pecho, para impedir que el vómito pase a los pulmones. A los niños colóquelos boca abajo sobre sus rodillas.

Diga al paciente que se toque la parte posterior de la garganta con los dedos. Si no puede hacerlo, hágalo usted con cuidado utilizando un dedo o algún objeto romo, por ejemplo un cuchara. Proceda con cautela para no lesionar la garganta. Con dos dedos de la otra mano comprima las mejillas del paciente entre los dientes a fin de que no pueda morderle el dedo.

Administración de jarabe de ipecacuana

Administre al paciente jarabe de ipecacuana o un compuesto emético de ipecacuana para niños. No utilice extracto líquido de ipecacuana.

Dosis: Adultos: 30 ml (6 cucharaditas, utilizando una cucharilla de 5 ml).
  Niños de 6 meses a 12 años: 10 ml (2 cucharaditas).
  Niños menores de 6 meses: no les dé jarabe de ipecacuana.

Hágale tomar después un vaso de agua. El paciente debería vomitar a los 15-20 minutos de haber recibido la dosis. Si no vomita al cabo de 30 minutos, adminístrele una segunda dosis de jarabe de ipecacuana. No administre más de dos dosis.

Cuando el paciente empiece a tener arcadas y vomite, póngale boca abajo (o sentado con la cabeza más baja que el pecho) a fin de impedir que el vómito pase a los pulmones. A los niños manténgalos sobre sus rodillas, boca abajo.

El jarabe de ipecacuana permite eliminar una mayor cantidad del tóxico que el estímulo de la garganta, pues el vómito que provoca es más profundo. Sin embargo, puede dar lugar a algunos problemas:

  • El paciente puede vomitar durante largo tiempo y quedar deshidratado.
  • El vómito puede retrasarse hasta una hora después de la administración de la dosis, Si entretanto el paciente queda inconsciente o si sufre un ataque convulsivo, existe el riesgo de que se ahogue con el vómito.

Cuando el paciente haya vomitado

Examine el vómito. Quizá observe la presencia de pequeños fragmentos de tabletas, hojas o bayas, que pudieran haber provocado la intoxicación. Tome nota del color y del olor del vómito.

Guarde parte del vómito en un pequeño recipiente con tapadera y llévelo al hospital para que el médico pueda examinarlo. En el hospital quizá sea posible analizar el vómito para descubrir qué sustancia ha ingerido el paciente.

Administración de carbón activado

El carbón activado es un fino polvo negro al que se adhieren por adsorción casi todas las sustancias tóxicas, que acaban siendo expulsadas con las heces junto con el carbón. Su administración puede evitar que el paciente empeore y sufra una intoxicación grave.

Teniendo en cuenta que 10 g de carbón activado adsorben 1 g de producto químico, conviene utilizarlo sobre todo cuando unos pocos gramos del veneno bastan para producir efectos graves. El carbón activado resulta especialmente eficaz cuando se administra en las cuatro horas siguientes a la ingestión del tóxico, es decir cuando la mayor parte de éste se encuentra aún en el estómago. Cabe administrarlo después de haber provocado el vómito, pero no antes de que éste haya cesado.

No administre carbón activado:

  • Si el paciente está inconsciente, amodorrado o presenta convulsiones. Un sujeto amodorrado o con convulsiones puede ahogarse si se le da algo por vía oral.
  • Al mismo tiempo (o inmediatamente antes) que una dosis de jarabe de ipecacuana o de algún antídoto de administración oral. El carbón activado adsorbe la ipecacuana y algunos antídotos e impide que surtan efecto.
  • En las intoxicaciones causadas por ácidos, álcalis, ácido bórico, etanol, medicamentos que contienen hierro (p. ej., sulfato ferroso), litio, metanol o destilados de petróleo.

Cómo administrar el carbón activado

Utilice solamente el carbón activado que le suministre un farmacéutico o un médico. El carbón preparado por usted mismo quemando pan o madera no tiene las mismas propiedades y no resultará eficaz.

Dosis: Mezcle 5-10 g de carbón activado con 100-200 ml de agua. Revuelva el carbón activado en el agua hasta obtener una «sopa» espesa. Cerciórese de que se ha humedecido todo el polvo.

Adultos: Administre una dosis de 10 g cada 20 minutos basta un máximo de 50 g.

Niños: Administre una dosis de 5 g cada 20 minutos hasta un máximo de 15 g o de 1 g/kg de peso corporal (según cuál sea el valor más bajo).

Hay personas que vomitan después de ingerir el carbón. En tales casos, absténgase de administrar más. Advierta al paciente (o a los padres del paciente, si se trata de un niño) que el carbón tiñe las heces de negro.

En el caso de algunas sustancias tóxicas, la administración de dosis repetidas de carbón activado durante muchas horas permite eliminar una mayor cantidad de la sustancia que una dosis única. Si el tóxico tiene una absorción lenta en el intestino, puede eliminarse lo que quede en el tubo intestinal administrando varias dosis como complemento de la primera. En las intoxicaciones por aspirina, carbamacepina, fenobarbital o teofilina pueden administrarse dosis repetidas de carbón activado.

Dosis: Adultos: 50 g cada 4 horas durante 2 ó 3 días como máximo.
  Niños: 15 g o 1 g/kg de peso corporal (según cuál sea el valor más bajo) cada 4 horas durante 2 o 3 días como máximo.

El carbón activado puede producir un ligero estreñimiento. Si se administra en dosis repetidas, conviene asociar la primera a una dosis de laxante.

Administración de un laxante

Los laxantes suelen utilizarse para tratar el estreñimiento, pero también pueden ser útiles en los casos de ingestión de una sustancia tóxica, para hacer que recorra el intestino y salga del cuerpo con más rapidez. La administración de un laxante puede ser beneficiosa hasta 24 horas después de la ingestión del tóxico.

No administre un laxante si:

  • El paciente está inconsciente, amodorrado o con convulsiones. Una persona amodorrada o con convulsiones puede ahogarse si intenta tragar algo.
  • El paciente ha ingerido una sustancia corrosiva y presenta quemaduras dentro de la boca. La administración de un laxante puede lesionar aún más el intestino.
  • El paciente presenta signos de deshidratación. La diarrea hace que el cuerpo pierda más agua y agrava el problema.
  • El paciente no orina. Es posible que los riñones no funcionen normalmente, y el empleo de laxantes puede ser peligroso en caso de lesión renal.

Hay muchos medicamentos que pueden administrarse como laxantes para tratar el estreñimiento. Los únicos laxantes que deben utilizarse en caso de ingestión de una sustancia tóxica son el sulfato de magnesio (sal de Epsom o sal de la Higuera), el sulfato sódico y el citrato de magnesio. El más eficaz de todos es el sulfato de magnesio, que además es fácil de obtener.

Dosis: Administre solamente una dosis. Disuelva en un vaso de agua la siguiente cantidad de sulfato de magnesio:
  Adultos: 20-30 g.
  Niños mayores de 2 años: 250 mg/kg de peso corporal.
  Niños menores de 2 años: no se les debe administrar sulfato de magnesio.

Cómo atender a un intoxicado en estado muy grave

Mantenga al paciente en reposo en un sitio tranquilo y cómodo, bien iluminado y ventilado. Vigílelo a fin de advertir cualquier cambio que pueda indicar una mejoría o un empeoramiento. Anote cuatro veces al día la temperatura, el pulso y el número de respiraciones por minuto.

Si el paciente está despierto y es capaz de beber, incítele a que beba gran cantidad de líquido. Adminístrele líquidos simples (p. ej., agua, sopa, gachas de maíz o agua de arroz). No le dé alcohol ni café. Procure que beba frecuentemente pequeñas cantidades, durante todo el día. Un adulto necesita beber a diario dos litros o más.

Vigile la posible aparición de signos de deshidratación. Anote la cantidad de líquido bebido y el número de veces que el paciente orina o mueve el vientre. Conserve esta información para facilitársela al médico.

Si el paciente está deshidratado a causa de vómitos, diarrea o quemaduras cutáneas, tendrá que administrarle más líquidos.

No le dé nada por vía oral si

  • no puede tragar,
  • está inconsciente, dormido o sufre convulsiones.

Qué hacer si el paciente presenta una diarrea alarmante

La diarrea puede ser útil para eliminar el tóxico del cuerpo pero si es muy profusa o dura mucho tiempo el paciente puede perder demasiada agua y quedar deshidratado. Este problema se plantea más a menudo cuando la gente come alimentos contaminados con microorganismos que en las intoxicaciones por productos químicos o medicamentos. Aunque muchas sustancias tóxicas causan diarrea, ésta no suele ser tan duradera que provoque una deshidratación.

La deshidratación afecta a personas de todas las edades, pero se desarrolla con más rapidez y es más peligrosa en los niños pequeños. Un niño con diarrea pierde con gran celeridad grandes cantidades de agua y puede morir en pocas horas.

Si la diarrea dura mucho tiempo, hay que preocuparse de que el paciente reciba una alimentación suficiente. Es muy importante prevenir la deshidratación y la malnutrición administrando abundantes bebidas y alimentos adecuados.

La diarrea puede ser muy peligrosa si:

  • un niño pequeño con diarrea profusa no mejora en 24 horas o si un adulto bien nutrido no mejora en 36 horas;
  • el paciente se encuentra deshidratado y empeora;
  • el paciente estaba muy enfermo, débil o desnutrido antes de sufrir la diarrea, o se trata de un paciente muy joven o muy viejo.

En los casos de diarrea no hay que administrar medicamentos, especialmente si el paciente es un niño pequeño.

Cómo prevenir la deshidratación

En los casos de diarrea, la pérdida de agua no plantea ningún problema si desde el principio se administra al paciente abundante líquido. Los pacientes con diarrea acuosa deben beber grandes cantidades de líquido desde el momento en que se inicia la diarrea a fin de reemplazar el agua y las sales que pierde el cuerpo.

Administre al enfermo líquidos simples, tales como agua, sopa, gachas de maíz, agua de arroz o cualquier líquido disponible que el paciente acepte. Administre una o dos tazas de líquido (200 ml) después de cada deposición. Incluso si el paciente no quiere beber, insístale amablemente (a menos que sea incapaz de tragar).

No deje de dar alimentos al paciente. Si está usted dándole grandes cantidades de líquido para combatir la diarrea, aliméntelo también, a menos que vomite (los lactantes deben ser alimentados al pecho constantemente). A los lactantes y niños pequeños, así como a las personas delgadas, débiles o malnutridas, hay que darles alimentos tan pronto como los admitan. Los niños mayores o los adultos en buen estado de nutrición deberán empezar a tomar alimentos al cabo de 24 horas.

Cómo tratar la deshidratación

Si el paciente está ya deshidratado, no bastará con administrarle líquidos simples. Habrá además que reemplazarle el azúcar y las sales (sodio, potasio y bicarbonato) que haya perdido. Si dispone de sales de rehidratación oral (SRO), diluya en agua el contenido de un sobre y déselo a beber al paciente.

Preparación de una solución a base de sales de rehidratación oral:

  • Lávese las manos. Introduzca en un recipiente limpio un litro (o la cantidad indicada en el sobre) de agua potable. Utilice si es posible agua hervida, pero trate de no perder tiempo. Vierta todo el contenido del paquete en el agua y mezcle bien el polvo hasta que quede completamente disuelto. Administre inmediatamente parte de esta solución al paciente. Déle como mínimo 2 litros en las primeras 4 horas, si es adulto; si es un niño, adminístrele 75 ml por kg de peso corporal. El paciente debe seguir bebiendo con frecuencia la mezcla hasta que cese la diarrea. Prepare cada día la solución en un recipiente limpio y manténgalo tapado

  • Si no dispone de sales de rehidratación oral en sobres, podrá preparar la solución añadiendo a una taza o un vaso de agua dos cucharaditas de azúcar y un pellizco de sal. Como esta solución no contiene potasio, administre si es posible zumo de naranja, agua de coco o una pequeña banana madura previamente aplastada, ya que todos estos frutos contienen dicho elemento.

Qué hacer si el paciente vomita durante largo tiempo

Un paciente que vomita durante largo tiempo puede perder mucha agua y quedar deshidratado.

Adminístrele agua o cualquier otro líquido que esté dispuesto a beber. Haga que beba pequeñas cantidades cada 5-10 minutos durante 36 horas, o hasta que cesen los vómitos.

Siga haciéndole beber incluso si vomita. Hágale beber un poco cada vez, pero con mucha frecuencia (no vomitará todo lo que beba), de manera que ingiera varios buches o tragos a intervalos de pocos minutos.

No le dé alimentos si está vomitando mucho.


Información para los médicos

Si los vómitos no cesan, quizá haya que administrar al paciente medicamentos tales como prometacina, difenhidramina o metoclopramida por inyección.


Qué hacer sí el paciente no orina

Acueste al paciente boca arriba con la cabeza en extensión forzada a fin de mantener expedita la tráquea y pálpele el vientre. Si la vejiga está llena, al palpar percibirá una masa redondeada en la parte inferior del abdomen.

Cuando la vejiga está vacía

Si el paciente no orina y tiene la vejiga vacía, cabe pensar que:

  • está deshidratado; o que
  • la intoxicación afecta a los riñones y éstos han dejado de funcionar.

Busque otros signos de deshidratación. Si el paciente está deshidratado, adminístrele líquidos ateniéndose a las instrucciones precedentes.

Para comprobar si los riñones funcionan:

  • Administre al paciente líquidos tales como agua, té, sopa, zumos de frutas o cualquier otra bebida no alcohólica. (No le administro nada por vía oral si está inconsciente o no puede tragar.) Hágale beber pequeñas cantidades cada cinco minutos y anote cuánto bebe. Siga dándole de beber a menudo en pequeñas cantidades; incluso aunque vomite, no todo lo que beba saldrá con el vómito.

  • Mida la cantidad de orina eliminada durante seis horas.

  • Si pasa de 500 ml, los riñones funcionan. Siga haciéndole beber día y noche una pequeña cantidad cada cinco minutos hasta que empiece a orinar normalmente. Un sujeto corpulento necesita tres o más litros diarios. Un niño pequeño necesita por lo menos un litro al día.

  • Si la cantidad de orina no llega a 500 ml, los riñones no funcionan y puede ser peligroso seguir administrando al paciente grandes cantidades de líquido. En este caso, durante las seis horas siguientes déle a beber una cantidad de líquido igual a la de orina emitida en las seis horas precedentes, añadiendo 200 ml. Dele otros 200 ml si el paciente suda mucho (es decir, 400 ml además del volumen de orina emitido). Siga midiendo la cantidad de orina emitida. Mídala de nuevo al cabo de seis horas, y durante las seis horas siguientes dé a beber al paciente tina cantidad igual al volumen de orina emitido en las últimas seis horas, añadiendo 200 ml. Siga haciendo lo mismo hasta que el paciente ingrese en el hospital.

Cuando la vejiga está llena

Si la vejiga está llena, usted percibirá la presencia de una masa redondeada en la parte inferior del abdomen. Si está llena pero el paciente no orina, cabe deducir que los riñones funcionan pero no así la vejiga, por lo que la orina no puede salir. En este caso, el paciente no debe beber. Si está despierto, debe darse un baño de asiento con agua caliente y tratar de relajarse para poder orinar. No es necesario medir la cantidad de orina emitida.

Qué hacer si el paciente está inconsciente

  • Mantenga al paciente en posición de recuperación. No le deje solo bajo ningún concepto, ya que podría ponerse boca arriba, con riesgo de obstrucción de la tráquea por la lengua o los vómitos.

  • Vigile el grado de consciencia, la respiración y el pulso cada diez minutos hasta que aparezcan signos de restablecimiento, y cada media hora a partir de entonces. Si el paciente deja de respirar, aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a nariz, y si el corazón se le para hágale masaje cardiaco.

  • Cerciórese de que el paciente no puede caer al suelo ni golpearse contra un borde o una superficie dura. No le coloque almohadas ni cojines cerca de la cara, ya que podría sofocarse.

  • Cada tres horas por lo menos cambie de posición al paciente, recostándolo con cuidado sobre el lado contrario a fin de evitar las úlceras de decúbito. Al movilizarle, manténgale la cabeza en extensión forzada, sin dejar que se le venga hacia delante. De este modo evitará la obstrucción de la tráquea y las lesiones del cuello.

  • Procure que todas las articulaciones no estén ni completamente extendidas ni completamente dobladas. Lo ideal es que todas se encuentren en una posición intermedia. Coloque almohadas bajo las rodillas dobladas y entre ellas, así como entre los pies y los tobillos.

  • Cerciórese de que los párpados están cerrados y de que permanezcan así todo el tiempo, pues de lo contrario se resecarán los globos oculares. Hierva cierta cantidad de agua y déjela enfriar. Cada dos horas entreabra los párpados del paciente y vierta cuidadosamente un poco de agua en el ángulo de cada ojo, cuidando que el agua recorra de un lado a otro el globo ocular y escurra por el ángulo opuesto.

  • A un paciente inconsciente no se le debe dar nada de beber. Un sujeto que permanezca insconsciente más de 12 horas sufrirá deshidratación a menos que se le administren líquidos por vía intravenosa o rectal.

Qué hacer si la temperatura del paciente es baja

Si la temperatura corporal (medida en la boca o en el recto) desciende por debajo de 35°C, cubra con mantas el cuerpo, la cabeza y el cuello del paciente, pero no la cara. Si el paciente está inconsciente, póngale en posición de recuperación. Mantenga la habitación caliente, pero no trate de calentar al paciente acercándolo a un fuego o colocando botellas de agua caliente cerca de él. Si el paciente está muy frío, es posible que tanto el pulso como la respiración sean muy lentos. Si la respiración y los latidos cardiacos cesan por completo, aplíquele la respiración de boca a boca y el masaje cardiaco. Tómele el pulso durante un minuto por lo menos antes de iniciar el masaje cardiaco, ya que es peligroso practicar esta maniobra en un paciente muy frío si el corazón está todavía latiendo.

Qué hacer si el paciente tiene fiebre

Un paciente con una temperatura (medida en la boca) superior a 38,5°C, debe permanecer acostado sin ropa ni nada por encima en un sitio fresco. Si la temperatura se eleva mucho (más de 40°C), habrá que proceder inmediatamente a reducirla. Desnude al paciente y refrésquele por todas partes con una esponja empapada en agua fría o cúbrale con una sábana húmeda y fría, cuidando de mantener la humedad. Abanique al paciente hasta que la temperatura descienda a 38,5°C. Si el paciente está despierto, hágale beber algunos sorbos de agua fría. No administre aspirina si la fiebre se debe a una intoxicación.

Investigue otras posibles causas de fiebre aparte de la intoxicación. El paciente puede tener paludismo.

Qué hacer si el paciente tiene una lesión hepática

Los signos de lesión hepática se han descrito en el capítulo 7.

Mantenga al paciente en la cama, caliente y en reposo. Si el paciente está consciente y puede tragar, disuelva al menos dos cucharadas de azúcar en un vaso de agua o de té y hágale beber esta solución cada 2 horas. Trate de que el paciente tome al mismo tiempo pan o arroz, incluso aunque se sienta muy mal. No le dé alimentos que contengan proteínas, por ejemplo carne, pescado, huevos, leche o queso.

Si el paciente se encuentra amodorrado o inconsciente, cabe concluir que está muy grave.

Qué hacer si el paciente tiene edema del pulmón

Un paciente con edema del pulmón no puede respirar normalmente. Esta situación es muy grave y obliga a trasladar al paciente a un hospital en donde pueda administrársele oxígeno.

Si el paciente está consciente, póngale en posición de recuperación. Si la respiración y los latidos cardiacos cesan, aplíquele la respiración de boca a boca y el masaje cardiaco.

Si el paciente está consciente, utilice almohadas para mantenerlo sentado en un ángulo de 45°. Póngale sentado en el borde de la cama con las piernas colgando, si es capaz de mantenerse en esa posición.

Todos los pacientes que han sufrido un edema pulmonar deben permanecer encarnados durante 48 horas por lo menos a partir del momento en que parezcan estar completamente restablecidos.

Si después de un episodio de edema pulmonar aparece una expectoración verdosa o amarillenta, es posible que se haya producido una infección de los pulmones que requiera un antibiótico.

Anterior Módulo de
preguntas
y respuestas
Imprimir Índice de
capítulos
Siguiente
capítulo